Leo Messi no es capaz de eludir el fútbol una vez cuelgue las botas (anunció su retirada de la selección argentina el 31 de agosto). A falta de la autorización del Consejo Superior de Deportes (CSD) y completar la due diligence, el futbolista de Rosario será propietario del Club Deportivo Eldense. Una semana después de publicarse un principio de acuerdo entre el club alicantino, el jugador del Inter de Miami ha adquirido el 100% de las acciones de TH Soluciones Group. La compra situaría a Messi al frente de un equipo de LaLiga Hypermotion (Segunda Divisón) y ampliaría una cartera que comenzó en abril con la adquisición de la UE Cornellà, club de la quinta categoría y reconocido por su trabajo de cantera. Asimismo, el argentino también tiene previsto recibir una participación en el Inter Miami cuando concluya su contrato como jugador.
El movimiento remite al camino abierto por Gerard Piqué. Su grupo Kosmos tomó el control del FC Andorra en diciembre de 2018, cuando el equipo militaba en Primera Catalana, y lo condujo hasta Segunda División en 2022. El ascenso confirmó que una estructura modesta puede ganar valor deportivo a gran velocidad, aunque ese éxito no demuestre por sí solo que la inversión haya resultado rentable.
Nuevos embajadores
El delantero del Real Madrid Kylian Mbappé.EFE
La operación del Eldense encaja en una corriente más amplia. Además de Messi y Piqué, otras figuras han invertido en clubes: Kylian Mbappé participa en el grupo propietario del SM Caen francés y Vinícius Júnior, en el del Alverca portugués. Son deportistas con patrimonios elevados, asesores especializados y marcas capaces de reducir el coste de captación de audiencia.
Pero, ¿por qué compran realmente las estrellas equipos de fútbol? La primera razón según los expertos es afectiva. Comprar un club permite prolongar la relación con el fútbol cuando se acerca la retirada, conservar una identidad profesional y trasladar al despacho el conocimiento acumulado durante años. Sin embargo, el componente sentimental no basta para explicar la selección del activo, la estructura societaria ni el horizonte de la inversión. "El punto de partida siempre es emocional; es decir, son futbolistas, han vivido el fútbol desde dentro toda su vida y comprar un club les permite seguir ligados a lo que aman aunque ya no jueguen", explica Alba López, brand manager de Unisport Management School. A partir de ahí comienza el cálculo: "Cuando alguien como Messi o Piqué se sienta a montar la operación ya está pensando como empresario, en qué momento entra, de quién se rodea y qué recorrido tiene ese equipo a cinco o diez años. El corazón elige el sector, pero la cabeza elige el proyecto".
A la caza de un club pequeño
Javier Rivas, docente de EAE Business School, lo define como "un híbrido estratégico". "Aunque la afinidad por el deporte y el deseo de seguir vinculados a él de por vida actúan como el detonante emocional, estas operaciones responden a un análisis de inversión corporativa y diversificación patrimonial", sostiene. Frente a una cartera gestionada únicamente mediante fondos, inmuebles o empresas ajenas al deporte, la propiedad de un club permite invertir en un sector que el futbolista conoce y en el que su nombre puede aportar ventaja.
Gerard Piqué, propietario del FC Andorra a través de Kosmos, convirtió al club en uno de los primeros ejemplos recientes de un exfutbolista que apuesta por una entidad pequeña para desarrollar un proyecto deportivo y empresarial propio.EP
El segundo elemento a tener en cuenta en estos movimientos es el tamaño. Comprar el control de una entidad consolidada en Primera División exige un desembolso mucho mayor y obliga a competir con fondos, grupos empresariales y fortunas internacionales. "Entrar en un club de Primera es carísimo y, además, llegas a algo ya hecho: una estructura enorme, mucha historia y muy poco margen para poner tu sello", señala López. En un equipo como el Eldense ocurre lo contrario: "Cuando la entrada es mucho más accesible, si el proyecto funciona, el recorrido de revalorización es enorme porque partes de una base pequeña", matiza la experta.
Asimismo, el atractivo no reside únicamente en pagar menos. También consiste en mandar más. "Lo más interesante es el control, porque aquí puedes construir el proyecto deportivo y de negocio prácticamente desde cero, con tu criterio, sin tener que convencer a un consejo entero de que tu visión es la correcta", añade la responsable de Unisport.
Ascensos, cantera y marca
Ante esta premisa, ¿dónde reside realmente el negocio? Según Rivas "el verdadero salto cuantitativo llega al ascender a LaLiga Hypermotion, donde el reparto centralizado de los derechos televisivos y los patrocinios nacionales cambian por completo la salud financiera de la entidad". Además, la formación de jugadores puede generar plusvalías: "Desarrollar una fábrica de talento y revalorizar jugadores mediante metodologías profesionales es una vía rápida de ingresos recurrentes", sostiene el experto. A estas palancas se suma la capacidad de una figura como Messi para atraer patrocinadores y audiencias internacionales. Sin embargo, el retorno dependerá realmente de los resultados deportivos, de una gestión profesional y del cumplimiento del control salarial, mientras que la inversión en instalaciones solo revalorizará el patrimonio si el club posee o puede explotar esos activos.
FUENTE: RIPE-EXPANSIÓN