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Un centenar de tractores llegaron a París desde la madrugada, para protestar contra el acuerdo comercial entre la Unión Europea (UE) y el Mercosur, así como la gestión de la crisis de la dermatosis nodular bovina.

Pese a los intentos de las fuerzas del orden por evitarlo, los tractores, organizados por los sindicatos FNSEA y especialmente la Coordinación Rural, lograron situarse en puntos clave de la capital francesa, como la Torre Eiffel, el Arco de Triunfo y la Puerta de Auteuil.

Las fuerzas de Seguridad señalan a los agricultores

Fuentes del Ministerio del Interior francés aseguraron que los agricultores de la Coordinación Rural “forzaron las barreras” y pusieron en riesgo la seguridad en algunos puntos de la ciudad. Los agricultores se desplazaron desde diversas regiones del país, y la protesta fue coordinada por organizaciones sectoriales que buscan endurecer sus demandas ante el gobierno.

tractorazo en París

Pedro Sánchez cruza "los dedos"

Por su parte, el presidente español, Pedro Sánchez, ha expresado su optimismo respecto a la firma. Según Sánchez, este acuerdo representaría un "paso de gigante" para fortalecer las relaciones entre los Veintisiete y América Latina. En sus declaraciones durante la inauguración de la Conferencia de Embajadores en el Ministerio de Asuntos Exteriores, el presidente enfatizó el esfuerzo de España en la negociación del tratado, afirmando: "Creo que estamos, cruzo los dedos, a las puertas de la firma del acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur por el cual ha trabajado mucho España".

Por su parte, el ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, cree que la Unión Europea (UE) está "en condiciones de alcanzar una mayoría cualificada que permita ratificar el acuerdo con Mercosur en los próximos días".

Así lo ha asegurado este jueves durante un encuentro con los medios de comunicación en el que ha reiterado que, a nivel global, este acuerdo es "fundamental" desde el punto de vista comercial para "todos" los sectores, entre ellos el agroalimentario.

Por todo ello, confía en que este acuerdo se confirme en las próximas horas -con el visto bueno de los países de la UE- porque su entrada en vigor es "un elemento, sin duda, muy importante".

Hungría e Irlanda votarán en contra

El Gobierno de Hungría confirmó su oposición al acuerdo comercial y advirtió que su voto en contra para mañana, al calificarlo de contrario a los intereses de los agricultores.

"La Comisión Europea está presionando para adoptar y aplicar un acuerdo que abriría Europa a las importaciones ilimitadas de productos agrícolas sudamericanos, a expensas del sustento de los agricultores húngaros", detalló el ministro de Exteriores, Péter Szijjártó, a través de un mensaje en la red social X.

Por su parte, el viceprimer ministro irlandés, Simon Harris, se sumó a la negativa de Francia, Hungría y Polonia y afirmó en un comunidado que "la posición del gobierno sobre Mercosur siempre ha sido clara: no apoyamos el acuerdo en la forma en que fue presentado" y añadió: "Votaremos en contra del acuerdo".

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Protestas en otras regiones de Francia y bloqueo de combustible

Fuera de París, las protestas se extendieron a otras ciudades francesas, destacando el bloqueo de depósitos de carburante en Bassens, cerca de Burdeos. Estas acciones se suman a los bloqueos previos de autopistas y carreteras en el sur de Francia, llevados a cabo durante el mes de diciembre en protesta por la DNC, una enfermedad que obligó al sacrificio de animales en diversas explotaciones.

Rechazo al acuerdo UE-Mercosur

Los agricultores franceses se oponen de forma tajante al acuerdo de libre comercio que la UE negocia con los países del Mercosur desde hace más de 25 años en negociaciones, podría permitir la entrada a Europa de productos como carne, arroz, miel y soja de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay. Los agricultores europeos temen que este pacto los afecte seriamente debido a que los países del Mercosur operan con normas de producción más laxas, lo que podría poner en desventaja a los productores locales.

A pesar de la oposición de Francia, Bruselas espera formalizar el acuerdo “pronto”, lo que mantiene la presión sobre el sector agrícola europeo, especialmente en países como Francia e Italia, que han expresado su preocupación por las posibles repercusiones en sus mercados nacionales.

