Una muchacha dice que fue escolta de la bandera de los Treinta y Tres. Un hombre recuerda escuchar a Karibe con K en Azabache. Una señora dice que jugando a la bolita la “pela”. Una muchacha saluda a los aviones cada vez que sobrevuelan la casa. Un basquetbolista de 20 años habla de telenovelas como Topacio o Cristal. Un chofer de ómnibus cuenta que tenía una pasajera en la línea 330 que cada vez que subía le preguntaba si iba a entrar a la casa de Gran Hermano. Una salteña dice que la residencia en la que vivió cuando llegó a Montevideo era igual a la casa donde están confinados, pero con "libertad y un teléfono".

Hay algo adictivo en mirar a 20 personas encerradas. Observar sus interacciones, escuchar sus conversaciones, ver cómo se vinculan entre ellos y lo que pasa cuando no los ven. Sobre todo si esas personas hablan como vos, tienen las mismas referencias que vos, recuerdan los mismos lugares que alguna vez caminaste.

más Noticias

Un programa de entretenimiento, protagonizado por gente común.

La televisión –o cualquiera de las pantallas que en este momento están transmitiendo fragmentos de la primera edición de Gran Hermano Uruguay – se convierte en una ventana al barrio, a la ciudad, a una versión de este país. Montevideo, Salto, Paysandú, Durazno, Canelones, Tacuarembó. ¿Cuántas veces vemos, desde la centralidad de la capital, una versión parcial de cómo somos los uruguayos? ¿Cuántos prejuicios aparecen cuando nos ponemos frente a un televisor?

Gran Hermano, en ese sentido, también es una forma de mirarnos a nosotros mismos.

En un país que no tiene ficciones nacionales en televisión, el casting de un programa como este se convierte en el reparto de una ficción posible. El productor argentino Marcos Gorban plantea en Nominados, un libro de memorias sobre las primeras ediciones de Gran Hermano en Argentina, que el casting es, en cierto modo, el guion de una telenovela: es una de las pocas cosas que la producción puede realmente controlar.

“No es como la ficción, en la que los autores pueden modificar la trama y la dirección si ven que una línea de la historia no funciona. Mientras dura el casting, el programa está en manos de la producción. Cuando entran a la casa, los roles se invierten”.

La narrativa la marcan los vínculos.

La primera semana del programa deja esta noche a su primera participante eliminada. Hace siete días que los jugadores no tienen contacto con el mundo exterior, pero el mundo exterior entra en esa casa cuando quiere: a las dos de la madrugada para verlos cocinar seis paquetes de fideos desde agua fría, a las dos de la tarde para verlos tomar sol el primer día cálido de la semana, al mediodía para verlos amanecer bailando dos y uno o a las cinco de la tarde para escuchar a una montevideana preguntarle a otra ¿tan raro hablamos que no nos entienden?

Mientras afuera circulan recortes de lo que alguien elige como lo más llamativo o recordado, y plantillas de Excel con los votos de los nominados como si se tratara de la noche de fallos de algún Carnaval.

La versión uruguaya llega después de más de dos décadas de consumo local del formato. Gran Hermano no es una novedad, de hecho es la 71° adaptación del formato creado por John De Mol en Países Bajos, pero si es la primera vez que la convivencia se siente realmente cercana.

“Espero mucho juego y espero una edición muy uruguaya y ver a ver qué onda nosotros”, dijo Santiago “Tato” Algorta a El Observador minutos antes del inicio del primer programa en el estudio de Canal 10 desde donde se transmiten los programas. El uruguayo que después de pasar por esa misma casa resultó ganador de una edición de Gran Hermano Argentina estaba seguro de que todos se iban a identificar con alguien.

Quizás con el chofer de ómnibus o la funcionaria de OSE. Con el herrero o el dramaturgo. Con peón de campo o el domador de caballos. Con el empleado municipal o la influencer.

