La tregua no duró nada: el acuerdo de Europa con la India enfureció al trumpismo por la "conexión rusa"
Europa busca nuevos socios comerciales. Washington acababa de retirar el tarifazo por la “cuestión Groenlandia”. Pero estalló en ira. India compra crudo a Rusia y vende productos refinados a Europa.
28 de enero 2026 - 16:56hs
El acuerdo de la UE con India fue anunciado con toda pompa. Úrusula von der Leyen, la presidente de la Comisión Europea, viajó para una ceremonia especial junto con el primer ministro del país, Narendra Modi.
Europa sigue abriendo el juego. Es la única salida. La brusca reconfiguración del mapa comercial exige nuevos aliados para defenderse de un EE.UU. hostil y caprichoso.
Este nuevo tablero global logró -al igual que con el Mercosur- cerrar finalmente una negociación que llevaba casi dos décadas. El acuerdo dela Unión Europea (UE) con la India responde a esta necesidad de una estrategia defensiva frente a la ciclotimia tarifaria de Donald Trump.
Pero tuvo un costo. En Washington estallaron en ira. De nuevo.
La administración Trump impuso tarifas del 50% a la India, con aranceles del 25% a las compras de Delhi de petróleo ruso. Una medida que busca castigar a quienes indirectamente contribuyen a sostener la economía de guerra de Vladimir Putin.
Afloja la tensión por la “cuestión Groenlandia”
La tregua que asomó por la “cuestión Groenlandia” probó ser extremadamente frágil.
Trump venía de retirar su nueva penalización tarifaria a Europa, esta vez por entorpecer su desembarco en Groenlandia.
Había fijado aranceles adicionales del 10% efectivos desde febrero y del 25% desde junio si no se alcanzaba un acuerdo para la “compra” de la isla, un territorio que depende de Dinamarca.
Pero durante su participación en el foro de Davos, uno de sus típicos vuelcos de ánimo algo insondables lo inclinó a una postura mucho más conciliadora.
Aclaró que no recurriría al uso de la fuerza (la isla ya se preparaba para una invasión), aceptó una suerte de mediación de la OTAN, y sacó de la mesa el castigo a los europeos.
La UE -que sabe con quien trata- suspendió por sólo seis meses un paquete de medidas que afectaría u$s 93.000 millones en exportaciones de EE.UU. tanto bienes como servicios (su bazuca tarifaria).
Ya estaba “listo para usar” porque en mayo también estuvo a punto de responder al ataque de Trump antes de llegar a un acuerdo en agosto.
“Están financiando la guerra contra ellos mismos”
Pero la relación con la UE vuelve a tensarse.
Si bien hasta ahora no hubo una nueva amenaza concreta, basta escuchar lo que dijo el secretario del Tesoro, Scott Bessent, a propósito del acercamiento a India.
“Nosotros ponemos tarifas de 25% a India por comprarle gas a Rusia. ¿Y adivinen qué pasó la semana pasada? Los europeos van y firman un acuerdo comercial con India”, le dijo el funcionario a ABC News.
Bessent habla de la semana pasada porque hizo los comentarios ni bien se rubricó el pacto.
Poco días después fue la pompa del anuncio oficial, con el viaje de la presidenta de la Comisión Europea, Úrsula von der Leyen, a la India y la suntuosa ceremonia preparada por el primer ministro Narendra Modi.
El trumpismo debe haber sentido un fastidio peligroso.
scott
Scott Bessent, el secretario del Tesoro de EE.UU., está furioso con los europeos
De hecho, Bessent ya había mostrado su hartazgo. "Y sólo para que ser claro una vez más, el petróleo ruso va a India y los productos refinados salen, y los europeos compran esos productos refinados. Están financiando la guerra contra ellos mismos”.
Mientras tanto, el acuerdo supone para la UE un mayor volumen de comercio con el país de más población del mundo y un mercado conjunto de 2.000 millones de personas.
Se estima que las exportaciones del bloque al país se duplicarán para el 2032.
También Modi está buscando dejar atrás la reputación de proteccionismo de la India y reducir su dependencia rusa. Este acuerdo es el cuarto desde mayo después del alcanzado con Gran Bretaña, Omán y Nueva Zelanda.
Pero las cosas entre Europa y Trump están más tirantes que nunca.
El acuerdo comercial de agosto pasado, con su lastre económico y de incertidumbre, sigue sin ratificación del Parlamento.
Y algo que hasta no hace tanto parecía que sería un trámite hoy puede resultar una batalla a la europea.