El arranque del año estuvo marcado por un factor que acaparó la atención y desplazó a un segundo plano los beneficios derivados de la baja inflación: la caída del dólar, en un contexto de debilidad global de la divisa estadounidense. El movimiento cambiario generó reclamos de exportadores por la pérdida de competitividad y reavivó el debate sobre el tipo de cambio, mientras el gobierno anunció medidas de seguimiento y el Banco Central (BCU) recortó la tasa de política monetaria.
Sin embargo, más allá de la discusión cambiaria, en los últimos meses Uruguay registró un descenso de la inflación y de sus expectativas. Las autoridades del gobierno y del BCU lo valoran como una ganancia de credibilidad de la política monetaria y una señal de que el régimen de metas está funcionando en el país, en línea con las experiencias internacionales.
Esos resultados tienen un efecto directo sobre las tasas de interés, que hoy se ubican en niveles históricamente bajos y generan un impacto fiscal inmediato, ya que el Estado enfrenta una menor carga de intereses y, por lo tanto, dispone de mayor espacio para destinar recursos a otras prioridades.
Pero además, la baja de tasas genera un efecto de derrame positivo sobre la economía, al reducir gradualmente el costo financiero para las empresas, estimular la inversión, mejorar la competitividad, favorecer la creación de empleo y contribuir al crecimiento económico.
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Ministerio de Economía y Finanzas.
Foto. Diego Battiste
En paralelo, este contexto facilita una estrategia de financiamiento con mayor peso en moneda local, lo que contribuye a reducir la vulnerabilidad asociada al endeudamiento en moneda extranjera.
En ese marco, el mercado de deuda en pesos también refleja esta nueva dinámica. La próxima licitación de Notas del Tesoro a dos años, prevista para el martes 24 de febrero por $ 3.500 millones, se inscribe en una coyuntura particularmente favorable para el financiamiento público.
Con expectativas alineadas y tasas en retroceso, el escenario luce especialmente propicio para la colocación. Los rendimientos podrían ubicarse en niveles más bajos en las últimas seis décadas.
Esta serie registra siete licitaciones. La última, realizada en enero pasado, se cerró con una tasa de 7,05%, frente al 8,13% observado en su apertura en julio de 2025.
Expectativas en 4,5% por primera vez
Esta semana el Banco Central publicó los nuevos resultados de la encuesta de expectativas de inflación y por primera vez, la mediana de los analistas privados se ubicó en 4,5% a 24 meses, alineada con la meta oficial. El dato es relevante en términos internos y también en comparación a otros países.
Mientras en Uruguay las expectativas coinciden plenamente con el objetivo, en Estados Unidos la Reserva Federal mantiene una meta de 2%, pero los pronósticos de inflación se ubican en torno a 2,5%–3%, aún por encima del nivel deseado. Es decir, incluso en la principal economía del mundo las expectativas no están plenamente alineadas con la meta.
El contraste es aún mayor en la región. Brasil, que cuenta con un banco central independiente desde hace más de dos décadas, mantiene expectativas por encima de su objetivo y una tasa Selic en niveles elevados, lo que refleja mayores tensiones inflacionarias.
Algo similar ocurre en México y Colombia, países con regímenes de metas consolidados, pero que hoy no muestran una convergencia tan clara como la observada en Uruguay.
20250324 Fachada del Banco Central del Uruguay, BCU.
Foto: Inés Guimaraens
La señal cambiaria y la no intervención
El peso uruguayo atravesó un proceso de fuerte apreciación que quedó en evidencia cuando el dólar estuvo a punto de perforar el umbral de los $ 37 el lunes 26 de enero.
A casi tres semanas de la decisión, desde el gobierno apuntan que el impacto de la señal fue positivo, mientras el tema continúa bajo seguimiento, según se indicó a El Observador.
Al momento del anuncio, el dólar cotizaba en torno a $ 37 y pocos días después se ubicó cerca de $ 38,9, en un movimiento que fue a contramano de la tendencia internacional. La estimación es que de no haberse producido esa corrección, y considerando la trayectoria de monedas regionales como el real brasileño, el tipo de cambio podría haberse acercado a niveles de $ 36,5.
Esa diferencia puede traducirse en mayores ingresos en pesos para los exportadores y en una mejora de la rentabilidad en moneda local, con impacto potencial sobre su competitividad.
En ese momento se observaba una dinámica claramente inclinada hacia la venta de dólares, con muchos actores apostando a que el peso seguiría fortaleciéndose. Esa tendencia se frenó cuando el Central recortó la tasa y anunció que estaba dispuesto a intervenir.
A partir de ahí, el mercado volvió a un funcionamiento más equilibrado, con oferta y demanda más parejas y el dólar moviéndose en un rango estable. Al desaparecer la presión excesiva, se consideró que no era necesario intervenir.
Próxima decisión del Copom
Las medidas adoptadas buscan como objetivo que la inflación converja hacia la meta de 4,5%, en un escenario que hoy presenta riesgo de perforar el piso del rango de tolerancia, y actividad económica débil.
En ese contexto, el Comité de Política Monetaria (Copom) se reunirá el próximo martes 3 de marzo y el mercado considera altamente probable un nuevo recorte de la tasa de interés.