“Va a mostrar que somos un poco todo: somos conservadores en ciertas cosas pero en otras no. Es un país muy estable, un país muy tranquilo, un país muy confiable, de mucha credibilidad, entonces me encantaría que este Gran Hermano refleje eso también”, dijo Algorta.

Los primeros siete días han pasado y estos fueron algunos momentos en los que los nuevos jugadores fueron “uruguayizando” el formato.

Una ronda de mate

Día 1. Los participantes van llegando a la casa de Gran Hermano. “¿Alguien quiere mate?”, se escuchó cuando faltaban 15 minutos para las 23:00 del domingo. Así se empezó a armar la primera ronda de mate de la edición. Un pasamanos que parece interminable con un solo termo y mate, pero propicia la conversación entre los jugadores que por primera vez se ven las caras. Un mate, 21 personas.

Laura –67 años, conductora de una emergencia móvil, jubilada– entra al confesionario y se sienta en el sillón, apoya las manos a sus costados y mira directamente a la cámara para hablar con la autoridad de esa casa.

– Hay un solo mate, bombilla y termo, y casi todos tomamos mate.
– Es un buen momento para compartir.
– ¿Te parece? Nos toca un mate cada hora y media, Gran Hermano.

La situación se extendió durante algunas horas en las que intercambiaron palabras sobre cómo hinchar la yerba, cuánto demoraban en terminar el agua o cómo les dolía la cabeza si no sorbían de la bombilla.

“El que tiene el termo y el mate controla la casa. Mientras el mate ande, reina la armonía. Cuando falte el mate empiezan las fulminantes”, dice el guardavidas al sexto día mientras le recrimina al paisano que ceba mates con poca agua “cortitos como patada de chancho”.

Recuerdan la edición argentina en la que secaron yerba al sol cuando apretó el presupuesto, y la posibilidad de que eso suceda se empieza a asentar.

Empleados públicos

Día 1. En una esquina entre el baño y el pasillo de distribución. Tatiana Cabrera –de la ciudad de Canelones, no quería pasar desapercibida– , le plantea a Bruno Reyes –profesor de educación física y guardavidas– una coincidencia: ambos son funcionarios municipales.

– Yo soy empleada pública, como vos.
– Sí, claro. Soy empleado municipal de la Intendencia de Maldonado.

Él es guardavidas, ella es funcionaria de contralor. “Incalculable, en español”, le pide él una aclaración a la muchacha de las inspecciones. Entonces él le plantea una posible alianza con humor: Somos funcionarios públicos, como funcionarios públicos organizaremos esta casa.

Dos días después, Tatiana quedó afuera del juego.

Cuando empieza a amanecer

Día 2. Los participantes empiezan a perder paulatinamente la noción del tiempo pero la música que suena en los cuartos es la señal inconfundible: es hora de levantarse.

La voz de Pepe Guerra inunda la casa y las caras dormidas de los jugadores empiezan a despegarse de las almohadas. Las letras de Ruben Lena funcionan inesperadamente como una alarma matutina.

Cuando empieza a amanecer
Y aclarar el horizonte
Se comienza a divisar
El negro perfil del monte

Y ahí está el Cebollatí
Como un espejo de lindo
Y el lucero está temblando
Sobre las aguas del río

Día 6. Algunos amanecen al mediodía. Laura –pijama negro con corazones rosados– baila sola en la habitación donde durmieron las mujeres y la voz de Chacho Ramos pide Cinco minutos.

– Buen día, me despertaron con plena. ¿Sabes como me levanté?, dice Jazmin después de bailar entre las camas de la habitación.

Chiquilines, chiquilinas

Hay una casa en Buenos Aires llena de uruguayos. Dos dormitorios, un living, un baño, una sala de streaming y un salón de usos múltiples, una piscina climatizada y una piscina-playa en su exterior. Y, claro, un confesionario. Unos 3 mil metros cuadrados sin puntos ciegos. Unas 67 cámaras robóticas que hacen posible las 24 horas de transmisión y, según publicó Canal 10, cerca de 150 técnicos que trabajan en forma permanente.

