Petróleo en Uruguay: ¿Negocio real o una ficción para los mercados? El ex director de Energía, Ramón Méndez, advierte que el crudo carece de viabilidad comercial frente al auge de las renovables y los costos de extracción. Méndez diferencia la actual prospección —de bajo costo para el Estado— de la enorme inversión que exigiría una producción comercial real, la cual califica de inviable. En su lugar, propone consolidar a Uruguay como líder de la nueva economía sostenible, según afirmó en el programa Todo Un Tema del streaming de El Observador.

Hace unos días dijiste que no hay modelo de negocio para extraer petróleo en Uruguay. ¿Por qué?
Yo no veo modelo de negocio para petróleo en Uruguay, por muchas razones. Entre otras razones es porque el mercado del petróleo a nivel global de a poco no solamente va a declinar, sino que va a declinar cada vez más. Por ejemplo, ahora en el estrecho de Ormuz, desaparecieron del mercado 14, 15 millones de barriles por día, y si bien es cierto que se disparó un poco el precio del petróleo, debería estar a US$ 200, a US$ 300 para lo que es la cantidad de oferta de petróleo que hay. Y eso también no se dio, entre otras cosas, porque hay una disminución del consumo de petróleo. Estamos yendo hacia un mundo donde las energías renovables han demostrado su viabilidad, son más baratas. Hoy en día, en el sector eléctrico en particular, todo lo que es la energía eólica y solar se ha reducido tanto de precio en los últimos 10 años que no hay forma de generación de electricidad más barata que la eólica y la solar. Entonces, de a poco, las energías fósiles se van desplazando ya no por un tema climático, por un tema de precio y de estabilidad también de la economía.

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Sin embargo, tiene una prensa, el petróleo, que mamma mia.
Lo que tenemos claramente es que hay una narrativa dominante. La narrativa dominante dice, no podemos vivir sin petróleo. Y podemos.

¿Cuánto le queda de vida al petróleo en términos de potencia?
Cualquiera que te diga lo que sea sobre eso, seguramente le va a errar, porque nadie sabe cuánto le queda de vida al petróleo. Eso está claro. No va a ser para mañana ni para la década que viene. Eso está claro, absolutamente. Pero sí también está claro que hoy tenemos tecnologías mejores, más maduras y más baratas. Pero miremos simplemente un par de datos para entender un poco lo que está pasando a nivel global. Yo decía recién que se están reduciendo de costo, de precio, las energías renovables. La energía solar se redujo por un factor 8 el precio en 10 años. Las baterías por un factor 10. La energía eólica por un factor 3. ¿Y qué ha pasado en cambio con el petróleo? El subsidio global al petróleo ha ido en aumento. Y eso es algo que no se dice mucho. El petróleo en el mundo está subsidiado. Y el subsidio es tan alto que llega a US$ 1.4 billones por año. Es un número extraordinariamente grande. Y no lo digo yo, no lo dice Greenpeace, quien lo dice es el Fondo Monetario Internacional. O sea, el Fondo Monetario Internacional, el capital financiero internacional, el sector financiero está preocupado porque la respuesta que está dando el mundo en este momento de las economías es subsidiar más a un sector que está en declive respecto a otro que está compitiendo con precio y lo está desplazando de a poco.

El petróleo no se va a ir de la noche a la mañana. Mi análisis es, vamos hacia un posible negocio de petróleo en Uruguay. Ese posible negocio de petróleo, aunque mañana hiciéramos un pozo y encontráramos petróleo, lleva por lo menos 10 años llegar a una producción comercial. ¿Cómo va a ser el mundo en el año 2036, 2037? ¿Cuál va a ser la demanda mundial de petróleo en el año 2036, 2037? ¿Qué tanto va a poder competir un petróleo caro? Porque es un petróleo extraído con 3.000 metros de espejo de agua, en condiciones que a veces hay olas de 12, 14, 15 metros. La propia Ancap entiende que el costo no debería bajar de US$ 40, US$ 50 el barril, cuando extraer un petróleo de Arabia Saudita no cuesta más de US$ 5 o US$ 6. ¿Cómo competimos en un mercado en declive con un producto caro?

Entiendo perfectamente la lógica de Ancap, hay un equipo formidable que se ha formado durante décadas para entender la posibilidad de extraer petróleo de Uruguay. Yo mismo hace 15 años propuse y di una cantidad de pasos para buscar petróleo, pero el mundo de hace 15 años no es el mundo de hoy y mucho menos el mundo que vamos a tener en 10.

