Ocho países de Europa se suman al plan de disuasión nuclear impulsado por Francia
El primer ministro de Polonia, Donald Tusk, anunció que ocho países europeos se han incorporado a la iniciativa de disuasión nuclear promovida por Francia en coordinación con Alemania y el Reino Unido, en el contexto de la escalada internacional.
“Polonia mantiene conversaciones con Francia y un grupo de aliados europeos más cercanos sobre el programa de disuasión nuclear avanzada. Nos estamos armando junto con nuestros amigos para que nuestros enemigos nunca se atrevan a atacarnos”, afirmó Tusk en redes sociales.
El listado enumerado por el presidente francés incluye, además de Francia, a Alemania, Reino Unido, Bélgica, Países Bajos, Grecia, Polonia, Suecia y Dinamarca. España no figura entre los países implicados.
El presidente francés, Emmanuel Macron, comunicó que Francia aumentará su arsenal nuclear y dejará de hacer públicas las cifras de su capacidad. “Para ser libre hay que ser temido”, sostuvo durante la presentación de la estrategia nuclear para las próximas décadas.
Macron explicó que el refuerzo responde a la evolución de las defensas de competidores, la aparición de potencias regionales y riesgos de proliferación, y aseguró que no se trata de una carrera armamentística.
“Lo esencial es que ningún adversario pueda contemplar un ataque contra Francia sin la certeza de sufrir daños irreparables”, señaló, y añadió que no dudará en emplear el arsenal “para proteger los intereses” del país.
El canciller alemán, Friedrich Merz, confirmó la creación de un grupo directivo nuclear para coordinar cuestiones de disuasión y avanzar en medidas concretas antes de final de año.
Entre ellas, mencionó la participación convencional alemana en ejercicios nucleares franceses y el trabajo conjunto entre los tres países para la fabricación de misiles de largo alcance.
Macron afirmó que ha ordenado aumentar el número de ojivas y subrayó que, si se utilizara el arsenal, “ningún Estado, por poderoso que sea, podría librarse”, en un planteamiento que definió como un ejercicio de poder “al servicio de la paz”.