La Dirección General Impositiva (DGI) detalló en su Plan de Gestión del Cumplimiento Tributario la estrategia pensada para los pequeños contribuyentes (o de reducida dimensión económica). Este grupo suma unas 123.000 personas y empresas —el 7,77% del total de inscriptos en el país—, pero su peso en la recaudación es mínimo: representa el 0,70% del cobro directo de impuestos y apenas el 0,02% de las retenciones. La gran mayoría opera bajo regímenes simplificados pensados para achicar los costos de estar al día y ayudar a las empresas en sus primeros pasos.
Desde el organismo entienden que los fallos en este sector no suelen ser intencionados, sino producto de la falta de capacitación, el desconocimiento o problemas puntuales de dinero. Por eso, la DGI fijó un enfoque basado en la asistencia y la prevención. La medida alcanza principalmente a quienes pagan IVA Mínimo, a emprendimientos que recién arrancan y a vendedores no registrados que operan por internet. Para ellos, las principales tareas son el pago mensual de las cuotas de IVA Mínimo o Monotributo (recaudado por el BPS) y la inscripción formal.
El informe oficial detecta como principales riesgos la informalidad, las deudas generadas por errores y la venta no registrada en redes o páginas web. En este último terreno, la DGI identifica dos maniobras habituales: comerciantes que venden grandes volúmenes usando solo la cédula de identidad como si fueran transacciones particulares, y empresas que dividen sus ventas en varias cuentas o nombres para no pasarse del límite permitido de facturación y así pagar menos impuestos.
Para facilitar la regularización, la DGI ofrecerá junto a la Agencia Nacional de Desarrollo (ANDE) un sistema gratuito de gestión. Esta herramienta digital busca acelerar la inclusión financiera y la digitalización de las micro y pequeñas empresas, permitiéndoles emitir facturas electrónicas, llevar el control de inventarios y cobrar a través de medios de pago electrónicos sin tener que pagar licencias de software.
A su vez, se pondrá en marcha un acompañamiento para las empresas que recién abren, con guías de bienvenida y avisos preventivos al celular o por mail para informar sobre pequeñas inconsistencias antes de aplicar multas. En paralelo, la DGI trabaja con el Ministerio de Economía en un proyecto de ley —enmarcado en la iniciativa de competitividad y reducción del costo de vida— para que los impuestos suban de forma paulatina a medida que el negocio crece, evitando subas de golpe que frenen la inversión.
En esa misma línea, tal como había adelantado en junio el director de la DGI, Gustavo González, el organismo ajusta los controles para el comercio electrónico. La medida prevé que las propias plataformas de pago cobren retenciones de impuestos a los vendedores que operen de forma frecuente y sin RUT. Se aclaró que esto no aplicará a quienes vendan algo de forma ocasional y que existirá un mecanismo de reclamo si la retención se hace por error. El plan aclara además que se mantendrán controles específicos para empresas más grandes que busquen fragmentar sus ventas en internet para saltearse inspecciones.
Por último, los inspectores realizarán operativos de calle en zonas comerciales, eventos y destinos turísticos durante la temporada alta para detectar comercios informales, verificar que se entregue factura y controlar que el pago de las cuotas fijas esté al día, evitando la competencia desleal. Con estas medidas, la DGI busca que ponerse al día sea un trámite simple y evitar que las pequeñas deudas se transformen en sanciones impagables.