El director de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), Fatih Birol, calificó este lunes de “muy grave” la actual crisis energética global, en un contexto marcado por el bloqueo del estrecho de Ormuz y los ataques a infraestructuras en Oriente Medio.
Durante una intervención en el Club Nacional de Prensa de Canberra (Australia), Birol subrayó que la magnitud de la crisis supera a las registradas en la década de 1970. “La situación es muy grave”, afirmó, al tiempo que advirtió que “ningún país será inmune” si el escenario actual persiste.
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Una crisis mayor que las del petróleo de 1973 y 1979
El responsable de la AIE explicó que el impacto actual combina múltiples factores y supera ampliamente las crisis energéticas históricas.
Según detalló, mientras que en las crisis de 1973 y 1979 se perdían alrededor de cinco millones de barriles diarios en cada episodio, en la actualidad la pérdida alcanza los 11 millones de barriles por día. Esto supone “más que durante las dos mayores crisis del petróleo juntas”.
Birol definió el escenario actual como equivalente a “dos crisis del petróleo y un colapso del gas juntos”, lo que representa una amenaza de mayor alcance para la economía global.
Daños a infraestructuras energéticas en nueve países
El deterioro del sistema energético internacional se ha visto agravado por los daños en instalaciones clave en Oriente Medio.
Según la AIE, al menos 40 infraestructuras energéticas han sido “gravemente” o “muy gravemente” afectadas en nueve países desde el inicio de la ofensiva militar de Estados Unidos e Israel contra Irán el pasado 28 de febrero, así como por las posteriores represalias iraníes.
Estos ataques han incrementado la incertidumbre sobre el suministro global de energía y han tensionado aún más los mercados internacionales.
El estrecho de Ormuz, clave para el suministro global
Uno de los factores centrales de la crisis es el bloqueo casi total del estrecho de Ormuz, una vía estratégica por la que transita aproximadamente el 20% del petróleo y del gas natural licuado (GNL) transportados por mar en todo el mundo.
La interrupción del tráfico marítimo en este corredor ha impulsado el encarecimiento del crudo, el gas y el combustible de aviación, con efectos en cadena sobre sectores como el alimentario, el manufacturero, el sanitario y el tecnológico.
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Birol destacó que la reapertura de Ormuz es “la principal vía” para aliviar las tensiones actuales en el mercado energético.
Impacto inmediato en los precios del petróleo
La crisis ya se refleja en los mercados. El precio del petróleo ha experimentado un fuerte repunte, superando los 100 dólares por barril en las primeras operaciones del lunes.
En Europa, el Brent cotizaba en torno a los 109 dólares, muy por encima de los niveles previos al conflicto, cuando se situaba en torno a los 72 dólares antes de los ataques contra Irán.
Este incremento evidencia la alta volatilidad del mercado energético ante la incertidumbre geopolítica.
Llamamiento a un esfuerzo global para contener la crisis
Ante este escenario, el director de la AIE hizo un llamamiento a la cooperación internacional para evitar un deterioro mayor.
Birol defendió la necesidad de un “esfuerzo global” que involucre a las principales potencias y regiones, desde Estados Unidos y China hasta Europa, Oriente Próximo y Australia, con el objetivo de abordar conjuntamente la crisis.
“Ningún país será inmune a los efectos de esta crisis si continúa yendo todo en la misma dirección”, insistió.
Un riesgo creciente para la economía mundial
La actual crisis energética, impulsada por el conflicto en Oriente Medio y el bloqueo de infraestructuras clave, se perfila como una amenaza directa para la estabilidad económica global.
La combinación de interrupciones en el suministro, daños estructurales y tensiones geopolíticas sitúa al sistema energético en un punto crítico, con posibles consecuencias a largo plazo si no se logra una desescalada rápida del conflicto.