Tiene siete años y la radio de su casa es un artefacto fascinante. Una caja de sonidos. Con solo girar la perilla del dial Nahuel Pennisi se transporta desde Florencio Varela en la cadencia de Víctor Hugo Morales cuando grita un gol de Boca o la entonación de los relatos de Alejandro Dolina. Todos los mundos posibles que le ofrece la amplitud modulada.

Pero un día cualquiera, una voz expandió su universo.

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En una radio folclórica escuchó por primera vez la voz de Mercedes Sosa. La interpretación de la cantante argentina podía inundarlo y derramarse en su interior. Hizo silencio y desde ese momento lo supo: nada volvería a ser igual. Ese sería el primer día de un destino musical, que lo llevó a compartir su voz en las peatonales argentinas y los escenarios de la región.

Te vas Alfonsina con tu soledad
¿Qué poemas nuevos fuiste a buscar?

Sentado en una silla de madera, con sus pies sobre la pastura del Cerro San Javier de Tucumán, acuesta su guitarra sobre las piernas y la hace sonar. Los pájaros cantan al vuelo. El viento mueve las hojas de los árboles de las yungas andinas. En esa tierra donde nació Mercedes, canta la misma canción casi tres décadas después.

Una voz antigua de viento y de sal
Te requiebra el alma y la está llevando

Nahuel Pennisi canta a Mercedes Sosa, un disco de diez canciones sobre las que construye un homenaje a la mujer que cambió su vínculo con la música. Un disco en el que pasó por su propia voz parte del repertorio de una de las voces más imponentes de la música popular argentina y latinoamericana. Desde Canción con todos y Zamba para no morir hasta Promesas sobre el bidet y Los mareados, Pennisi hace un ejercicio de exploración tanto en sus canciones como en su propia historia.

Canta y todo parece detenerse. Eso, al menos, sucede durante esta entrevista con El Observador. Habla sobre la necesidad de homenajear a Mercedes Sosa y volver a contactar con su origen de intérprete, sobre la búsqueda de la raíz de una artista fundamental y tender puentes con las nuevas generaciones, pero es cuando canta que la redacción queda en silencio. Los periodistas dejan de escribir, y van al encuentro de su voz.

Después de hacer cuatro discos con canciones propias, volvés a tu rol de intérprete. ¿Cómo nace este disco?

Siempre estuvo presente la idea de hacerle un homenaje a Mercedes alguna vez. Desde hace tiempo venía participando de distintos homenajes que se hacían de manera colectiva a la Negra en Argentina y eso me despertó la necesidad de agradecerle en primera persona. También reconectar con ese Nahuel que existía cuando tocaba en las peatonales de Argentina, donde todavía no escribía canciones y buscaba canciones para versionar. Me gustó traerla de nuevo. Hay tantas generaciones que vienen llegando que está bueno que se encuentren con una Mercedes vigente.

¿Cómo fue esa primera vez que la escuchaste en la radio de tu infancia?

Fue hermoso. Yo estaba jugando con la radio porque siempre me gustó escuchar distintas cosas, sobre todo la AM. Era muy amigo del periodismo, escuchaba fútbol, escuchaba a varios relatores y algún uruguayo que está por ahí también. De repente fui a la FM y en una radio folclórica me encuentro con la voz de Mercedes. Escuché Alfonsina y el mar por primera vez, a mis siete u ocho años, y fue algo tan grande, tan profundo, tan simbólico. Sentí que la música me dio un guiño para prestarle atención. A partir de eso fue un antes y un después. Empecé a escuchar más de la música popular y por supuesto la voz de Mercedes, que caló hondo inclusive siendo chico y capaz sin entender mucho las letras, pero la voz siempre llega fuerte y esto es lo que me dio Mercedes.

Cuando de adolescente empezaste a compartir tu música tocando en peatonales y en calles de Argentina, la voz de Mercedes fue parte de ese repertorio. ¿Qué encontraste al compartir a Mercedes con la gente en la calle?