“Gran hermano se basa en tres premisas básicas: el aislamiento del mundo exterior, el sistema de nominaciones y eliminación y el concepto back to basic, volver a lo básico”, escribió Gorban en sus memorias.

Eduardo “Colo” Gianaelli tiene ahora la responsabilidad de ser la única persona a la que los participantes verán a través de un televisor en los próximos tres meses. “Cuando entraron siete u ocho ya era una casa uruguaya: estaban diferentes clases sociales, diferentes edades, diferentes perfiles. Hay que darle tiempo a ver qué pasa, pero creo que es muy alentador lo que pasó este primer día”, dijo en la tarde de la primer transmisión del programa.

“¡Chiquilines, chiquilinas!”, es el llamado que Gianarelli estrenó este domingo en Gran Hermano. Uruguayo, cercano, amigable.

Dos gauchos, una cama

Día 3. Prueba semanal. Juan Martín Santana –domador de caballos de la localidad de Tambores– y Guillermo Suárez –peón de campo fanático de Peñarol– están acostados en una cama de dos plazas en medio de una habitación.

La prueba que define el presupuesto de la semana consiste en dar vuelta un reloj de arena al que llegan asomándose fuera del colchón pero sin tocar el suelo. Cada pareja deberá repetir el movimiento las veces que sea necesario, hasta que la voz de Gran Hermano llame a una nueva dupla a la cama. Mientras tanto, los jugadores encuentran alternativas al silencio.

La primera prueba semanal, explica Gorban, conviene que permita que los participantes interactúen. “Cuando los que entran se olvidan de las cámaras y se empiezan a vincular entre ellos, a contarse las vidas, a enamorarse, a enojarse, a solidarizarse, a divertirse, a hacerse chistes… ahí empieza Gran hermano”.

Entre luces rojas y floreros con rosas, Juan Martín abre una conversación que solo ellos podían tener. Ta pelao’. Se junto el gauchaje. Hablan sobre el trabajo de alambrador, la rienda de alambrado y el tener una changa para hacer cada tanto. Sobre la esquila de ovejas, la guasquería y cómo el muchacho de Tambores todavía no se siente baqueano para tusar las crines de los caballos. “Lo que me gusta es atar cola, los diferentes nudos de la cola de caballo. Eso me encanta”.

– Trabajar con el caballo me encanta y siento que en eso sí tengo el don. Tengo el don de lidiarlo por más salvaje que sea. Todos los potros son diferentes, siento que tengo la tranquilidad de adaptarme.
– No hay que rendirse fácil.

Entonces, Juan Martín dejó entrever el paralelismo con una fortaleza en el juego que los encierra con otras 18 personas: “No me rindo fácil, mucha gente se rinde fácil. Y eso te sirve para las cosas de la vida”.

– No soy mucho de los caballos pero algo sé pero más o menos me entiendo con el ganado. soy como vos con los caballos pero con el ganado.

Candombe, guiso y fútbol

Día 1. Presentaciones. Esteban, un chofer de ómnibus con rastas hasta la cintura, entra por la puerta principal de la casa. “Vos… ¿salís en murga no?”, le pregunta con una sonrisa Guadalupe, una veinteañera de la ciudad de Salto. “En una comparsa”, aclara rápiadmente el conductor mientras sigue saludando a sus nuevos concubinos. En los días que siguen, usará una remera con el logo de La Gozadera en su espalda.

Las charlas en torno al candombe se han ido dando de tanto en tanto, con Laura bailando y pidiendo a Gran Hermano que le hagan entrar alguna pieza de vestuario o Stephanie recordando cuando salía a la vereda de su casa para ver desfilar a La Jacinta.

