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Esta semana el Poder Ejecutivo deberá decidir cuáles serán las tarifas de los combustibles que regirán desde el próximo lunes 1° de junio. Al igual que lo sucedido en abril y mayo, la decisión volverá a tomarse en un escenario que está marcado por la guerra en Medio Oriente y el encarecimiento de los precios a nivel global.

En las dos últimas decisiones el gobierno optó por aumentar los combustibles en menor medida de lo que indicaba el Precio Paridad de Importación (PPI), buscando amortiguar el impacto sobre la actividad económica, con lo que los precios locales se mantuvieron rezagados.

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Por su parte, el valor de los refinados y del petróleo continúa por encima de los niveles previos a la guerra.

Una de las referencias que sigue la metodología vigente en Uruguay son las cotizaciones en la costa del Golfo de México en EE. UU., que son la base del informe de Precios de Paridad de Importación (PPI) que elabora la Unidad Reguladora de Servicios de Energía y Agua (Ursea) y que se conocerá en las próximas horas.

Los datos de la Administración de Información de Energía (EIA), procesados por El Observador, muestran que la nafta siguió encareciéndose en las últimas semanas y el diésel no tuvo grandes saltos. El análisis toma en cuenta lo sucedido en los últimos 23 días, entre el 26 de abril y el pasado 18 de mayo.

El valor medio para el símil de la nafta uruguaya en la costa del Golfo de México en EEUU subía y pasaba de $ 33,543 a $38,143 (+14%) en comparación con el promedio mensual anterior. Para la nafta Súper 95, la más consumida en el país, la Ursea toma el precio promedio de dos tipos de gasolinas: CBOB Regular 87 y CBOB Premium 93.

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Para el gasoil, la referencia es el precio del Ultra Low Sulfur Diesel (ULSD 62). Hasta la fecha, el valor promedio del litro se mantenía estable y pasaba de $ 42,223 a $ 41,873 en la comparación con el mes móvil anterior.

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Los valores mencionados en esta nota son una aproximación a las últimas tendencias del mercado internacional y tienen en cuenta dos variables centrales: la dinámica diaria de los precios en dólares en EE. UU. y el valor del tipo de cambio a nivel local, que en promedio no tuvo grandes cambios.

En las próximas horas se conocerá el informe de Ursea con datos de la ventana de medición del mes móvil completo.

En mayo la nafta Súper 95 subió $ 5,76 y se vendió a $ 88,03 por litro. En este caso la suba fue del 7%, en el límite del techo de la banda de flotación que había fijado el gobierno.

Con ello, la tarifa quedó $ 3,37 por debajo del precio de venta al público de referencia –incluye PPI ex planta, márgenes de distribución, factor de ajuste y tasa e impuestos–, lo que implicó que Ancap resignara ingresos por unos $ 2,16 en cada litro.

El gasoil 50S subió $ 7,09 y pasó a costar $ 57,72 por litro. El aumento fue más marcado y ascendió al 14%, por encima de la banda de flotación. Pese a salirse de esa banda, el escape estaba previsto ante situaciones extraordinarias. En este producto la brecha es mayor. Cada litro de gasoil se comercializó $ 12 por debajo de la referencia.

El supergás aumentó $ 6,61 por kilogramo, una suba del 7% respecto a abril, y se ubicó en $ 101,26. De esta manera, la garrafa de 13 kilos tuvo un costo al público de $1.316,38 sin envío. El ingreso real de Ancap estuvo $ 10,92 por debajo del PPI.

El mercado global: escasez y precios proyectados hasta 2027

El valor de los refinados en EE. UU. sirve como guía para la evolución de los precios locales —aunque no se traslada de forma directa al surtidor—.

La otra referencia es el petróleo, que es la materia prima que Ancap adquiere para procesar en su refinería.

Se estima que en abril Irak, Arabia Saudita, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos, Qatar y Bahréin suspendieron en conjunto la producción de un total de 10,5 millones de barriles diarios (b/d). Según un reciente reporte de perspectivas elaborado por la EIA, el Estrecho de Ormuz continuará prácticamente cerrado hasta finales de mayo, mostrando un repunte en el tráfico marítimo para el mes de junio.

Sin embargo, se prevé que los envíos de petróleo a través de esta vía no recuperen los niveles previos al conflicto hasta finales de este año, y se anticipa que una parte de la producción de crudo en la región seguirá interrumpida durante todo ese período.

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Asumiendo una reapertura más tardía del Estrecho de Ormuz y un tiempo de recuperación más prolongado para la producción paralizada, la EIA proyecta ahora que las reservas globales de petróleo disminuirán en un promedio de 2,6 millones de b/d durante este año.

Además, esta notable reducción de los inventarios limitará la presión a la baja sobre los precios del crudo, incluso después de que los flujos de tránsito a través del estrecho comiencen a aumentar.

Para el segundo trimestre de 2026 se espera que las reservas mundiales caigan a un ritmo promedio de 8,5 millones de b/d, lo que mantendrá los precios del Brent en torno a los US$ 106 durante junio.

Finalmente, a medida que la producción de petróleo en Oriente Medio logre reactivarse de forma progresiva, se prevé que los precios del crudo muestren una tendencia a la baja, descendiendo a un promedio de US$ 89 en el cuarto trimestre de 2026 y estabilizándose en US$ 79 de cara al año 2027.

Los últimos datos publicados por Ancap muestran que el 12 de abril la estatal recibió una compra de algo más de 868.000 barriles de la variedad Medianito de Argentina a US$ 103,97, que había adquirido en febrero pasado.

Hasta mayo había cerrado compras por 9,8 millones de barriles de petróleo, un volumen que le permite sostener la operación de refinación de La Teja hasta agosto, según informó Búsqueda.

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