La Jabonería de Vieytes de la Argentina no descansa desde el 1800.
Allí, a un kilómetro de la histórica Plaza de Mayo de Buenos Aires, conspiraron en secreto argentinos y españoles para derrocar al Virrey Cisneros y avanzar hacia la independencia del país adolescente.
Hasta José de San Martín era uno de los invitados especiales a la Jabonería mucho antes de la batalla de San Lorenzo, del cruce de los Andes y la epopeya que lo convirtió en el Libertador de América.
El espíritu conspirativo de la Jabonería se mantuvo contra Yrigoyen y contra Perón. Contra Isabel, contra Alfonsín y contra De la Rúa. Cada vez que hubo un presidente débil en la Argentina, se puso en marcha la energía incansable de los que se quisieron quedar con el poder en la emergencia.
Ahora es el turno de arrinconar a Javier Milei. La derrota del 7 de septiembre en las elecciones bonaerenses ha mellado el aura con el que llegó a la Presidencia y la Jabonería se ha puesto a trabajar a doble turno.
Día y noche, los enemigos que Javier Milei ha multiplicado con su andar agresivo y los insultos como herramienta comunicacional preferida dialogan e intercambian posibles escenarios institucionales con el Presidente como víctima propiciatoria.
Kirchneristas y radicales, pero también conspiran aquellos gobernadores que ya abandonaron la alianza con los hermanos Milei y que fueron clave para lograr los votos necesarios para dos centenares de leyes del gobierno libertario.
Dirigentes enojados del PRO con sed de venganza y ex funcionarios despedidos que lo hubieran dado todo por Javier. Hoy todo es rencor en la mayoría de ellos.
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Las hipótesis de la Jabonería
Las hipótesis vuelan sobre las mesas de arena, y los conspiradores más osados se animan a describir tres escenarios que nadie hubiera imaginado antes de los audios paralizantes de Diego Spagnuolo, de la derrota evitable en la elección de Corrientes y de la catástrofe bonaerense que encendió las sirenas.
1.- Los gobernadores irredentos de La Libertad Avanza, algunos empresarios ansiosos y los operadores habituales del universo de la comunicación se entusiasman con el cordobés Juan Schiaretti como una figura de consenso para liderar un proceso de recambio en la cúpula del poder.
2.- Hay quienes miran posibles candidatos de una eventual sucesión en el Senado. Desde el cristinista Wado de Pedro y el radical Martín Lousteau (que deja su banca para pasar a ser diputado) al histórico salteño Juan Carlos Romero. Todas son piezas de intrincadas negociaciones de acuerdo al resultado que alumbre la elección del 26 de octubre.
3.- Claro que en susurros se menciona también a Victoria Villarruel, la vicepresidenta a la que Milei llama “traidora”, quien permanece en un silencio tan estratégico como inquietante. Hay quienes le asignan un papel estelar en una imaginaria Asamblea Legislativa y hay otros que la desprecian, y la descartan. Pero de ella se habla y mucho.
Pero Javier Milei es el Presidente y ya ha dado señales clarísimas de que solo podría morir en la batalla.
No resigna ni una coma del equilibrio fiscal, aunque ha tenido que arriar algunas banderas: tendrá que reglamentar la ley de financiamiento educativo y ya ha ordenado pagarles ATN (aportes al tesoro nacional) a cuatro provincias. Seguramente, no serán los únicos cambios en el horizonte.
Milei sabe que su desafío y su chance dramática es la elección del 26 de octubre.
Deberá ganar como sea, y hasta tiene la alternativa de empatar para prolongar la incertidumbre. Pero no puede perder bajo ninguna circunstancia. Allí estará la Jabonería de Vieytes para saltarle inmediatamente al cuello e intentar desangrarlo.
Mauricio Macri sabe, por experiencia propia, de qué se trata ese dolor.
Este lunes, Javier Milei habló en cadena nacional para mostrar su ánimo y sus armas para la batalla.
Todos sabían que su hermana Karina seguiría en la primera línea de la trinchera, pero hubo quien apostaba a un reemplazo de los funcionarios bajo fuego para oxigenar el gabinete. El lugar estratégico de Martín Menem en la línea de la sucesión presidencial lo puso a salvo de un pedido de renuncia a la presidencia de la Cámara Baja.
Pero eran Lule Menem y Sebastián Pareja los más complicados. El riojano porque aparecía en los audios de los contratos sospechados de coimas, y el bonaerense porque fue quien diseñó la estrategia y participó de la selección de los nombres de los candidatos que terminaron en paliza electoral.
Al menos hasta ahora, los dos permanecen en el Gobierno sin mayores traumas.
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El viaje a España que Milei debió cancelar
El presidente argentino también debió cancelar su viaje a España, adonde iba a estar entre el 12 y el 14 de septiembre. Pedro Sánchez y su explosivo ministro de Transporte, el siempre polémico Oscar Puente, lo esperaban para devolverle la acusación de corrupción que Milei le había hecho a la primera dama española, Begoña Gómez, hace solo un año atrás.
Iba a participar del encuentro de Vox en Madrid, el partido derechista que lidera su amigo Santiago Abascal, pero el horno no estaba para bollos.
Mejor esperar a que las cosas se calmen y apuntar a que una mejor elección legislativa en octubre le devuelva la iniciativa política y el optimismo.
¿Se animará Milei a mostrar que, además de lucir más calmado en el discurso por cadena nacional, es capaz de cambiar algunas piezas luego del impacto electoral? ¿Hará esa ofrenda para captar el voto de aquellos que lo eligieron en 2023, y que ahora dudan?
¿O irá al próximo combate convencido de que cualquier cambio podrá leerse como un síntoma de debilidad?
Mientras espera una decisión del Presidente, la Jabonería de Vieytes se dedica a su juego preferido. La construcción de un nuevo escenario de poder para reemplazar al que todavía no muere. Extravagancias de un país desgarrado.
“Ahora es Javier el que va a ponerle el pecho a la campaña y se va a mostrar como lo que es: el verdadero jefe”, se envalentonan algunos fundamentalistas en la Casa Rosada.
Los líderes aparecen siempre para alumbrar ciertos momentos de la historia. Pero, sobre todo, se dejan ver en los momentos más difíciles. En los laberintos de la adversidad.
Javier Milei tienen un dilema y una necesidad. Revertir la historia de la derrota y mostrar que está de pie para enfrentar el vendaval que se le viene.
Hasta ahora, la Jabonería de Vieytes siempre ha salido victoriosa en sus arrebatos contra los gobiernos no peronistas hasta calmar la sed de sangre de los conspiradores.
Javier Milei es su próxima prueba de fuego.
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