Si la avivada de Darwin Núñez a los 31 minutos hubiera terminado en gol se habría generado un serio problema para el árbitro peruano, para el VAR y derivaba en un escándalo en el partido que cerró la tercera fecha del grupo C de la Copa América 2024, entre Uruguay y Estados Unidos.
A los 31 minutos, Nicolás de la Cruz se escapó en velocidad y Chirs Richard lo derribó en tres cuartos de cancha, para evitar que la jugada terminara en gol.
Inmediatamente el árbitro peruano Kevin Ortega llevó la mano a su bolsillo y sacó la tarjeta amarilla para amonestar al estadounidense.
En ese mismo momento, Darwin puso la pelota en el piso y en juego el balón, con Naithan Nández.
El lateral derecho avanzó y completó mal la jugada en la que pudo rematar al arco y convertir o enviar un centro a Darwin que apareció por el medio. No ocurrió ninguna de las dos.
¿Qué debió hacer el árbitro en ese momento? Cuando Darwin puso en juego el balón, el peruano debió parar el partido, porque ya estaba en proceso de amonestación al jugador infractor.
Sin embargo, dejó seguir.
En estos casos, el árbitro no puede otorgar ventaja si hay proceso de amonestación o de expulsión y debió volver atrás la jugada.
El equipo que reanuda la acción tiene derecho a jugar rápido, si juega con el balón detenido desde el lugar en el que se cometió la infracción, siempre y cuando el árbitro no haya comenzado con el proceso de amonestación o expulsión. En este caso ya estaba sacando la tarjeta.
El problema se habría planteado entonces en el VAR, porque según el protocolo desde la sala de videoarbitraje no debería intervenir, porque no actúa en caso de reanudaciones.
El protocolo en este caso no permitiría que el VAR ingresara por este tipo de situaciones y se le hubiera planteado un grave problema.
Así fue la jugada de Darwin y el error del árbitro: