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14 de febrero 2026 - 5:00hs

Uno de cada cinco jóvenes en Uruguay dice no ser heterosexual. El dato, que surge de la última encuesta de El Observador y académicos de la Universidad de la República, viene a confirmar lo que sucede en buena parte del mundo occidental: en comparación a otras generaciones más adultas, en la llamada Generación Z (centennials) son más altos los porcentajes de quienes se identifican como bisexuales, gays, lesbianas u otras orientaciones.

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“Las diferencias por edades son claras: acorde aumenta la edad, hay mayor porcentaje de heterosexuales”, dice la socióloga Jimena Pandolfi, de la Unidad de Métodos y Acceso a Datos (UMAD) de la Udelar. Y la gran pregunta que ella y otros investigadores se hacen es: ¿por qué?

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En algunos países que realizan encuestas de seguimiento —como Reino Unido o Francia—, dan pistas: desde hace menos de dos décadas se nota que entre los más jóvenes hay cada vez menos heterosexuales.

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En esas dos décadas —que en temporalidad es un abrir y cerrar de ojos para cambios identitarios y comportamentales— sucedió “un cambio histórico” que, a juzgar por Pandolfi y buena parte de la literatura científica más reciente, tuvo su impacto según la edad en que a las personas les “agarró ese cambio”.

Para la Organización Mundial de la Salud, la homosexualidad era una enfermedad mental hasta 1990. Las leyes de matrimonio igualitario, adopción por parejas del mismo sexo, son todavía posteriores. Y “sobre todo hubo una visibilidad, información, apertura y representatividad que fue incidiendo según el momento de la vida en que las personas ibas atravesando el cambio histórico”, dice Pandolfi, de la UMAD con quien El Observador y Juan Pablo Ferreira (del Instituto de Estadística) realizan las encuestas.

El psicólogo Gonzalo Gelpi lo ha visto en la clínica: “Varios pacientes homosexuales sienten envidia de las libertades que tienen las actuales generaciones y repiten ‘cómo me gustaría retroceder en la edad’”.

También ha notado que en la población más adulta “siguen estando instaladas algunas consecuencias de la homofobia, de aquello de la enfermedad, de culpa”. E incluso “hay quienes prefieren una vuelta al armario para atravesar la vejez con los cuidados de su familia de la que se han alejado por sus identidades sexuales”.

¿Qué pasará en un futuro? ¿Habrá menos heterosexuales en la población porque esos jóvenes irán creciendo y seguirán identificándose como no heterosexuales? Nadie lo sabe por una sencilla razón: el cambio histórico es demasiado reciente y las identidades tienen cierta plasticidad.

“La identidad, las prácticas sexuales o las atracciones pueden cambiar a lo largo de la vida. En la adolescencia y la juventud es cuando hay más cambios en ese sentido. Pero siguen durante toda la vida, por cual es imposible saber qué pasará el día de mañana”, reconoce la socióloga.

La orientación sexual es, como lo dice el nombre, una orientación. En los estudios más recientes —incluyendo algunos que se han hecho con jóvenes en Uruguay—se está empezando a desglosar entre la orientación sexual que se declara, las prácticas sexuales (con quién tienen sexo que no siempre coincide con la orientación que se dice o va cambiando), y la atracción sexual.

Por ejemplo, la encuesta sobre “prácticas sexuales y afectivas, salud sexual y gestión de ITS/VIH en varones adolescentes y jóvenes de 15 a 24 años de Montevideo y área metropolitana” queda confirmada la falta de una linealidad. Dice uno de los resultados: “Si bien los varones que han tenido relaciones sexuales solo con mujeres en los últimos 12 meses declara mayoritariamente sentirse atraído solo por mujeres (84%), uno de cada seis (14%) dice sentirse atraído por varones y mujeres, mujeres y varones trans en varias combinaciones identitarias”.

Tres negaciones para construir la masculinidad

La filósofa feminista francesa Élisabeth Badinter había dicho en 1992 que la masculinidad se define por tres negaciones: no se puede ser bebé, no se puede ser mujer, no se puede ser homosexual. Eso es ser macho.

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Pandolfi se aferra bastante a esta definición para intentar explicar por qué entre las mujeres, en especial las más jóvenes, hay “menos presión y cuestionamientos” para identificarse como quieren. Incluso menor pudor en responder su verdad en una encuesta que es anónima.

El psicólogo Gelpi vio en talleres con centros educativos de distintos contextos otro componente que parece pesar. “Me siento más segura estando con una mujer”, dice que es parte de lo que le responden algunas adolescentes en contextos más críticos, como si el lesbianismo o la bisexualidad fueran un factor protector ante la hostilidad del barrio.

Desde otras miradas "más conservadoras" a veces se habla de que el movimiento feminista con su revolución silenciosa hizo que se modificara varios comportamientos. E incluso en Uruguay sigue siendo tema de discusión si en la marcha reivindicativa del 8 de marzo deben marchar solo mujeres o no.

En otra encuesta de El Observador con las UMAD y Ferreira se había observado que el nivel de acuerdo con la frase “el movimiento feminista es necesario para alcanzar la igualdad entre mujeres y hombres” polariza a los uruguayos según qué votaron en el balotaje:

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Y a diferencia de lo que pasa en otras opiniones, como la interrupción del embarazo o la educación sexual integral (cuyos resultados se publicarán en unos días), el nivel de religiosidad casi no parece tener peso. Los porcentajes de heterosexuales son casi los mismos entre los más ateos y los más religiosos practicantes.

¿Cómo se hizo la encuesta?

El Observador, la Unidad de Métodos y Acceso a Datos de Ciencias Sociales (Udelar), y el docente en Estadística Juan Pablo Ferreira aplican a nivel masivo en Uruguay un monitoreo de la opinión pública con encuestas no probabilísticas que permiten inferencias a través de modelos alternativos.

Aquí puede ver algunas de las notas realizadas mediante estas técnicas.

Este proyecto de encuestas —anónimas y cuyos datos no son usados con otros fines que académicos y periodísticos— es una apuesta a la innovación en la aplicación de nuevos modelos de investigación social, la confección de trabajos comunicacionales de calidad e independientes (no reciben apoyo de empresas ni de políticos), y la elaboración de documentos académicos que permiten generar conocimiento.

Para este sondeo puntual fueron encuestados 3.325 voluntarios.

A continuación los detalles metodológicos:

Ficha metodologica reproducción

Temas:

heterosexuales jóvenes Uruguay El Observador encuesta masculinidad EO encuesta gay Bisexual Lesbiana homosexual Centennials

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