Bonos y financiamiento: el plan del gobierno para cubrir US$ 6.778 millones en 2026
El plan de financiamiento apunta a equilibrar emisiones en pesos y monedas extranjeras, reducir costos y mantener la confianza de inversores nacionales e internacionales
13 de marzo 2026 - 5:00hs
Piqsels
La Unidad de Gestión de Deuda (UGD) del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) proyecta que para 2026 las necesidades de financiamiento del gobierno central ascenderán a aproximadamente US$ 6.778 millones.
Según el reporte oficial publicado recientemente, este monto incluye:
Déficit primario de unos US$ 1.393 millones
Pago de intereses de US$ 2.441 millones
Amortizaciones contractuales de bonos y préstamos por US$ 2.843 millones.
Acumulación proyectada de activos financieros por US$ 101 millones.
Del total, aproximadamente US$ 6.584 millones (fondeo bruto) se financiarán mayoritariamente mediante emisiones en el mercado de bonos, combinando mercado doméstico e internacional por US$ 5.984 millones, y desembolsos estimados de organismos multilaterales por US$ 600 millones.
A febrero de 2026, los activos líquidos del gobierno ascendían a US$ 2.468 millones, y las líneas de crédito precautorias con organismos multilaterales sumaban US$ 1.228 millones (Fondo Latinoamericano de Reservas, BID y CAF). En conjunto, este colchón de liquidez cubría 83% de las necesidades de servicio de deuda correspondientes al período marzo–diciembre de 2026.
Endeudamiento neto y límite legal
El total de endeudamiento neto proyectado para 2026, es decir, deduciendo las amortizaciones de títulos y la acumulación de activos financieros, se estima en 21.885 millones de Unidades Indexadas (UI), equivalentes a US$ 3.640 millones.
La Ley de Presupuesto Nacional estableció que, desde 2026, el límite legal de endeudamiento neto (ENG) se expresará en UI, fijándose para este año un tope de UI 25.115 millones.
Este cambio busca mejorar la planificación fiscal, ya que los ingresos y gastos del gobierno están principalmente en pesos. Al usar UI, que siguen la inflación, el límite de deuda queda más alineado con las finanzas públicas y se reduce el impacto de las fluctuaciones del tipo de cambio, contribuyendo a una política fiscal más estable y disciplinada.
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MEF
Pilares de la estrategia de financiamiento en 2026
Al igual que en 2025, el gobierno busca:
Aumentar las emisiones de deuda en moneda local, para avanzar en la desdolarización y reducir riesgos por diferencias de moneda.
Reducir los costos de endeudamiento, aprovechando la menor inflación, la mayor credibilidad del Banco Central (BCU) y el bajo riesgo país.
Explorar la internacionalización del mercado de bonos en pesos.
Se busca diversificar las fuentes de financiamiento en distintas monedas, mercados e inversores, manteniendo una composición equilibrada de monedas, ampliando la base de inversores y reduciendo costos, seleccionando monedas y plazos según la demanda y las condiciones de mercado.
El gobierno busca mantener bajo el riesgo de refinanciamiento, evitando tener que pagar o renovar demasiada deuda en el corto plazo. Para ello, realizará una gestión activa de pasivos, mediante canjes o recompras de bonos de corto plazo, sustituyéndolos por deuda con vencimientos más largos. Esto permite distribuir mejor los pagos en el tiempo y reducir el riesgo de refinanciar grandes montos simultáneamente.
Dependiendo de las condiciones del mercado, también se procurará equilibrar emisiones combinando deuda de plazos cortos en el mercado local en pesos con deuda de plazos más largos en mercados internacionales y en distintas monedas, para mantener un perfil de vencimientos más estable.
Liquidez del mercado secundario de bonos
El gobierno busca mejorar la liquidez del mercado secundario de bonos, facilitando que los instrumentos puedan comprarse, venderse y negociarse fácilmente.
Un mercado más líquido y transparente ayuda a obtener precios más competitivos y menores costos de financiamiento, haciendo la deuda soberana más atractiva para los inversores.
Para lograrlo, se promoverán actividades de creación de mercado y se garantizará que bancos e intermediarios financieros proporcionen cotizaciones de manera regular y clara, tanto para bonos en moneda local como en dólares, mejorando la negociación a lo largo de toda la curva de vencimientos, explica el reporte.
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Ministerio de Economía y Finanzas.
Foto. Diego Battiste
Calendario de emisiones
El calendario semestral de emisiones de Notas del Tesoro domésticas para enero-junio de 2026 establece un monto base aproximado de US$ 1.094 millones equivalentes.
Su diseño consideró diversos factores:
Dinámica de la demanda de inversores, con clara preferencia por instrumentos nominales a tasa fija, reflejo de la caída sostenida de la inflación y la credibilidad del BCU, así como un entorno global de US$ debilitado.
Crecimiento de los activos de los Fondos de Pensiones, que incrementa la demanda por valores de corto plazo.
Objetivos de financiamiento del programa financiero de 2026.
Factores monetarios y económicos, incluyendo la evolución de la curva de rendimientos, la inflación proyectada, los salarios reales y las condiciones macroeconómicas domésticas e internacionales.
Costos de financiamiento en mínimos históricos
El calendario incluye cinco instrumentos en moneda local:
Dos en Pesos Nominales a Tasa Fija (UYU)
Dos en Unidades Indexadas al IPC (UI)
Uno en Unidades Indexadas a Salarios Nominales (UP)
De estos, tres tienen vencimientos inferiores a cinco años. Manteniendo la estrategia del segundo semestre de 2025, el gobierno prioriza la nominalización de las emisiones domésticas, aumentando la oferta de UYU nominales de corto plazo, mientras conserva emisiones indexadas en los nodos estratégicos de las curvas de referencia.
En los primeros dos meses de 2026, el gobierno colocó exitosamente Notas del Tesoro equivalentes a US$ 717 millones, más del doble del monto base objetivo, destacando que el 58,5% se realizó mediante canje de instrumentos existentes, evidenciando la sólida participación de inversores a través de operaciones de manejo de pasivos.
La subasta de instrumentos en pesos nominales a tasa fija (UYU) mostró un fuerte dinamismo, con tasas de corte decrecientes y montos subastados crecientes, reflejando la confianza en la caída de la inflación y en expectativas ancladas.
En la última década se observa una transformación estructural en la composición de la deuda del Gobierno Central hacia la desdolarización. Al cierre de 2025, la moneda local alcanzó un máximo histórico del 55,5% del stock total de deuda (un incremento de 3,1 puntos porcentuales respecto al año previo), dejando a la moneda extranjera con una participación del 44,5%.
Esta situación contrasta significativamente con el escenario de 2016, cuando la exposición al riesgo cambiario era mucho mayor, ya que la moneda extranjera componía la gran mayoría de la deuda con un 54,7%, mientras que la moneda local representaba apenas el 45,3% del stock total.