18 de octubre de 2026 10:46 hs

Francia se ha convertido en una hoguera en el medio de Europa.

Los choques entre policías y manifestantes, y los ayuntamientos incendiados como en Limoges o dañados como en Marsella o Lille, y las tiendas saqueadas en el centro de París. Estas fueron las imágenes de caos se repitieron este sábado en las principales ciudades de Franca y recorrieron el planeta.

"Quienes han destrozado, atacado tanto prefecturas como comercios, saqueado incluso nuestros ayuntamientos serán perseguidos y castigados", advirtió el presidente francés, Emmanuel Macron, en la red social X, demostrando su debilidad política en un momento de crisis prolongada.

Las autoridades anunciaron un balance de 1.200 detenidos y 150 policías y gendarmes heridos en todo el país, afirmó el primer ministro Sébastien Lecornu.

Más noticias

"Es un milagro que el saldo no sea mayor", agregó Lecornu.

"Debe solicitarse la prisión preventiva" para los autores de estas "violencias urbanas de una gravedad inaudita", pidió el ministro de Justicia, Gérald Darmanin.

Las protestas se habían gestado en las redes sociales.

Un movimiento llamado "Amarillos y Jóvenes" exhortaba a protestar juntos al movimiento de los chalecos amarillos, a la generación Z, a campesinos, profesores, activistas climáticos y jubilados.

Más de 500.000 personas respondieron presentes -según las autoridades y los organizadores respectivamente- y proclamaron su deseo de cambio en manifestaciones masivas y violentas en ciudades de Francia con lemas como "Tomamos la Bastilla" o "Macron dimisión".

En las violentas manifestaciones se pudieron observar a activistas del movimiento de extrema izquierda La Francia Insumisa, que lidera el dirigente Jean Luc Malenchon; y a cientos de manifestantes islamistas con banderas de Palestina.

Arde Limoge

En tanto, la sede del Ayuntamiento de la ciudad francesa de Limoge ha quedado destruida por el fuego y la torre con campanario del inmueble, una construcción del siglo XVII, se ha derrumbado en un incendio provocado por los manifestantes.

El fuego se ha propagado por una de las dos alas del edificio hasta alcanzar el tejado, cuyas vigas finalmente han cedido por las llamas.

Los bomberos trabajan para intentar evitar que las llamas consuman por completo el edificio, inaugurado 1883 e inspirado arquitectónicamente en el Ayuntamiento de París.

"No nos dejaremos intimidar"

En París, los alborotadores dejaron autos incendiados y comercios saqueados, mientras marchas no autorizadas intentaban acercarse a lugares estratégicos como los turísticos Campos Elíseos o el Palacio del Elíseo, sede de la presidencia.

El alcalde de París, Emmanuel Grégoire, denunció que hay "calles enteras metódicamente devastadas".

"No nos dejaremos intimidar", aseguró el primer ministro Lecornu, que acusa al partido de izquierda radical La Francia Insumisa (LFI) de Jean-Luc Mélenchon de estar detrás de las protestas.

"La extrema izquierda tomó de nuevo como rehén las reivindicaciones sociales legítimas", abundó la líder ultraderechista Marine Le Pen, que lidera los sondeos de la presidencial y podría disputarse el balotaje con Mélenchon.

"Quienes comparten nuestra lucha no tienen nada que ver con el pillaje, el saqueo", intentó defenderse el líder de La Francia Insumisa, que, como otros responsables de izquierda, cuestionaron la gestión policial de las protestas.

El vicepresidente estadounidense JD Vance culpó a la migración de la violencia, al afirmar que Francia recibió personas de otros países sin considerar "cuestiones fundamentales de asimilación y compatibilidad".

"Nos ahogamos"

Las imágenes recuerdan a la ola de protestas contra el alza prevista de un impuesto al combustible que impulsaron los chalecos amarillos en 2018 y 2019. Estas conmocionaron Francia por los destrozos y los manifestantes heridos por las fuerzas de seguridad.

Pero en esta ocasión se sumaron otros colectivos, especialmente los jóvenes de extrema izquierda y fundamentalistas islámicos que desde finales de septiembre reclaman supuestamente mejores condiciones de estudio en los liceos.

"Hace ocho años luchamos con todas nuestras fuerzas", recordó François Boulo, figura mediática de los chalecos amarillos. "Ahora la juventud de Francia ha irrumpido en escena y nos ha devuelto la esperanza", agregó.

El ministro del Interior, Laurent Nuñez, advirtió que los agentes podían usar granadas aturdidoras en caso de disturbios urbanos. Las autoridades habían restringido su uso en las protestas estudiantiles, después de que un joven perdiera una mano.

Un manifestante perdió una mano este sábado en Saint-Étienne por la explosión de una granada lanzada por las fuerzas de seguridad, informaron fuentes del ministerio.

En un contexto de encarecimiento de la vida, especialmente del combustible desde el inicio de la guerra en Oriente Medio, dos tercios de los franceses apoyaban el regreso de los chalecos amarillos, según un sondeo de Elabe a mediados de septiembre.

"A finales de mes ya no me queda nada, los precios suben pero los salarios no. No podemos más, nos ahogamos", denunció Franck, un funcionario que se manifestó en Guéret, en el centro de Francia, junto a unas 300 personas.

La movilización llega además cuando el gobierno busca aprobar unos presupuestos para 2027 que contemplan un fuerte ajuste fiscal de 54.000 millones de euros (60.780 millones de dólares) para sanear las arcas públicas.

Más noticias

Te puede interesar

Más noticias de Uruguay

Más noticias de Argentina

Más noticias de Estados Unidos