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El contraataque de Irán está confirmando los peores miedos de los mercados.

La agresión coordinada de EE.UU. e Israel derivó no sólo en una temida guerra regional que secuestra a todo el Golfo sino también en una “militarización del comercio del petróleo”, convertido en un arma de desestabilización global.

Así, el mercado se encontró el lunes con un escenario catastrófico que hasta ahora no se había confirmado. Irán comenzó a atacar instalaciones petroleras.

La infraestructura energética de la región ya es un objetivo de guerra.

El otro gran temor ya está materializado. El estrecho de Ormuz, ese paso por el que circula el petróleo de Medio Oriente, está cerrado. Ya sea por los bombardeos iraníes a buques o por la precaución autoimpuesta de los barcos que hoy merodean en la entrada del canal.

El 28 de febrero, los flujos de exportación por esta ruta se redujeron a 4 millones de barriles, casi en su totalidad crudo iraní, frente a una tasa diaria típica de cuatro veces esa cantidad, según JPMorgan.

Ahora llegó un nuevo golpe: por un lado, una de las mayores refinerías del planeta y la principal del gigante Aramco, la petrolera de Arabia Saudita, había sido atacada por Irán.

Por el otro, la principal planta exportadora de gas natural licuado (GNL) del mundo, operada por QatarEnergy, también había sido bombardeada por el régimen.

En ambos casos, la producción se paralizó. Fue mucho para digerir.

La suma de todos los miedos: Irán paraliza la principal refinería saudí

Con una producción de 550.000 barriles por día, la refinería de Aramco, en la ciudad portuaria de Ras Tanura, es una proveedora clave de diesel para la región, por lo que no sólo se disparó el petróleo sino también el gasoil.

aramco dos

El mercado procesó rápidamente esta información. Los futuros de gasoil (diesel) en Londres treparon en forma inmediata más del 20%, su mayor salto desde marzo de 2022 al conocerse la noticia.

Finalmente, como suele pasar luego de la sobrerreacción del primer momento, cedieron un poco, si bien terminaron con una suba de más del 15%.

En cuanto al crudo, el Brent, el precio de referencia en Londres, llegó a escalar 9% -su mayor suba en cuatro años- para negociarse cerca de u$s 80 el barril, pero más tarde aflojó hasta la zona de los u$s 78, con una alza de 7,3%.

No está lejos del máximo que alcanzó en la confrontación de junio, cuando tocó u$s 78,85. En el año, ya se acumula una ganancia del 30%.

Si no abren Ormuz, el Golfo se queda sin reservas de crudo en 25 días

¿Por qué no subió más el crudo?

Lo cierto es que en gran parte se debe a que el mercado del petróleo viene sobreabastecido hace tiempo. Existe una sobreoferta de crudo y una debilidad de la demanda.

Esto permite amortiguar un poco el impacto dado que los productores tienen stock almacenado por lo que el suministro no corre peligro. Pero las reservas se acaban.

Un informe de JP Morgan repara justamente en esto.

Y advierte que los principales productores de petróleo en Medio Oriente podrían verse obligados a suspender la producción si el Estrecho de Ormuz permanece cerrado más de 25 días.

petroleo hoy

“Más allá de este punto, las limitaciones de almacenamiento obligarían a cierres obligatorios de la producción”, dijeron los analistas.

Países como Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos pueden enviar algo de petróleo por oleoductos a rutas marítimas alternativas, los volúmenes son limitados, explicaron.

Mientras tanto, desde el Citigroup anticiparon que esperan que un Brent más alto. Prevén que se negocie en un rango de u$s 80 a u$s 90 esta semana en su caso base. Esto es, ni en su estimación más optimista ni en la más pesimista.

Sin el gas de Qatar, los asiáticos irán por otros proveedores

Pero la agresión en Arabia Saudita no fue algo aislado. Irán eligió otro objetivo crítico: la mayor planta de exportaciones del mundo de GNL.

QatarEnergy debió suspender su producción de gas natural licuado en Ras Laffan, una instalación que suministra cerca de una quinta parte del GNL mundial.

La confirmación de esta noticia hizo que los precios de los contratos de futuros de gas a un mes en Europa se dispararan más de un 50%, el mayor aumento en casi cuatro años. Hoy cotizan a 48 euros. El precio del gas natural promedió 30-34 euros en febrero antes del inicio del conflicto.

La situación podría representar el mayor golpe a los mercados de gas desde que la invasión rusa de Ucrania trastocó el comercio energético global.

La escalada del gas, de hecho, no está tan lejos de la registrada el día en que inició el conflicto en Ucrania, ya que los futuros treparon 60%.

Las exportaciones de GNL de Medio Oriente tienen como principal destino a los países asiáticos. Pero cuando se producen estas disrupciones en el suministro, se genera competencia por proveedores alternativos. Y eso dispara los precios.

Por eso la ola expansiva llega a Europa. Además, preocupa el bajo nivel de reservas de gas, el menor para esta época del año desde 2022.

Junto con la interrupción de la circulación por el Estrecho de Ormuz, el otro dato que los analistas consideraban extremadamente sensible era si alguna de las partes daba el paso sísmico de empezar a atacar la infraestructura petrolera. Ocurrió.

El tránsito está interrumpido. La producción, amenazada.

Si como dice Trump esto va a durar semanas, un shock de mercado ya dejó de ser una hipótesis alarmista.

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