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Es el trofeo deportivo más caro de la historia. Una reliquia del fútbol. Su valor se calcula en U$S 20 millones y los campeones apenas pueden alzarla y besarla en ese momento épico en el que el corazón no cabe en el pecho.

A casa, se llevan una réplica de latón con tres capas de oro que vuelve a fabricarse en Milán cada cuatro años. La verdadera, de cinco kilogramos de oro de 18 kilates y dos capas de malaquita semipreciosa, duerme impasible la mayor parte del tiempo en el Museo Mundial de la FIFA en Zúrich, Suiza.

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Claro que los U$S 50 millones que se llevan los campeones este año son un buen consuelo. En este Mundial el premio aumentó considerablemente. En Brasil 2014, Alemania recibió U$S 35 millones; en Rusia, 2018 Francia obtuvo U$S 38 millones y en Catar 2022, Argentina se llevó U$S 42 millones.

Lionel Messi besa la Copa en Catar 2022. Argentina es campeón del mundo tras vencer a Francia en la final.

Pero la Copa del Mundo no siempre fue un tesoro inaccesible. Hubo un tiempo en que la selección ganadora se la llevaba en custodia hasta el próximo torneo e incluso podía llegar a conservarla.

Y su historia esconde joyitas que van desde robos, una falsificación, un período preservada en una caja de zapatos y un rediseño de los que no muchos saben.

La primera Copa del Mundo se podía llevar a casa

El Trofeo Jules Rimet fue la primera Copa del Mundo. Originalmente se la llamó “Victoria” por su diseño que representaba a Niké, la diosa griega de la victoria pero luego fue rebautizada en honor al presidente de la FIFA que puso en marcha el primer Mundial en Uruguay en 1930.

Esa fue la Copa durante muchos años, con su emblemática base azul de lapislázuli. Los campeones la llevaban a casa con ellos. Pero había una excepción: si un país llegaba a consagrarse campeón tres veces, entonces adquiría el derecho a conservarla para siempre. Eso fue lo que pasó cuando Brasil ganó su tercer título en 1970.

Pero antes del Mundial de 1974, la FIFA aprovechó la decisión de cambiar el diseño del trofeo para introducir nuevas reglas. Estableció que los países sólo podían conservar la Copa en custodia, es decir, en forma temporaria, hasta el siguiente Mundial.

En 2005, entró en vigor la normativa vigente hoy.

En 1974, Alemania se consagra campeón. Se entrega por primera vez la nueva versión de la Copa.

Desde entonces, el trofeo original se entrega a los ganadores únicamente durante la ceremonia de entrega de medallas pero la FIFA lo recupera inmediatamente después de las celebraciones en el estadio de la final. Y se fabrican réplicas para que puedan llevarse los campeones.

Las normas impiden incluso que los equipos lo lleven en los desfiles de celebración en su país. La FIFA justifica las precauciones con episodios como los festejos de los alemanes en 2014 en los que terminaron desprendiendo un trozo de la réplica.

El cambio no fue caprichoso. El invaluable tesoro venía de sufrir innumerables riesgos mucho más graves.

Un trofeo que pasó la guerra en una caja de zapatos

Primero fue durante la Segunda Guerra Mundial. La anécdota cuenta que la Copa pasó todo el conflicto a salvo dentro de una caja de zapatos gracias a la intervención de un italiano que entonces era vicepresidente de la FIFA.

El funcionario, preocupado por su seguridad, la retiró de una caja fuerte en un banco en Roma y la puso a resguardo bajo su cama durante toda la guerra hasta el Mundial de Brasil 1950.

Pero los sobresaltos siguieron. En 1966, Inglaterra se llevó la Copa a casa al ganar su único título mundial hasta la fecha.

Exhibida en el Westminster Central Hall, el preciado trofeo fue robado. Se involucró hasta Scotland Yard, hubo pedido de rescate y una búsqueda a nivel nacional hasta que finalmente fue encontrado una semana después en un parque de Londres, en una cabina telefónica, envuelto en papel de periódico, por un perro llamado Pickles. El y su dueño se convirtieron en héroes nacionales.

Una de las fotos publicadas en los diarios de la época del famoso collie que descubrió envuelto en papel de diario el trofeo robado en Londres.

El incidente generó alarma pero se pensó que sería un hecho aislado. Hasta que en 1983 el trofeo fue robado de la sede de la federación brasileña en Río de Janeiro, expuesto a salvo tras un cristal antibalas desde que en 1970 Brasil lo tenía en su poder.

Aún hoy no se sabe qué pasó. La versión más extendida es que fue fundido pero es poco probable porque la primera Copa era de plata enchapada en oro. Otros conjeturan que terminó en el mercado negro en la colección de algún magnate.

El rediseño de 1974: medio millón de dólares en oro

Cuando Brasil se llevó la Copa Rimet, la FIFA decidió encargar un nuevo trofeo más moderno, que se entregó por primera vez en el Mundial de 1974.

Se presentaron 53 diseños. El ganador fue el artista italiano Silvio Gazzaniga, que llevó un molde de yeso que había hecho en su cocina con su hijo Giorgio, de 14 años. Ese molde todavía se utiliza para fabricar las réplicas que se entregan a los ganadores. Y a partir de él se fundió el trofeo original, que lleva U$S5 50.000 en oro.

La FIFA presenta el nuevo diseño de la Copa del Mundo antes del Mundial de 1974.

La Copa mide 36,5 centímetros de alto y pesa alrededor de 6,2 kilogramos (5 kilogramos de oro de 18 quilates más dos capas de malaquita semipreciosa que pesan 1,175 kilogramos). Es hueco: si fuera macizo, pesaría más de 70 u 80 kilogramos.

Hay otro detalle simbólico que llama la atención. La textura de las dos figuras (que sostienen a la Tierra) se creó deliberadamente con papel de lija en lugar de pulirlas para transmitir el esfuerzo y el sacrificio necesarios para convertirse en los mejores del mundo.

Tras el Mundial de 1994, hubo que añadir una placa a la base para continuar la lista de ganadores, que ahora llegará hasta 2038. Cada nombre está grabado en el idioma del país campeón.

Réplicas de latón, una falsificación y Nelson Mandela

La FIFA tiene una norma estricta sobre las réplicas. Las federaciones tienen prohibido falsificar el original. Así y todo, hubo un caso de fraude cuando los ingleses fabricaron en secreto su propia versión del trofeo para exhibiciones. En 1997, la FIFA lo compró en una subasta y se lo confiscó a los Tres Leones.

¿Cómo es el trofeo que los campeones se terminan llevando a casa?

Cada cuatro años, un pequeño taller en Milán fabrica una nueva Copa del Mundo para ellos. Es de latón y está recubierta por tres capas de oro. Pesa unos 4 kilogramos.

Hasta el día de hoy sólo una persona que no sea un jugador de fútbol recibió una de estas Copas. Fue entregada a Nelson Mandela antes del inicio del Mundial en Sudáfrica en 2010.

Puede que sea una copia pero también tiene la belleza de la historia.

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