Lo hace una y otra vez. El disparo resuena en el Antel Arena y María Becerra cae sobre la pantalla que dibuja una marca de sangre en el piso. Calcula exactamente el impacto donde Shanina –el primero de los alter egos que la cantante presentará a Montevideo esa noche– tocará el suelo. Quimera es un show de precisión. Una performance donde la artista se desdobla en cuatro personalidades y universos creativos para rearmarse hacia el final del recorrido.

Todavía faltan algunas horas para que el recinto se llene de gente que grite su nombre y la abrace con su voz. Las tribunas están completamente vacías. Piloto, el perro que la cantante adoptó este año y la acompaña en el viaje, es el único espectador. Vestido con una remera con las franjas de la bandera uruguaya y un gorrito que lleva el sol bordado y luce sobre unas orejeras que lo protegen del sonido, recorre alegremente los pasillos.

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Durante horas los artistas y técnicos ajustan milimétricamente cada parte del aceitado sistema que sostiene a un show de alta complejidad. Los movimientos de la utilería –que incluye desde un escorpión gigante hasta una celda carcelaria–, la coreografía de las cámaras que lo transmiten todo a las pantallas con una aspiración cinematográfica, el ensayo de la banda. Ningún detalle pasa inadvertido.

Se trata de re-ensamblarse en un país que recibe el espectáculo por primera vez. El primero de la porción latinoamericana de su Quimera Tour y un lugar que la ha adoptado desde su primera presentación en 2021.

María Becerra canta y baila sobre el escenario ubicado en el centro de la arena, una plataforma 360 desde la que se volverá a encontrar con el público más cerca que nunca. Repasa junto a la coreógrafa los movimientos de una de una de las precisas secuencias que ejecuta junto a una docena de bailarines que marcan los climas y los tonos de esos universos internos.

Se mueve con energía, sensualidad y ternura cuando el espectáculo lo demanda. De pronto suelta la voz y llena cada rincón del recinto. Se vuelve hipnótica.

Sobre ese mismo escenario recibe a El Observador para hablar sobre lo que sigue a la etapa de Quimera y especialmente lo que tiene por delante: un nuevo álbum, un reencuentro con Big One en el estudio y una versión "más vocal que nunca".

Has dicho en algunas entrevistas que hay una María que no escuchamos todavía, ¿qué es lo que nos podés adelantar de lo que se viene?

Es un álbum increíble, una locura. Ya he dicho que es un álbum de R&B con algunas intervenciones de otros géneros, pero más que nada R &B puro. Hay mucho spanglish. Ustedes saben que me encanta hablar en inglés, hablar en español, hablar en diferentes idiomas. Hay bastantes feats de otros países también, más que nada gente anglo. Así que estoy muy chocha. Es una María que nunca escucharon, porque es María más vocal que nunca. Dentro del equipo le decimos la María Diva Gritona. Estoy cantando más que nunca. Estoy explorando otras técnicas también. Estoy aprendiendo muchísimo, informándome, como siempre, estudiando. Así que va a ser una flasheada para los fans.

¿Eso te llevó a explorar otro rango vocal y este género?

Sí, a mí el género R&B siempre me encantó. De hecho, muchas de mis referentes son artistas de R&B más que nada o de baladas. Pero sí tenía muchas ganas de reventar más la voz, ¿viste? De alargar más la voz, de hacer cosas un poco más jugadas vocalmente. Y fue ahí que se combinaron los dos mundillos que me gustan.

Estás trabajando nuevamente con Big One. ¿Qué sensaciones te deja este reencuentro?

Lo amo a Big, la verdad que es un capo. Me pone muy feliz porque siento que nos volvimos a encontrar los dos muy maduros, con muchas vivencias encima, hemos pasado un montón de cosas cada uno por su lado. En su momento cuando cada uno tuvo que tomar su camino lo tomamos, aprendimos, intercambiamos un montón de opiniones y cosas desde otro lugar y hoy nos volvemos a encontrar. Es hermoso, la verdad que estoy muy contenta y muy agradecida con él. Y las cosas que vamos a hacer para este nuevo álbum son una locura.

También te vimos en la ceremonia del Mundial cantando el himno de Argentina. ¿Cómo fue para vos ese momento, ese estadio lleno, interpretando tu himno nacional?

Fue tremendo. La verdad que una locura estar compartiendo el camarín con todos esos artistas increíbles. Literalmente estaba con los BTS, lo vi a Justin (Bieber), lo saludé. Compartí camarín con Robbie Williams. Un momento me vino a saludar un actor que ahora no me acuerdo el nombre pero es un divino. Lo adoro y lo conocemos todos de sus famosas películas. Todos muy divinos. Y ese momento fue tremendo. La verdad que fue una presión absoluta porque estar cantando el himno ya de por sí, en un acto escolar o donde sea, es una cosa que requiere de mucho respeto y de una compostura tremenda. Hay que respetarlo y hacerlo tal cual es. Más que nada en una final del mundial. Pero fue precioso.

Me imagino ese instante previo a empezar a cantar. ¿De dónde agarrás esa fortaleza, esa templanza?

No sé. No la tengo, te juro. No sé cómo hago. Me temblaban las patitas caminando por el pasto, encima de unos taquitos diminutos que se me iban clavando en la tierra. Yo decía, por Dios, no me quiero caer acá. Pero de algún lado la saqué. Dije, esto es por todos los argentinos y argentinas. Y ahí me paré y canté.

Estás trabajando con marcas nuevas como Sedal, Mercado Libre o El Corte Inglés. ¿Qué te identifica de estas marcas y qué significa que te elijan?

Me mata porque ayer vi un TikTok que decía “mi amiga la que no sabe decir que no” y aparecía yo con Sedal. Me encanta. Yo, adorando. Me gusta mucho hacer publicidades, hacer comerciales, me encanta que una marca confíe en mí. Me encanta también confiar en la marca porque todas las marcas con las que trabajo son marcas que yo misma las probé como pasó con Sedal. Lo probé un mes y medio antes, empecé a probar el producto del crecimiento para cabello, empecé a ver cómo funcionaba en mi pelo, los beneficios que tenían todos los productos. Estoy adorando los productos, realmente. Es así con todo lo que hago: me tiene que gustar, lo tengo que probar y también me tiene que parecer algo que vaya con mi comunicación, que sea algo accesible para la gente. Eso también me gusta mucho, ese mensaje detrás de todo lo que uno hace.

Hoy traes el Quimera Tour a Montevideo. ¿Qué te deja esta etapa de Quimera vos hacia el futuro? ¿Qué aprendiste de esta etapa?

Aprendí muchísimo, pero yo creo que más que nada aprendí que soy mucho más fuerte de lo que yo esperaba. Muy discurso de cantante: soy más fuerte de lo que esperaba. Pero es real. Me pasaron las mil y una y acá estoy. Mirá, con este metro cincuenta parada acá en Uruguay por dar un show increíble de Quimera. Estoy feliz, estoy chocha, agradecida con la vida. Todos saben que Quimera nació de algo trágico, sin embargo se pudo transformar en algo tan lindo, tan sanador, que me dejó superación y resiliencia. Me dejó mucho aprendizaje y también me dejó, ¿sabes qué? Esto no lo digo siempre, pero me dejó amigos de verdad. Amigos que estuvieron en las malas conmigo, que vi cómo se comportaron conmigo. Quienes no tenían que estar más no estuvieron y quienes se quedaron es por algo. Entonces eso también lo valoro un montón.

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