28 de febrero 2026 - 18:12hs

El verano 2026 concluyó con resultados positivos para el turismo argentino, superando el desempeño de la temporada anterior. Según datos proporcionados por la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), el número de turistas que recorrió el país alcanzó los 30,7 millones, lo que representó un aumento del 9,5% en comparación con 2025. En términos económicos, la temporada generó un impacto cercano a los 11 billones de pesos, lo que se traduce en un crecimiento significativo en la actividad turística.

El aumento del turismo no solo se reflejó en la cantidad de visitantes, sino también en el gasto total, que creció un 4,5%. Sin embargo, un análisis más detallado muestra que, aunque el gasto promedio por turista fue mayor al de la temporada pasada (un incremento nominal del 28,2%), en términos reales, ajustado por inflación, hubo una caída del 3,3%. Esto señala una adaptación del turista a un contexto económico más restrictivo, con un consumo más selectivo pero sostenido, especialmente en experiencias de alto valor agregado como excursiones, gastronomía y eventos.

Destinos y tendencias en el turismo

El comportamiento del turista cambió en 2026: se optó por decisiones más espontáneas y se priorizaron estancias más cortas. La permanencia promedio fue de 3,65 noches, una reducción de aproximadamente 12% respecto a 2023 y de 21% frente a 2022. Este fenómeno refleja una tendencia estructural en los hábitos de viaje, donde el turista prefiere ajustar la duración de su estadía en lugar de desistir de viajar, algo que se evidenció en todo el país.

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En cuanto a la distribución del turismo, se destacó la heterogeneidad de los destinos. Las ciudades que combinaron naturaleza, cultura y eventos fueron las más favorecidas, especialmente durante fechas clave como carnavales, festivales y fines de semana largos. En la Provincia de Buenos Aires, por ejemplo, la costa atlántica concentró gran parte del flujo turístico, con destinos como Mar del Plata y Pinamar liderando las preferencias, especialmente durante el Carnaval, cuando la ocupación hotelera alcanzó más del 80%. Por su parte, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, la agenda cultural, los espectáculos y el turismo urbano mantuvieron una afluencia constante, con un repunte importante en el fin de semana largo de Carnaval.

El turismo en el interior también experimentó un buen desempeño. Catamarca, por ejemplo, se consolidó como un destino en crecimiento, destacándose en el verano por su combinación de naturaleza, festivales y villas veraniegas. Los datos de enero y febrero muestran que la provincia alcanzó una ocupación hotelera del 65% y un gasto diario promedio de $90.495, generando un impacto económico de más de 18.500 millones de pesos.

Desafíos y factores de volatilidad

Aunque el verano 2026 resultó positivo en términos de afluencia y consumo, el sector también enfrentó varios desafíos. La rentabilidad ajustada, la competencia informal y la dependencia del clima y la agenda de eventos se destacaron como factores que dieron cierta volatilidad a la temporada. En este sentido, los prestadores de servicios turísticos y los destinos debieron adaptarse a la incertidumbre y flexibilidad en la planificación.

Desde CAME se destacó que, a pesar de los altos índices de ocupación en destinos clave, los empresarios y prestadores de servicios se enfrentaron a márgenes de rentabilidad más ajustados, lo que obligó a muchos a replantear sus estrategias comerciales. Las promociones, el financiamiento en cuotas y las políticas comerciales agresivas fueron factores clave para dinamizar el consumo, pero los eventos, festivales y actividades culturales fueron los principales motores del turismo, permitiendo mantener la demanda incluso en contextos económicos menos favorables.

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