14 de enero 2026 - 14:43hs

Es poco menos que increíble que Javier Milei haya agredido del modo en que lo hizo al presidente Luis Inácio Lula Da Silva en sus posteos en X, cuando Brasil estaba a cargo de la embajada argentina en Caracas, lo que permitió la salida del personal local y evitar la intrusión del edificio.

Fue en agosto de 2024, cuando el Gobierno de Nicolás Maduro expulsó a los diplomáticos, que lograron salir con el apoyo de Brasil, México e Italia, que protegieron al contingente argentino hasta el aeropuerto.

Después, tras una negociación que encaró el ex canciller Gerardo Werthein, Brasil colocó su bandera y asumió la representación y la protección de la sede y de los cinco dirigentes opositores que formaban parte del equipo de María Corina Machado, que recién pudieron salir del país en mayo de 2025, luego de una operación que habría sido comandada por Estados Unidos, ya que fue a ese país donde aterrizaron. En términos que hoy tenemos familiarizados, se trató de "una extracción internacional" reportada como responsabilidad de los Estados Unidos.

Hay que recordar que Brasil se hizo cargo en momentos de enorme presión sobre la embajada, a la que solían dejar sin agua, sin luz, sin posibilidad de recibir alimentos, que se fue reduciendo con la nueva bandera, aunque los problemas continuaron, porque la cancillería venezolana no otorgó salvoconductos.

No fue ese el primer gesto de Brasil favorable a la Argentina. También le facilitó energía en tiempos de crisis energética durante el Gobierno de Milei, y Lula trató de ser todo lo simpático que pudo ante el presidente argentino, a quien no termina de comprender, ya no desde lo ideológico, sino desde lo humano. Tanto, que no asistió a la asunción del argentino, aunque fue invitado, quizás no de la manera en que Argentina invita a la asunción de un presidente desde que existe el Mercosur.

Milei también trató de mejorar el vínculo en los últimos tiempos. Lo hizo en forma pragmática, cuando el propio Donald Trump elogió al presidente de Brasil y lo invitó a Washington. Inmediatamente de conocida la noticia, Milei voló en el avión ARG-01 hacia los Estados Unidos y mandó un saludo protocolar a Lula por estar atravesando cielo brasileño. Insólito en su personalidad.

Luego fue a todas las reuniones del Mercosur, incluso a la del G20 que se hizo en Río, no puso excusas, trató de seguir los protocolos ceremoniales y buscó no pelearse con nadie, lo que no siempre le salió, aunque está claro que lo intentó. Incluso viajó a Foz de Iguazú, cuando Brasil esperaba coronar su delicada gestión con la Unión Europea para firmar el tratado entre ambos bloques, lo que seguramente sería una cocarda para el líder del país vecino.

Pero se ve que a Milei le gusta darse esos "gustitos" de vez en cuando, agredir a quien no piensa como él en el momento que considera oportuno, en este caso, posteando fotos de Lula con Nicolás Maduro, un país que se apuró en impulsar el comunicado de prensa que varios países de la región firmaron, criticando duramente la extracción del venezolano.

Lo que dicen los países vecinos de Milei

Esa sería, en principio, la razón por la que Lula no asistirá a la Cumbre del Mercosur que se llevará a cabo el sábado en Asunción del Paraguay, donde se firmará oficialmente el acuerdo con la UE. En Itamaraty ya confirmaron que Lula no asistirá y, en cambio, lo hará el canciller Mauro Vieira, innegable impulsor del acuerdo. Incluso precisan las fuentes que originalmente iba a ser reunión de cancilleres, por lo tanto no se esperaba la presencia de Lula. También reconocen que Brasilia buscó denodadamente hasta último minuto que la firma del acuerdo se hiciera durante la presidencia protémpore del Mercosur y después de los tuits de Milei no les interesa ningún esfuerzo por mejorar el vínculo con Argentina.

En el Gobierno no había mucho interés por saber si Lula estaría presente o no y, en cambio, destacaron que la firma del acuerdo tenía valor para Brasil si se hacía en Foz de Iguazú, pero al hacerse en otro país, perdió interés "en la foto de presidentes". Y critican al brasileño por "querer adueñarse de los 25 años de negociaciones". Incluso aseguran que Lula "se puso pendenciero y arrojó dudas de que se firmara, quizás porque en términos internacionales no está en una situación cómoda", explicó una fuente segura a El Observador. Con la confirmación de la ausencia dada por Itamaraty y la confirmación de la presencia del presidente de Uruguay, Yamandú Orsi, consideran que está bien cumplida la presencia presidencial.

Lo curioso es lo que trasciende en Paraguay. Según la explicación a este portal de un asesor del presidente Santiago Peña, "entre Lula y Milei, los paraguayos no dudan. Su economía depende de Brasil y la sintonía con Lula es buenísima, a pesar de las diferencias ideológicas". Precisan, incluso, que "con relación a Milei, más allá de coincidir en algunas cuestiones discursivas y en el posicionamiento con Estados Unidos, en Paraguay se cansaron de Milei. No hay un solo tema binacional que haya avanzado en estos años y la crisis económica argentina impacta en el país".

"Las excentricidades de Milei ya no causan gracia en Paraguay", agregaron finalmente.

Tampoco hay que ignorar que Lula ya inició su campaña por la reelección, y necesita enfocarse en el trabajo político interno y evitar cualquier ruido externo. Recordemos que las elecciones tendrán el 4 de octubre de 2026 la primera vuelta y la segunda será el 25 de octubre, cuando se votarán presidente y vice, miembros del Congreso, gobernadores y vicegobernadores, asambleas legislativas de los estados, que obligarán a un tortuoso tejido de dimensión continental.

Mientras tanto, el paraguayo Peña hará todavía más esfuerzos para lograr la presencia de Lula, aunque se asegura en Asunción que entiende el enojo del brasileño. Incluso estaría satisfecho si gana.

¿Milei logrará la reelección?

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