Orsi participará en cumbre liderada por Pedro Sánchez y Lula, mientras concentra fuerzas en la Celac y en "construir con todos" sin rivalizar con nadie
El gobierno apuesta a su buen vínculo con Estados Unidos pese a haber sido excluido del Escudo de las Américas;
Sea por la guerra en Medio Oriente o por alinear a su costado a 12 presidentes de América Latina para combatir al narcotráfico, el ritmo vertiginoso de Donald Trump no para de escribir los órdenes del día a la política mundial y dividir las aguas entre gobernantes. Y tanto en su frente interno como en sus vínculos con el exterior, tampoco el gobierno uruguayo escapa a esa vorágine, mientras procura mantener equilibrios con todos.
El presidente Yamandú Orsi sostuvo este jueves que le parecía “raro” que Estados Unidos no haya convocado a Uruguay al Escudo de las Américas, la iniciativa de Trump por la seguridad que juntó a sus principales aliados en la región, como Javier Milei y Nayib Bukele. Dijo también estar “dispuestos” a “estar” cuando los inviten por “problemas concretos”, al tiempo que Uruguay priorizará “plantear estos temas en otros ámbitos como en la Celac”, cuya presidencia pro témpore asumirá el 21 de marzo en Colombia.
Al mismo tiempo, según confirmaron fuentes del Poder Ejecutivo a El Observador, Orsi tiene previsto viajar el 18 de abril a Barcelona para un nuevo encuentro “En defensa de la democracia”, el foro de gobiernos progresistas liderado por el presidente español Pedro Sánchez y su par brasileño, Lula Da Silva. En el gobierno reafirman su intención de estar en todos los espacios de diálogos, sin buscar rivalidades.
“Queremos construir democracia, estabilidad, multilateralismo, no estamos para desafiar”, remarcó a El Observador el canciller Mario Lubetkin al ser consultado sobre el rol de Uruguay en un encuentro en que Sánchez y Lula perfilan como una voz desafiante a la hegemonía de Trump.
Lula confirmó su asistencia el 4 de marzo luego de una conversación con Pedro Sánchez para respaldar su posicionamiento ante la guerra en Medio Oriente, apenas días después de que el mandatario de España condenara “la acción militar unilateral de EEUU e Israel” y rehusara a la administración de Trump que sus aviones usen la base de Rota para atacar a Irán. Si bien Sánchez luego reprochó “enérgicamente todos los ataques ilegales e indiscriminados” del régimen iraní en la región, Trump retrucó que “podría parar todo lo relacionado con España” en el plano comercial.
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La Moncloa
Ese mismo día, Lula publicó en X que concurriría a una visita bilateral a España el 17 de abril y escribió que comparte con Sánchez “el deseo de que la guerra termine lo antes posible y que comiencen las negociaciones de paz bajo la protección del derecho internacional”.
El encuentro “En defensa de la democracia” del 18 de abril está previsto desde la última reunión de septiembre en Nueva York en el marco de la Semana de Alto Nivel de la ONU, al margen de la que también tuvo lugar un homenaje al fallecido José Mujica que había propuesto Orsi en Chile.
Pero en torno a esta nueva convocatoria hay también intereses con los que el gobierno uruguayo pretende mantener cierta distancia, como el impulso del Partido de los Socialistas Europeos de que esta coordinación de líderes se transforme en una “Movilización Progresista Global” que haga “frente al avance del autoritarismo, el auge de la extrema derecha y el debilitamiento del multilateralismo”.
En términos casi idénticos se había expresado el propio Pedro Sánchez durante el primer encuentro del foro “En defensa de la democracia” en julio del año pasado en Santiago de Chile, cuando llamó en primera persona “a gobiernos liderados por fuerzas progresistas” a “pasar a la ofensiva” contra la “internacional reaccionaria” de la “coalición de intereses entre oligarcas y la ultraderecha”.
Ya en aquella fecha el gobierno de Orsi prefirió bajarle el tono y el mandatario insistió en su discurso de despojarse de “baldes ideológicos”. “No estamos para ninguna internacional de nada”, ilustró una fuente del gobierno consultada para esta nota.
20250722 Visita del presidente de España, Pedro Sánchez. Yamandu Orsi
Foto: Inés Guimaraens
Si bien no se ha confirmado la lista de participantes, entre los gobiernos se mantiene la aspiración de que se incorporen jefes de Estado como Keir Starmer (Reino Unido), Claudia Sheinbaum (México), Cyril Ramaphosa (Sudáfrica) y Lee Jae Myung (Corea del Sur).
También confirmó que viajará a Barcelona el presidente de Colombia, Gustavo Petro, aunque esta vez la cumbre de presidentes no tendrá a uno de sus socios originales: el chileno Gabriel Boric, quien le pasó esta semana la banda presidencial al derechista José Antonio Kast.
El foco en la Cepal
Mientras tanto, la Cancillería uruguaya concentra sus energías en el discurso que dará Orsi el 21 de marzo en Bogotá cuando asuma la presidencia pro témpore de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac). El canciller Lubetkin destaca desde que asumió el cargo que ese es el único espacio en el que están representados los 33 gobiernos de la región.
El jerarca dijo a El Observador que Uruguay debe continuar trabajando “por una región más estable y más democrática”, al tiempo que no prescindirá de nadie –tampoco de Estados Unidos– en procura de una coordinación que asegure “capacidad de lucha contra toda forma de narcotráfico, terrorismo y desestabilización”.
Lubetkin apuesta a que la Celac “se ponga a la altura de los desafíos” y de hecho solicitó formalmente a la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) su apoyo para establecer en Uruguay una secretaría técnica de la Celac.
Dentro del espectro de vínculos que Uruguay pretende abonar, el canciller resaltó su encuentro en Chile –en el marco de la asunción de Kast– con el subsecretario de Estado, Christopher Landau, así como reuniones con sus pares de Costa Rica, Honduras, Ecuador, República Dominicana, Panamá y con el vicepresidente de El Salvador.
En el gobierno también resaltan la eventual incorporación del patrullero Reliance de la Guardia Costera norteamericana como un signo más de la buena salud de las relaciones entre ambos país.
Yamandú Orsi y Louis Rinaldi
Yamandú Orsi y Louis Rinaldi, embajador de Estados Unidos en Uruguay
Foto: Gastón Britos/FocoUy
Pero lejos de ser todo color de rosas, este jueves el embajador de EEUU en Uruguay, Lou Rinaldi, expresó a Orsi una queja por unas declaraciones del secretario de la Presidencia, Alejandro Sánchez, tal como informó Eduardo Preve y confirmó El Observador con una fuente de Presidencia.
El jerarca había dicho en Al Weso que si bien hay “muy buenas relaciones” entre ambos países, le parece que con el Escudo de las Américas “nos están intentando dividir entre el club de los amigos de Trump y el club de los enemigos de Trump, porque son zurdos”.
Uruguay también permanece en una lista de 75 países a los que Trump suspendió la tramitación de nuevas visas de inmigrantes