Me di cuenta de algo que es muy valioso. Cuando uno va a tocar a la calle tiene que pensar que hay gente de todo tipo. Cuando yo arrancaba en la calle tocaba algunos temas latinos, de pop o de repente algo de artistas más mainstream pero cuando aparecía el folclore, y sobre todo las canciones de Mercedes, sentía que me pasaba algo distinto, que intentaba transmitir algo distinto, que me conectaba con algo diferente, pero que también la gente se hacía más presente. Sentía que en el momento que empezaba a cantar música argentina había más público. Como si fuera una atracción mutua. Eso fue para mí un termómetro clave. La calle tiene mucho de espontáneo porque uno aprende a descubrir canciones con la gente, dialogando en un contacto directo. La calle es como un mano a mano y eso fue algo que aprendí: lo espontáneo. También poder reconocer qué es lo que la gente más disfruta y en definitiva qué es lo que a mí más me gusta.

¿Qué sentís que llevas ahora de aquel muchacho que cantaba en las peatonales?

Tengo mucho que agradecerle a esa etapa porque estaba llena de ilusiones, de sueños y deseos que algunos empezaron a aflorar en ese momento, otros que entendía que hacía falta un poco más de tiempo. Pero siempre estuvo la búsqueda de superarme día a día con la música como bandera, con la canción como un motor irremplazable e imprescindible. En ese sentido, voces como la de Mercedes fueron estandartes que claramente me dieron un camino.

¿Qué hizo tan única a Mercedes Sosa? ¿Qué hizo a esa voz tan particular?

Tenía muchas cosas para decir. Fue una persona que luchó muchísimo por sus sueños, que venía del interior, de Tucumán. Yo creo que ella tenía la capacidad de poder decir además de cantar. A veces uno necesita cantar con mucha fuerza una canción porque quiere transmitir una energía potente, alegre. Otras canciones capaz necesitan un traje un poco más íntimo, un poco más frágil, y para eso estaban los matices. En otros momentos ella elegía los silencios, la palabra cortita. Tenía una manera de imponer su voz que hacía que la gente la escuche, haga silencio. Las grandes masas que escuchaban a tantos artistas y les provocaba alegría y era toda una fiesta, esa misma masa cuando escuchaban a Mercedes hacía silencio porque era la forma más genuina de escucharla. Yo creo que eso fue lo que más me quedó de ella y me parece que también por eso es tan especial y tan única, porque generaba algo que pocos lo hacen.

¿Qué te propusiste a la hora de reversionar sus canciones?

Siempre traté de disfrutar todo lo que hago. Sabía también que la música me daba muchas oportunidades y por momentos también he crecido con esto de que cuando me toca cantar la gente me escucha. Sentía que también es algo de Mercedes, que evidentemente lo escuché de tan chico y capaz inconscientemente ella me dio esa posibilidad de interpretarlo de alguna manera. Por otro lado, me gusta no pensar tanto cuando estoy cantando porque prefiero que las cosas se den solas, que la música salga naturalmente. Yo no me puedo proponer, voy a cantar y voy a hacer que la gente haga silencio. Eso se va a dar solo. Siento que eso fue lo que me hizo pararme acá para hacer este homenaje, defenderlo y volver a poner las interpretaciones de Mercedes en la mesa.

Canción con todos es obviamente una pieza emblemática de Mercedes, es la que elegiste para que abra el disco y también fue lo primero que escuchamos como adelanto. ¿Hay en esa elección de que sea lo primero que escuchamos, una intención de un encuentro latinoamericano con la música?

Completamente. Yo creo que uno a veces, desde la música y desde las canciones, intenta expresar sentimientos, emociones. Ni siquiera hace falta una palabra de más, simplemente la canción lo dice todo. Me gusta pensar que la música es una de las pocas cosas que no solamente une a un país, sino que une países. Me gustó mucho salir con esta canción porque además tiene muchos matices, tiene momentos de voz a capela, tiene momentos de ritmo, otros momentos de instrumentación y finalmente termina con la voz de Mercedes, que fue una idea de hacerla participar pero no cantando, sino diciendo cosas.

