El Banco Central (BCU) y el Ministerio de Economía (MEF) anunciaron medidas la semana pasada para intentar recomponer el tipo de cambio, afectado por un contexto de debilidad global del dólar. Algunas ya se aplican y otras se pondrán en práctica si persiste la apreciación del peso local. Analistas dieron su opinión sobre el posible resultado de las resoluciones oficiales.
“Uruguay no es una isla”, expresó el lunes pasado el presidente del BCU, Guillermo Tolosa, refiriéndose al impacto que el debilitamiento del dólar a nivel mundial provocaba en Uruguay. “Estamos preocupados” admitió al día siguiente el ministro de Economía, Gabriel Oddone.
El peso uruguayo recorrió un camino de fuerte apreciación que quedó evidenciado el miércoles 21 de enero cuando el dólar perforó el umbral de los $ 38. Con la cotización de ese día ($ 37,854), la moneda estadounidense acumuló una baja de 3% en las primeras semanas del año.
Cuando se llegó a ese punto las autoridades comenzaron a tomar medidas. El lunes 26 de enero, el BCU recortó la tasa de interés en 100 puntos básicos y la llevó a 6,5%. Horas más tarde, Tolosa informó que el Central estaba dispuesto a intervenir en el mercado de cambios, algo que no hacía desde agosto de 2021.
El martes 27 fue el turno de Oddone. “Estamos ante un escenario global muy complejo, de enorme incertidumbre política”, mencionó. Ese contexto debilitó al dólar en el mundo, algo que se acentuó en Uruguay por factores domésticos.
oddone
Gabriel Oddone
Ministerio de Economía
“Una tendencia como la que se produjo la semana pasada podría poner al peso uruguayo lejos de su fundamento y por lo tanto es el momento en que la política económica debe actuar”, dijo. Y para que eso no ocurriera, el ministro señaló que el MEF iba a realizar compras futuras de dólares y sugirió que las empresas públicas hicieran lo mismo. La intención, con esas operaciones, era recomponer el tipo de cambio. Los anuncios del MEF y el BCU tuvieron efecto; entre el lunes 26 y el miércoles 28, el dólar recuperó un 3,57%.
Pero más allá del impacto puntual, la interrogante que se abre es si las medidas anunciadas -y tomadas- tendrán resultados en el mediano plazo.
Debilitamiento global del dólar
El dólar atraviesa una fase de debilidad global por una serie de factores. El gerente senior de KPMG, Marcelo Sibille, comentó a El Observador que Estados Unidos tiene un déficit fiscal muy elevado que financia con una creciente oferta de bonos, pero la demanda de esos títulos se acorta por la menor tenencia de activos en dólares de otros países, en especial China.
Eso genera que el dólar pierda atractivo como reserva de valor y los inversores busquen posicionarse en otros activos como el oro. Incluso, añadió el economista, el presidente Donald Trump no ve con malos ojos la depreciación de la moneda porque le permite ganar competitividad a la economía estadounidense. “Por todos esos motivos, creo que seguiremos viendo un dólar débil”, auguró.
https://www.bbc.com/mundo/articles/c8e5jell8y7o
Donald Trump
Reuters
Por su parte, el economista y gerente de PwC, Ramón Pampín expuso que Estados Unidos tiene debilidad fiscal -déficit y endeudamiento alto- y eso es coherente con una corrección a la baja de su moneda. También recordó la frase de Trump: “un dólar débil le hace ganar a Estados Unidos mucho más dinero”. Y desde su visión “si bien en esa frase puede haber un dejo de una concepción mercantilista, también tiene coherencia macroeconómica”.
Para Marcos Soto, de Cibils Soto Consultores -y columnista en El Observador- el “escenario mundial es bastante incierto y convulso, donde el debilitamiento del dólar es uno de los puntos más visibles”. Actualmente hay un exceso de oferta de la moneda que se fundamenta en dos razones: una emisión que no para de crecer para financiar el déficit y una creciente deuda pública.
Entonces hay “agentes, gobiernos, empresas y fondos de inversión que están perdiendo confianza en el desarrollo de Estados Unidos y se desprenden de los dólares creando una super oferta de billetes”, dijo.
El rebote en Uruguay y las medidas del BCU y MEF
Pampín explicó que al contexto internacional de debilitamiento del dólar se sumaron factores domésticos que operaron a través del canal de las expectativas. “En un escenario de inflación controlada y tasas de interés reales elevadas se consolidó la expectativa de un dólar estable o a la baja, lo que redujo la demanda y aceleró las ventas”, indicó.
Ese proceso se reflejó en jornadas puntuales con un volumen elevado de operaciones en las que predominó claramente la oferta de dólares frente a una demanda relativamente baja.
En su opinión, las medidas adoptadas por el BCU y el MEF están alineadas y son coherentes entre sí, pero su capacidad para recomponer el tipo de cambio es limitada.
20250324 Fachada del Banco Central del Uruguay, BCU.
Foto: Inés Guimaraens
Expresó que las intervenciones en el mercado de futuros, tanto a través empresas públicas como de Tesorería del MEF para cubrir pagos de deuda en dólares, tienen un ancho de banda acotado. “Responden a necesidades finitas de cobertura y funcionan como instrumentos transitorios para ganar tiempo, pero no pueden sostenerse de forma permanente”, afirmó.
A su vez, el recorte de tasas es una herramienta importante (ya que contribuye a reducir el atractivo de los instrumentos en pesos y a quitar presión a la baja sobre el tipo de cambio), pero también limitada. Entonces, para el economista, la compra de dólares por parte del BCU aparece como la opción con mayor capacidad para sostenerse en el tiempo.
“Las compras de divisas del MEF y empresas públicas (que en los hechos serían un adelanto de compras futuras) podrían revertir la tendencia en el muy corto plazo, pero dudo que generen un impacto permanente en la medida que siga prevaleciendo la tendencia internacional a la baja”, estimó Sibille.
Además planteó que la baja de la Tasa de Política Monetaria en 100 puntos básicos que dispuso el BCU es una buena medida, ya que disminuye el diferencial de tasas de interés de las Letras de Regulación Monetaria (LRM) frente a otros activos en dólares como ha venido ocurriendo más acentuadamente en enero. “Aquí veo una mayor chance de éxito para que el tipo de cambio detenga la tendencia a la baja”, dijo.
La visión de Soto es que en un país como Uruguay, que deja flotar libremente su moneda, los instrumentos de intervención son escasos. “La reducción de la tasa por parte del BCU fue fundamental e incluso puede ser más agresiva. Pero en una economía abierta y de dimensiones muy acotadas puede ser ir a la guerra con un palito”, concluyó.