En un contexto internacional que ha tensionado la disponibilidad de gasoil en la región —especialmente por la situación en Medio Oriente—, el Poder Ejecutivo resolvió reforzar los controles en las zonas de frontera para asegurar el abastecimiento interno.
A través de un decreto, se encomendó a la Unidad Reguladora de Servicios de Energía y Agua (Ursea) intensificar el monitoreo del mercado. En esa línea, el organismo aprobó una serie de medidas cautelares y transitorias.
El foco está puesto en los departamentos fronterizos. Allí, las distribuidoras deberán enviar información diaria y detallada sobre la venta de gasoil 50-S y 10-S en Colonia, Soriano, Río Negro, Paysandú, Salto, Artigas, Rivera, Cerro Largo, Treinta y Tres y Rocha.
A esto se suma el seguimiento de los volúmenes que Ancap comercializa a las distribuidoras, con el objetivo de tener una visión más completa de la demanda y la logística de abastecimiento.
El trasfondo del problema es económico. Con precios locales por debajo del Precio de Paridad de Importación (PPI), se generan riesgos de desajustes en el mercado, sobre todo en la frontera. El equipo económico ya había advertido que esta diferencia podía incentivar una mayor demanda por parte de consumidores argentinos y brasileños. Por ahora no se registran problemas generalizados de abastecimiento, pero las autoridades buscan anticiparse a posibles tensiones.
En ese marco, los últimos ajustes de precios dispuestos en abril se ubicaron por debajo del PPI. La nafta Súper 95 subió $ 5,38 y pasó de $ 76,88 a $ 82,26 por litro, mientras que el gasoil 50S aumentó $ 3,31, de $ 47,32 a $ 50,63. De haberse aplicado el PPI pleno, los incrementos habrían sido significativamente mayores: en el caso de la nafta, del orden de $ 10 por litro (alrededor de 13%), y en el gasoil, de unos $ 20 por litro (cerca de 43%).
Ahora, desde Ancap reconocen que ese fenómeno podría escalar. La presidenta del ente, Cecilia San Román, señaló que se analizan mecanismos de control en coordinación con operadores de tarjetas de crédito y la Dirección Nacional de Aduanas para evitar desvíos en el consumo. “El subsidio es para los uruguayos, no para la región”, afirmó, según consignó el portal especializado Surtidores.
En paralelo, Ancap deberá informar sus niveles de stock en plantas y alertar de forma inmediata ante cualquier caída significativa que pueda comprometer el suministro.
Las distribuidoras, por su parte, tendrán que reforzar sus planes de contingencia para responder a eventuales picos de demanda o dificultades en el abastecimiento.
Mientras tanto, el equipo técnico de Ursea hará un seguimiento continuo de la situación durante los próximos días, evaluando si es necesario adoptar nuevas medidas. El objetivo es claro: anticiparse a posibles faltantes y dar mayor previsibilidad tanto a la población como a los sectores productivos, en un escenario marcado por la incertidumbre.