Es el único momento en el disco en el que escuchamos su voz, dando ese preludio a la canción...

Explicando que se imaginen un gigante coro que cante. El gigante coro uno lo puede tomar como todo un continente, como toda Latinoamérica cantando, que todas las voces todas estén unidas y sigamos viviendo en comunión porque nadie puede vivir solo y nos necesitamos. Para necesitarnos tenemos que estar bien. Creo que la música es una posibilidad de unidad genuina.

¿Crees que nos falta unidad en este momento?

No sé si nos falta, yo creo que siempre vamos a necesitar unirnos. Seguramente podemos hacerlo cada vez mejor. También sé que estamos unidos, porque si no no nos llevaríamos tan bien. Por ejemplo, Argentina, Uruguay, el Río de la Plata, en algunas cosas somos como super hermanos. Es parte de una unidad que evidentemente la hicimos bien. Pero es importante pensar que se puede mejorar. Justamente reivindicar esta canción y resignificarla es una invitación para seguir pensando en ser mejores.

Este es un álbum que atraviesa distintas aristas del cancionero popular, que encuentra al folclore, al tango, también al rock argentino. ¿De qué manera hiciste la selección? ¿Fue una selección que pasó más por la cabeza o por el corazón?

Pasó por las dos. Obviamente pensando un poco en la construcción de un disco, en una obra conceptual, pasa por la cabeza porque uno tiene que sacar cuentas. Aparece el reloj, el tiempo. Pero principalmente pasó por el corazón porque creo que es el filtro más honesto que encontré para elegir las canciones. En este disco uno puede encontrar diferentes Mercedes Sosa, porque está la época de Canción con todos y Cuando tenga la tierra, que son momentos fuertes del continente, de la sociedad y en donde la voz de Mercedes hacía emocionar. Después aparece la época de los 80 con Promesas sobre el bidet de Charly García o con Parte del aire de Fito Páez. Después la Mercedes que se anima a cantar tango con Los Mareados, aparece también Piero con Soy pan, que también es un motivo de esperanza y darle lugar a las cosas nuevas como dice la canción. Yo creo que en este disco también un poco invocamos esta versatilidad que tenía Mercedes, que estoy feliz de que me la haya contagiado porque también ahí me identifico y me gusta disfrutarlo así.

Es un disco que además está acompañado por una serie de videos que fueron filmados en Tucumán, donde nació Mercedes Sosa, que de alguna forma también vuelven a poner en diálogo estas canciones con su contexto, con su paisaje, con sus influencias. ¿Cómo fue para vos esta experiencia de grabarlas en su tierra natal?

Estuvo muy bueno. A veces la canción no solamente entra por los oídos y por el corazón, también está bueno que tenga este complemento visual. Tucumán era el lugar ideal porque ahí es la casa de Mercedes, ahí nació ella, es su origen más profundo. Fuimos a grabar al cerro. Fuimos a grabar también una especie de mini documental en lugares importantes para ella como su escuela, su casa, el Parque 9 de Julio, que es un lugar emblemático de Tucumán. Fue una experiencia muy linda sentirme rodeado de ese paisaje, que no es solamente visual, es también energético, porque uno estaba ahí en el cerro y cuando se escondía el sol me imaginaba cómo se veía la noche con esas luces que alumbraban y cantar en esa inmensidad, en esa emoción, estuvo muy bueno. Hilándolo un poco con mi vida, Tucumán es una provincia muy especial porque finalmente en esa provincia descubrí a mi familia, descubrí que iba a lo que hoy me hace tan feliz como mis hijos, mi compañera, que son tucumanos. Todo conecta y tiene que ver con esta esencia que uno nunca lo esperaba y que se dio de esa manera.

También fue un viaje que hiciste junto con su nieto, Agustín Matus.