Las energías renovables cada vez son más baratas. El motor para su introducción, ha dejado de ser el tema climático. Pasa a ser un tema económico y no solamente económico de reducir costos sino también de estabilizar costos. Fíjate lo que pasa en Uruguay, nosotros con la transición energética reducimos en US$ 500 millones todos los años el costo de producción de electricidad.

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Ahora, ¿se dice que eso no se trasladó a la tarifa?
Por supuesto, ese es otro problema, ese fue uno de los momentos más duros para mí cuando estuve en el gobierno, cuando el ministro de Economía me dijo: ‘buenísimo, esa reducción de costo es espectacular, pero mirá que no todo va a ir para las tarifas, ¿eh?’ El Estado Uruguayo se lleva US$ 400 millones, US$ 500 millones por año de la empresa eléctrica, porque efectivamente es el dueño de la empresa, tiene el derecho a hacer lo que quiera, es el accionista, pero eso impide que efectivamente las tarifas bajen como podrían haber bajado, y eso lo ha hecho la derecha y lo ha hecho la izquierda, todo el mundo lo ha hecho. Se ha mantenido constante. Entonces, una cosa son las tarifas, otra cosa son los costos. Los costos tienen que ver con la eficiencia gracias a la transformación tecnológica. Eso en Uruguay fue gigante, pero en el mundo está siendo cada vez mayor.

Pero además de la reducción de costos, a nosotros no nos afecta el estrecho de Ormuz, porque el costo de la electricidad está estabilizado, no depende de ningún commodity energético. Eso el mundo, lo está viendo y eso no lo podemos negar, es una realidad, eso no va a cambiar. Y al mismo tiempo, insisto, los subsidios a los combustibles fósiles, el Fondo Monetario Internacional dice que hay que ponerle límite a eso. A ver, para tener una idea, US$ 1,4 billones de subsidio al petróleo en el mundo en un año. Ese es el directo. El indirecto, según el FMI, son US$ 7 billones, es el 7 % del PBI mundial. El 7 % de toda la riqueza que generamos como humanidad va a parar a subsidiar un sector de la economía.

¿Dicho esto, entonces ni te hubieses gastado en firmar acuerdos para la prospección sísmica?
No, yo creo que la prospección sísmica en Uruguay se está haciendo por una razón muy sencilla, es cierto, al Estado uruguayo no le cuesta absolutamente nada. Lo hacen empresas extranjeras a su costo y a su riesgo. Esas empresas extranjeras son empresas productoras de petróleo. Si las empresas productoras de petróleo dejan de buscar petróleo, están dando señal de que el negocio se cae. ¿Y qué pasa si el negocio se cae? Se caen las acciones. Y eso no lo pueden permitir los directivos de las petroleras. Tienen que mostrar que el negocio sigue vivo y pujar a través, justamente, de todo lo que es la construcción de la narrativa dominante.

Están haciendo plata. Es una decisión comercial. Si una empresa que factura decenas o cientos de miles de millones de dólares, invierte en Uruguay US$ 50 millones, son chirolas que me permiten mantener alto el valor de mis acciones.

Pero de ahí a que algún día, efectivamente, en el supuesto caso que se encuentre petróleo, esto termine en que se consigan de US$ 15.000 a US$ 20.000 millones que se vengan a poner acá en Uruguay para hacer una extracción petrolera, ¿quién lo va a poner? Una cosa es poner US$ 50 millones, otra cosa es poner US$ 20.000 millones. Estamos hablando de cosas completamente diferentes. Una cosa es el negocio hoy, mostrar que yo busco petróleo, que me intereso, que estoy en la punta del negocio. Otra cosa es invertir pesadamente para que esto efectivamente se haga una realidad.

El gobierno le está teniendo un costo político por haber aceptado firmar cada una de las prospecciones. ¿Vos qué hubieras hecho?
Yo no tengo ninguna duda de lo que hubiera hecho. Yo le hubiera pedido al Presidente de la República que se sentara en la mesa con el ministro de Economía al lado, con el ministro de Industria, de Energía, con la presidenta de Ancap, y que hiciera una conferencia de prensa al mundo diciendo: 'Uruguay va a dejar de buscar petróleo'.

¿Y qué se gana con eso?
Lo que se gana es una atracción brutal a nivel de las inversiones internacionalmente, porque el mundo está ávido de buscar inversiones verdes, la cantidad de fondos que existen tratando de buscar inversiones para construir una nueva economía, que ya está presente pero hay que seguir desarrollándola, no solamente en energías renovables, de todo punto de vista, una construcción de una economía sustentable, basada en la economía circular, basada en nuevos modelos económicos. Ese llamador de Uruguay diciendo: ‘yo me paro y yo estoy acá, soy un líder, soy un constructor de lo que va a ser la economía del siglo XXI’. Eso atrae enormes capitales, mucho más que los pocos millones de dólares que están llegando para la producción petrolera. Para mí, esa es una jugada muchísimo más inteligente.

