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La Reserva Federal de Estados Unidos (Fed), decidió este miércoles mantener sin cambios las tasas de interés, que se sitúan en un rango entre el 3,5 % y el 3,75 %, en una decisión alineada con las expectativas del mercado.

El banco central advirtió, sin embargo, que las consecuencias económicas de la reciente guerra con Irán son “inciertas” y que la incertidumbre sobre las perspectivas económicas sigue siendo elevada.

El Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) señaló que los indicadores disponibles sugieren que la actividad económica estadounidense continúa expandiéndose a un ritmo sólido, mientras que la creación de empleo se ha mantenido baja y la tasa de desempleo ha cambiado poco en los últimos meses. La inflación se mantiene “algo elevada”, con un índice subyacente del 2,5 % interanual registrado en febrero.

En el plano laboral, el último informe indicó la destrucción de 92.000 empleos durante el mes pasado, reflejando un mercado con ciertas debilidades pese al crecimiento económico general.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha presionado de manera inusual al presidente de la Fed, Jerome Powell, para que flexibilice la política monetaria, incluso solicitando una reunión de emergencia ante la escalada del conflicto en Oriente Medio y la subida del precio del petróleo. Powell, que presidirá el FOMC por penúltima vez antes de abandonar su cargo en mayo, será reemplazado por Kevin Warsh, exgobernador de la entidad, según la nominación anunciada por el mandatario.

El rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a 10 años se mantuvo por encima del 4,2 %, mostrando que los mercados siguen atentos a los riesgos inflacionarios y al impacto potencial de la política monetaria. Los miembros del FOMC elevaron sus proyecciones de inflación tanto general como subyacente y revisaron al alza sus expectativas de crecimiento del PIB para 2026 y 2027.

Las nuevas previsiones apuntan a un crecimiento del PIB del 2,4 % en 2026 y del 2,3 % en 2027, mientras que la tasa de desempleo se espera en 4,4 % y 4,3 % para esos mismos años. La inflación del PCE y la subyacente se proyecta en 2,7 % este año, por encima de las estimaciones previas de diciembre.

El economista Ignacio Munyo explicó que el aumento del precio del petróleo y la suba de la tasa de interés internacional están complicando a Uruguay. Actualmente, la tasa de referencia global supera el 4,3 %, cuando a comienzos de año se ubicaba por debajo del 4 %.

Este aumento se debe a que, en contextos de mayor incertidumbre, los inversores globales tienden a refugiarse en activos seguros, como los bonos de Estados Unidos. Incluso en un escenario internacional complejo, estos instrumentos continúan siendo percibidos como confiables.

Este comportamiento contradice las visiones que anticipan una pérdida de relevancia del dólar o un debilitamiento de Estados Unidos, ya que los inversores siguen demandando sus activos.

Como consecuencia, este escenario repercute directamente en Uruguay, encareciendo el financiamiento externo. El país necesita colocar alrededor de US$ 6.000 millones este año para cubrir sus necesidades de financiamiento, lo que ahora implica un costo mayor. Munyo subrayó que se trata de un factor externo vinculado a un contexto internacional más incierto y no a decisiones internas.

El aumento de las tasas también afecta la inversión, al elevar el costo de oportunidad: cuando la tasa libre de riesgo sube, invertir en Uruguay se vuelve menos atractivo. Empresarios y fondos de inversión pueden decidir postergar nuevos proyectos o buscar alternativas más seguras hasta tener mayor claridad sobre la economía internacional.

En relación a la política monetaria global, Munyo indicó que las expectativas cambiaron: si a comienzos de año se preveían recortes de tasas por parte de la Fed, actualmente se proyecta que no habría bajas e incluso podrían registrarse subas, configurando un escenario menos favorable para economías como la uruguaya.

A nivel regional, el contexto tampoco acompaña. Brasil enfrenta un menor crecimiento y desafíos fiscales en un año electoral, mientras que Argentina muestra señales de mejora en actividad y un tipo de cambio más alineado con Uruguay, favoreciendo el comercio. No obstante, países como Argentina, Paraguay y el nuevo gobierno chileno están actuando como “atractores” de inversión, generando competencia más intensa y un entorno más exigente para Uruguay.

El Observador y agencias

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