Agustín ha sido importante para todo este proceso porque también él me dio la cuota de humanidad de Mercedes, porque yo siempre traté de preguntarle mucho cómo era Mercedes como abuela. Él me contaba que era muy cariñosa, muy querida y que incluso le cantaba canciones de cuna. Yo digo, qué loco debe ser ser nieto de Mercedes y que te cante una canción al oído con esa cosa de "duerme negrito". Cosas tan conmovedoras que también me hicieron sentirme un poco más cerca de Mercedes. Todos estos recuerdos que él me transmitía y estos testimonios no fueron más que darme la chance de humanizarla más.

Hiciste un homenaje a Mercedes y fuiste al lugar donde nació a encontrar su raíz. Si alguien quisiera conocerte o acercarse a vos, ¿por dónde te gustaría que empezara? ¿Dónde está tu raíz?

Mi raíz creo que está en lo simple. A mí me gusta mucho sentir las vibraciones de la gente, las energías, lo más valioso. Las personas tenemos un rostro, una identidad, un documento, un nombre, pero sobre todo tenemos una impronta y eso es verdaderamente lo esencial de las personas.

Es un álbum en el que de alguna forma tendés un puente con otros artistas o con otras voces que se han fundido con las de Mercedes, desde Charly García hasta el Polaco Goyeneche. ¿Vos sentís esa conexión?

La música nos conecta permanentemente, más allá de que haya diferentes universos musicales la música sirve para unir. Mercedes era también eso. Mercedes invitaba a un montón de artistas, los León Gieco, los Víctor Heredia, los Peteco Carabajal, Fito Páez, tantos que ella fue involucrando a sus giras y siempre con un amor tan grande. Entonces, capaz que este disco a mí me sirve también para mostrarle a las personas que puedan escucharlo, que más allá de un contenido musical también hay una necesidad de sacarlo afuera, de acompañar realidades y claramente si me toca tenderlo con otros artistas es mucho más genuino aún porque Mercedes era eso.

¿Cuáles fueron los momentos o las canciones que más te desafiaron?

Hubo varias. Por ejemplo, Cuando tenga la tierra es una canción que me desafió mucho desde el arreglo musical, sentía que tenía que buscar algo distinto. La versión de Mercedes es tan poderosa y por supuesto nunca estuvo la comparación, pero sí estuvo como esto de démosle algo nuevo. Entonces era desde la voz buscarle algo, desde la instrumentación buscarle otra cosa, desde la armonía. Tengo la suerte de involucrarme en mis discos como productor, entonces también eso es una libertad que me enseñó la música. Así que ese tema fue muy importante. Le hicimos muchas capas musicales, armonías muy lindas, y quedó bien. Otro tema que fue muy desafiante fue Soy pan, soy paz, soy más porque es un tema que puede tener muchas interpretaciones. Con lo que yo más me quedé de esa canción es cuando dice que hay que sacarlo todo afuera como la primavera, y en el final dice para que adentro nazcan cosas nuevas. Yo me quedé con ese mensaje de que si uno quiere tener cosas nuevas en la vida, está bueno creer en los ciclos y que para que haya algo nuevo uno tiene que soltar. A veces a uno le cuesta soltar porque tiene miedo a lo que viene, pero claramente la vida funciona con confianza. Entonces si vos no soltás no vas a ver algo nuevo, lo vas a ver cuando hayas soltado. Quería experimentar esa libertad en la música y esa fue también una de las canciones que más me desafió.

De alguna manera tiene que ver con esto de soltar este disco y sacarlo al mundo, y ver qué viene después.

Totalmente. Yo creo que este disco solamente tiene cosas buenas, más allá del éxito que pueda tener en cuanto a números o lo que fuera que es algo que no me preocupa, pero que hay personas que también me alientan desde ese lado y por supuesto que está muy bueno. Pero lo más importante es que yo me sienta pleno y lo estoy. La inspiración en este caso de Mercedes es inagotable y me toca vivirlo de cerca.

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