La reacción inicial del Gobierno fue criticar el accionar del efectivo de la Policía Federal al verse las imágenes en donde detuvieron, y golpearon, a un camarógráfo que buscó mostrar el momento en el que eran aprehendidos los manifestantes de Greenpeace que lograron armar una puesta de escena en las escalinatas del Congreso (lugar de acceso prohibido) en el marco del debate de la modificación a la ley de Glaciares.
El giro en la postura del Gobierno alentado por Javier Milei
Incluso la ex ministra de Seguridad y actual jefa de bloque de La Libertad Avanza (LLA) en el Senado, Patricia Bullrich, fue quien se puso al frente de la situación en términos mediáticos al dar las primeras, y únicas, declaraciones al respecto. La titular de la bancada oficialista en la Cámara Alta manifestó que el efectivo fue sumariado por orden del jefe del operativo, con lo que avaló que hubo una conducta fuera de lugar y un exceso. "El Jefe de Policía acaba de ordenar un sumario para averiguar el accionar", manifestó una fuente al tanto de la situación interna.
Desde Olivos, el presidente Javier Milei seguía los acontecimientos por las dos votaciones clave en el Senado por la modificación de glaciares y el acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur. Con el correr de las horas, y ante la reacción del ecosistema digital libertario, el propio jefe de Estado decidió tomar cartas en el asunto y le dedicó buena parte de sus posteos en X (ex Twitter) a defender el accionar de los efectivos policiales a la par de cargar las tintas contra el periodismo.
Javier Milei
El Gobierno cambió de postura y Javier Milei defendió el accionar de la Policía Federal en el Congreso.
Las razones detrás del cambio de postura en el Gobierno y el rol de Santiago Caputo
Uno de los motivos del cambio de postura del Ejecutivo fue la decisión de mantener el enfrentamiento contra la prensa como uno de los tópicos centrales de LLA. Más aún cuando se trataría de una de las banderas que levantaría Milei durante su discurso de apertura de las sesiones ordinarias.
En ese marco, el caso del camarógrafo se convirtió en algo más que un incidente operativo. Para el ala digital libertaria, fue una oportunidad para reforzar el “nosotros contra ellos”: fuerzas de seguridad versus protestas “ilegales” y periodismo como blanco preferido. Para el Gobierno, en cambio, fue un recordatorio de que cualquier gesto de moderación frente a un episodio sensible puede ser leído como debilidad por su propia tropa.
El sumario, por ahora, sigue su curso. Pero la política ya dictó sentencia: Milei eligió el relato del respaldo cerrado al accionar policial, incluso a costa de quedar pegado a una escena incómoda para un Ejecutivo que busca mostrarse como garante del orden mientras se prepara para volver a abrir el año parlamentario con un discurso cargado de confrontación.