Críticas por la gestión de la Dermatosis Bovina

Además de su oposición al acuerdo comercial, los agricultores también han criticado duramente la gestión del gobierno frente a la crisis de la dermatosis nodular bovina (DNC), que ha afectado gravemente al sector vacuno desde el invierno de 2024. Esta crisis sanitaria ha exacerbado la frustración de los agricultores, que demandan medidas más eficaces para hacer frente a la enfermedad y una simplificación de las normativas europeas, que consideran excesivamente restrictivas y propensas a generar competencia desleal.

Con el objetivo de aliviar las tensiones, los sindicatos agrícolas franceses se reunieron con el primer ministro Sébastien Lecornu para discutir sus demandas. Sin embargo, las protestas continúan, y los agricultores siguen presionando al gobierno para que tome en cuenta sus preocupaciones y adopte un enfoque más favorable hacia el sector.

Tractoradas en España

En España, las tractoradas convocadas por la asociación Unaspi han ganado fuerza, con cortes de tráfico en varias zonas de Cataluña, incluido el acceso al puerto de Tarragona. Desde las 3 de la madrugada, los agricultores catalanes, en unidad con la organización Revolta Pagesa, han bloqueado hasta diez puntos de la red viaria, incluyendo las autopistas AP-7 y A-2. Los manifestantes, que también han organizado protestas en otras regiones como Zamora, Soria y Pamplona, exigen que el Gobierno español no apruebe el acuerdo con Mercosur, que, según ellos, pondría en peligro la producción agrícola local.

Manifestaciones en otros puntos de Europa

El descontento por el acuerdo UE-Mercosur no se limita a España, sino que se ha extendido a otros países de Europa, donde los agricultores también han organizado protestas. En Bruselas, el sindicato flamenco Boerenbond instaló un puesto tradicional de patatas fritas frente al Parlamento Europeo, destacando la importancia de la producción local y pidiendo a los eurodiputados que se opongan al acuerdo. La protesta incluyó un encuentro con parlamentarios europeos para hacerles ver los riesgos del acuerdo, que, según los manifestantes, permitirá la entrada de productos agrícolas con estándares más bajos y controles insuficientes.

En Grecia, los agricultores han intensificado sus bloqueos de carreteras y fronteras, ampliando sus movilizaciones, que ya llevaban un mes en curso, para incluir su oposición al acuerdo con Mercosur. Han bloqueado puntos estratégicos de la autovía que une Atenas con Salónica, y han prometido mantener sus protestas hasta que sus demandas sean escuchadas.

En Alemania, la alianza de agricultores "Wir haben es satt!" ha convocado una manifestación programada para el 17 de enero en Berlín. Los agricultores alemanes también han expresado su preocupación de que el acuerdo con Mercosur perjudique tanto a los productores locales como a los consumidores, al permitir la importación de productos con estándares de producción inferiores. Además, en Bélgica, los agricultores están organizando protestas en diversas partes del país, especialmente en el sur, para mostrar su descontento con el acuerdo y los recortes en los fondos para la Política Agraria Común (PAC).

El acuerdo UE-Mercosur y sus críticas

Los agricultores europeos consideran que el acuerdo con Mercosur favorece a los productos importados a expensas de la agricultura local, ya que los estándares de producción en los países de Mercosur son considerados más laxos en comparación con los europeos. En particular, los críticos del acuerdo temen que productos como la carne de vacuno y el pollo importados de Brasil y otros países del bloque sudamericano puedan competir deslealmente con los productos locales, lo que afectaría la rentabilidad y sostenibilidad del sector agrícola europeo.

Por otro lado, el Gobierno alemán defiende el acuerdo, considerándolo un "hito" en la política comercial de la UE, argumentando que es crucial en el contexto geopolítico actual. Sin embargo, las protestas en varios países demuestran el creciente malestar entre los agricultores, quienes exigen una revisión del acuerdo para garantizar que no se perjudique a la agricultura local y se mantengan los estándares de calidad y sostenibilidad.

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