España pagó un costo alto por el conflicto en Irán.

De hecho, la escalada en el precio de los combustibles que derivó de las alteraciones en la cadena de suministro de los grandes productores petroleros del Golfo Pérsico se tradujo para los españoles en una factura de u$s 7.900 millones, la sexta más alta a nivel global.

Se trata específicamente del costo que debió afrontar la administración de Pedro Sánchez en sus importaciones energéticas una vez descontados los ingresos generados por las exportaciones del sector. Así lo calcula el prestigioso Centre for Research on Energy and Clean Air (CREA), en un exhaustivo informe sobre el impacto en la cuenta energética de los países del enfrentamiento bélico.

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España depende del gas, que duplica la escalada del crudo

Sólo China, India, Japón, Francia e Italia debieron pagar un costo más elevado. No es casual que haya tres países europeos. Antes que nada hay que decir que Europa fue la región que más sufrió por la guerra en Irán. Su dependencia todavía alta del gas (20%) fue uno de los factores que incidió.

En España el gas suponía el 12% del mix energético antes del Gran Apagón pero se acercó al 20% después de ese episodio en el que colapsó la red eléctrica saturada por la generación de las renovables. Lo más preocupante: España debe importar el 70% del gas que consume.

Pero el precio fue determinante. La disparada nunca vio un repliegue desde los máximos similar a la del petróleo. Así, el precio del gas natural licuado (GNL) está un 60% arriba de los niveles pre-guerra (en Asia un 75%), el diésel, un 59% y el crudo, un 35%, según el CREA.

Si bien China enfrentó el mayor costo con u$s 31.700 millones, en términos relativos representa sólo el 0,17%. En cambio, para España, la carga que supuso la escalada de los combustibles en estos seis meses equivale al 0,46% del PBI, más que para Francia e Italia.

Por otro lado, el grado de desarrollo de las energías renovables actúa como un amortiguador de esta cuenta energética basada en combustibles fósiles. Según el CREA, gracias a los avances realizados desde 2020 en estas tecnologías España ahorró u$s 2.000 millones. Fue el tercer país que más logró aliviar su factura gracias a la energía limpia después de China u$s 7.900 millones y Japón (u$s 4.900 millones).

Desde Rusia hasta América latina sacaron provecho

La Unión Europea (UE) fue la gran perdedora de la guerra iniciada por la gestión de Donald Trump el 28 de febrero junto con Israel. Al menos en términos de costo energético neto: debió pagar u$s 54.000 millones adicionales en los seis meses del conflicto debido al aumento de los combustibles (importaciones menos exportaciones). El Este asiático quedó cerca con una cuenta de u$s 49.000 millones.

Pero no fue así para todos. A decir verdad, varias regiones terminaron sacando provecho del contexto geopolítico. En primer lugar aparece Medio Oriente, con ganancias por u$s 61.200 millones. Teniendo en cuenta que en la zona no se importa, tiene sentido, en especial cuando Arabia Saudita mantuvo la posibilidad de sostener la exportación con una salida al mar alternativa al estrecho de Ormuz, así como también Emiratos Árabes Unidos.

Pero es notable que tanto América del Norte (u$s 47.000 millones) y Rusia (u$s 35.900 millones) hayan salido tan bien paradas. Las cifras indican que exportaron más de lo que importaron ante la crisis de oferta y que las ventas claramente se vieron infladas por los precios. También obtuvo ganancias América latina con u$s 4.900 millones.

Finalmente, la excepción en Europa fue Noruega, la única del continente que logró facturar u$s 7.900 millones, curiosamente lo mismo que le costó a España esta incursión de Trump en Medio Oriente que debía durar semanas.

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