Pensé cuando te escuché responder en lo que está pasando con HIF Global. Hay una discusión sobre el precio de la energía, pero además sobre si de verdad está habiendo inversiones tan millonarias en hidrógeno verde.
No están llegando. El hidrógeno verde está en la misma situación que estaba la energía eólica y solar hace 30 años, o sea que era muy cara. No era todavía rentable, no estaba madura. Entonces, la producción de hidrógeno verde va a ser algo rentable dentro de 20 años seguramente, capaz que mucho antes. Pero hoy no es rentable, hoy no hay compradores de derivados de hidrógeno verde. Por lo tanto, el negocio tan anunciado de HIF en realidad todavía no tiene inversores para efectivamente concretarse. Entonces, bueno, ¿ese es el futuro? Sí es el futuro. ¿Es el presente? Todavía no.

¿Pero cuáles son las inversiones entonces que podrían venir como en masa? O sea, ¿a qué tendríamos que apostar?
Bueno, desde, por ejemplo, todo lo que tiene que ver con la agropecuaria y la producción de alimentos sostenible. Holanda es el segundo productor de alimentos del mundo, un país que tiene una superficie menor que Uruguay. ¿Por qué? Con tecnología, con procedimientos, compitiendo con productos boutique, compitiendo en un mundo, en un mercado cada vez más demandante. Nosotros somos un actor en el mundo que la generación de nuestra riqueza básicamente es en base a recursos renovables, toda la agricultura, el turismo. No es una generación de riqueza extractiva basada en minerales o basados en otro tipo de cosas como muchos países del mundo. Nosotros no. Somos un ejemplo perfecto para la construcción de la nueva economía del siglo XXI.

Y el caso justamente de la transformación energética, para mí fue un ejemplo, la muestra de cómo el mundo nos mira. Esta semana una delegación de Albania vino a Uruguay a ver cómo hacer para replicar en Albania el modelo energético. Lo trae el Banco Mundial que cree que Uruguay es el ejemplo para llevarlo a África, para otros países. O sea, Uruguay sí puede construir casos de éxito que sí pueden ser replicados.

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¿Vos decís que entra dentro de la consigna de Uruguay Natural?
De Uruguay natural y tecnológico. O sea, el agregado de valor y de conocimiento a nuestros recursos naturales y para producir y vender productos boutique que realmente se diferencian del commodity genérico que se pueda vender en el mundo.

¿Hay quienes ven en Vaca Muerta una oportunidad para desarrollar el negocio del gas natural en Uruguay? ¿Vos decís que no hay mercado para eso acá en el país?
Yo no veo el mercado para el gas natural en Uruguay. Uruguay es un país que hablamos mucho de energía eléctrica, que es 98 %, 99 % renovable. Las energías renovables son mucho más baratas que utilizar el gas natural. Pero a nivel industrial, que es un lugar donde se podría efectivamente utilizar un gas natural casi el 80 % de toda la energía que usamos es renovable, son residuos de biomasa, son diferentes componentes que eran un pasivo ambiental y que ahora son un activo energético. Entonces, dar la marcha atrás para ir hacia gas natural importado, no creo que sea una cosa que los industriales les vaya a favorecer.

O como en algún momento se había pensado, poder usar el gas natural para la movilidad. Con lo que avanzó la tecnología y la reducción de costos, no hay mucho espacio de mercado para eso. O sea, ese concepto del gas natural como combustible de transición forma parte de una narrativa, de un relato, pero que no se corresponde con la realidad de lo que está pasando.

Con el diario del lunes, en este contexto, ¿fue una buena decisión no hacer la regasificadora entonces? Porque eso estaba fuertemente concentrado en la demanda argentina.
Sí, la regasificadora que no fue un problema de la política pública, sino que fue una empresa privada que tuvo un problema con su proveedor y que se fundió y que tuvo que pagar al Estado uruguayo US$ 200 millones de multa por haberse retirado el proyecto. Los pilotes no son del Estado uruguayo, no los puso, no los pagó el Estado uruguayo, los pagó una empresa privada que se fundió y que se retiró y que los dejó ahí. Si nosotros hubiéramos tenido la regasificadora, hubiéramos ido por otro lado seguramente. Pero el hecho de que no tenemos la regasificadora nos llevó hacia otros caminos que tienen que ver con la introducción de las energías renovables. Y hoy en día sí, es un muy buen negocio.

* Entrevista de Miguel Noguez, Carolina Delisa, Santiago Soravilla y Leonardo Pereira

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