Día 4. Desde la casa de Gran Hermano no se ve el horizonte. El sol bajó detrás del murallón y la tarde va dando paso a la noche, mientras Gustavo y Fabricio conversan entre las pesas del gimnasio. Analizan el rendimiento de la Selección Uruguaya en el último Mundial de Fútbol. Ya hablaron y hablarán en los días siguientes sobre el tridente del Barcelona, el Liverpool y el campeonato uruguayo.

"A mi Bielsa me encantaba, pero creo que le erró con el equipo", dice Gustavo. "Ya con no llevar al Lucho", anticipa su compañero.

Día 5. Fabricio –herrero, sanducero, no se saca el gorro de visera– es el líder de la semana. Sentado en el sillón anaranjado del living, recibe indicaciones sencillas de Gran Hermano sobre el mantenimiento de la casa. Entonces le plantea un desafío: competir por un parrillero para poder hacer un asado con leña. El rechazo al carbón es unánime.

Día 6. Bombacha de campo, camisa y boina. El termo debajo del brazo y el mate en la misma mano Juan Martín camina por la casa en alpargatas. “Esta es la más linda tradición”, comenta mientras ve burbujear el guiso que acaba de dejar sobre las hornallas de la cocina. “Esto pide baile”, dice el muchacho que luego cantará Yaguaritica revoleando un par de medias y la conversación con Facundo –un veinteañero de Montevideo que fue mozo, recepcionista y administrativo– se apoya sobre los bailes de raid.

Sólo éxitos

Día 6. La mañana del viernes amaneció en una tensa calma. Un pedido unánime: haya paz, hoy hay fiesta.

La Fiesta de la Primavera es la primera fiesta de la casa de Gran Hermano Uruguay. Vestidos en telas de colores y estampados florales, los jugadores entraron a su primera fiesta semanal. Junto a ellos llegan al programa una selección de músicos y bandas uruguayas: La Nueva Escuela, Ruben Rada, El Karnal, La Revulsiva, Toco para vos, Marama, Rombai, La Vela Puerca, No te va gustar, el Cuarteto de Nos, Sonido Profesional.

Bailan plena y se mueven al ritmo del dos y uno en la pista, hasta que se abre un poco y de de pronto lo que se ve en la pantalla no dista de cualquier fiesta familiar en este territorio: una fila de personas liderada por Laura que bailan una detrás de otra una coreografía que podría ser un sello de identidad nacional.

En bicho-bicho (abren y cierran los dedos de las manos extendidas hacia adelante).
Yo me convertí (con las mismas mano señalan su pecho).
Un cocodrilo soy (y aplauden con los brazos extendidos).

Al 7020

Día 6. Las nominadas se sientan de un lado y el otro de una mesa. Victoria –26 años, de Goes, que se define como una persona intensa que no soporta a la gente tibia– y Agustina –una influencer de 26 de Carrasco que dice que es “un cúmulo de malas decisiones"– se miden antes de la primera eliminación de este domingo. Al final de esta noche una de ellas saldrá por la puerta.

“Otro de los pilares sobre los que se apoya el formato es el desdoblamiento de la realidad. Cada uno vive una historia en primera persona pero a la vez desde afuera se ve “el todo”. Lo que se dice a espaldas de los demás, lo que traman unos y otros, los movimientos, los romances, los fastidios nunca confesados. El televidente asume un rol omnisciente”, señala Gorban.

La apuesta de Gran Hermano es siempre la misma: la relación entre los personajes. “Que nazcan vínculos para contar la amistad, el amor, el humor, la competencia, la lealtad, el enojo, el egoísmo. Que surjan las historias de las personas y de las relaciones que construyen entre sí”, dice el productor en su libro. Este es un programa de relaciones, de estrategias, de máscaras. Y todo eso nace del ocio.

Solo resta esperar para ver cómo se despliega el juego ante los ojos de quienes los miran en la pantalla. Lo dice Gorban: “No hay programa más imprevisible para los que lo ven y para los que lo hacen que un reality como Gran Hermano”.

Temas:

Gran Hermano Uruguay Canal 10

Seguí leyendo