El Ferrocarril Central pasó de cuatro trenes mensuales en sus primeros meses de operación a cerca de 300 en la actualidad. En dos años, la vía que conecta Paso de los Toros con el puerto de Montevideo acumuló cerca de 5.000 circulaciones y permitió transportar 8 millones de toneladas.

Del total transportado, 7 millones de toneladas correspondieron a celulosa y 1 millón a insumos destinados a la producción. Desde febrero de 2025, el 100% de la celulosa producida en la planta de UPM Paso de los Toros se traslada por ferrocarril hasta la terminal especializada del puerto de Montevideo.

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Cada formación cargada puede transportar hasta 2.000 toneladas.

El crecimiento de la operación fue progresivo: de cuatro circulaciones mensuales se pasó a ocho, luego 12, 40 y 50, hasta llegar a las cerca de 300 actuales. La infraestructura tiene capacidad para transportar hasta 4 millones de toneladas por año.

El Ferrocarril Central conecta Paso de los Toros con el puerto de Montevideo mediante un corredor de aproximadamente 265 kilómetros que atraviesa Tacuarembó, Durazno, Florida, Canelones y Montevideo. El proyecto requirió una inversión superior a US$ 1.200 millones y comprendió la colocación de 343 kilómetros de nuevas vías, incluidos tramos de doble vía, cruces y desvíos.

La construcción generó más de 3.500 puestos de trabajo directos y más del 90% de la mano de obra empleada fue uruguaya. La obra atravesó tres períodos de gobierno, desde la planificación y licitación hasta la construcción, puesta en servicio y actual etapa de mantenimiento.

Durante la conmemoración de los dos años de la puesta en servicio, el director nacional de Transporte Ferroviario del Ministerio de Transporte y Obras Públicas, Waverley Tejera, destacó el papel que el ferrocarril puede tener en la logística del país.

“El Ferrocarril Central es el verdadero diferencial de la logística uruguaya”, afirmó Tejera. Según sostuvo, el objetivo planteado desde el inicio fue conectar el interior productivo directamente con el puerto de Montevideo “de manera rápida, eficiente y competitiva”.

Tejera señaló que la etapa de estabilización del sistema está prácticamente en su recta final, aunque todavía quedan temas por resolver. El próximo desafío, dijo, es profundizar la conectividad, incentivar la llegada de nuevos operadores y diversificar los tipos de carga.

“El ferrocarril es un ecosistema complejo”, explicó. Su funcionamiento requiere vías confiables, material rodante compatible y en condiciones, personal capacitado, gestión de calidad y un marco regulatorio que permita alinear los intereses de los distintos actores.

La operación ferroviaria también implica un trabajo permanente de mantenimiento. Caraminer, empresa encargada de esa tarea, tiene un contrato de 15 años para conservar la infraestructura.

El mantenimiento se realiza las 24 horas, los 365 días del año. Desde la puesta en servicio se llevaron adelante más de 30.000 actividades de mantenimiento preventivo y correctivo.

La tarea incluye los aproximadamente 340 kilómetros de vía lineal, 190 aparatos de vía, 242 pasos de nivel, 128 puentes ferroviarios, 282 alcantarillas y 600 kilómetros de drenaje longitudinal.

También comprende los sistemas de señalización. El Ferrocarril Central utiliza tecnología ERTMS, un sistema que permite gestionar en tiempo real la circulación de los trenes y conocer su ubicación desde el centro de control de tráfico ferroviario. Esto permite coordinar la circulación simultánea de trenes y operadores de manera segura.

El sistema se apoya en una red de fibra óptica de 300 kilómetros a lo largo de la vía. Además, 140 pasos de nivel cuentan con sistemas de protección mediante barreras o semáforos.

Caraminer tiene 130 colaboradores directos y un servicio de guardia permanente. Frente a una incidencia, la empresa cuenta con capacidad para intervenir en menos de 90 minutos en cualquier punto de la vía, sostuvo Loïc Murat, director general de Caraminer.

Las tareas incluyen desde el mantenimiento preventivo de la infraestructura hasta la respuesta ante tormentas, colisiones en pasos a nivel y episodios de vandalismo y robo. Las intervenciones quedan registradas en un sistema de gestión de mantenimiento que permite seguir el historial de los activos de la infraestructura.

El crecimiento de las circulaciones estuvo directamente asociado al traslado de celulosa y de los insumos para su producción. El próximo desafío planteado por las autoridades y los responsables del proyecto es ampliar el uso de la infraestructura.

Alejandro Ruibal, presidente del Grupo Vía Central, sostuvo que el tren “volvió a la modernidad” y que Uruguay tiene ahora la oportunidad de aprovechar esa infraestructura para desarrollar un sistema logístico multimodal.

La apuesta, explicó, pasa por permitir que otros operadores utilicen las vías, desarrollar centros logísticos en distintos puntos del país, avanzar en la renovación de otros tramos ferroviarios y mejorar la conexión con los países vecinos para atraer nuevas cargas. “La parte más difícil ya la hicimos”, afirmó Ruibal.

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