9 de junio 2024 - 14:34hs

Los sueños están para cumplirse. Carlos Alcaraz consiguió uno de ellos que tanto anhelaba. El murciano heredó la corona de Rafael Nadal al consagrarse campeón de Roland Garros, luego de imponerse por 6-3, 2-6, 5-7, 6-1 y 6-2 a Alexander Zverev y, con 21 años, conquistó su primer título en tierra parisina y su tercer Grand Slam de su carrera.

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Frente a un rival seis años mayor como Zverev, el murciano volvió a dar muestras de su ya legendaria precocidad: la que le situó como el número 1 más joven de la historia tras ganar en 2021 el US Open; la que le convirtió en 2023 en el cuarto ganador más joven de Wimbledon; la que le ha llevado a ser el segundo finalista más joven en París, solo superado por Nadal; o la que le ha convertido en el tenista de menos edad que ha alcanzado la final en las tres superficies de los Grand Slam.

Un inicio de partido en el que Zverev cometió dos doble faltas en los primeros intentos de servicio, reflejando los nervios y la ansiedad que se vivía. Sin embargo, pese a que apostó por su saque característico bien abierto y potente, Alcaraz logró quebrar en el primer juego con buenas intervenciones y ataques en el comienzo.

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Zverev recuperó rápidamente ese quiebre en contra con una rotura a su favor, atacando muy bien con golpes rápidos, fuertes e incluso jugando en la red, además de algunas imprecisiones y errores no forzados por parte del murciano. Un comienzo atípico en donde ambos cedieron su saque en los primeros games.

Buena distribución de golpes y de la pelota por parte de Sasha, acelerando su derecha para no dejarle tiempo ni facilidad a Alcaraz de contrarrestar esos ataques empleados por el alemán. Poco a poco, ambos empezaron a mostrar distintas variantes para complicar al otro y se afirmaron con sus respectivos servicios.

Se vió a un Alcaraz enlenteciendo el juego por la derecha de Zverev, dándole a él la chance y la oportunidad de acelerar el juego en esa zona ya que el fuerte de Sasha es su revés. En el quinto juego llegó el segundo quiebre para Carlitos, un game donde el alemán cometió muchos errores no forzados y el español lo supo aprovechar.

Un game y una rotura que fue un punto de inflexión en el encuentro, ya que Alcaraz ratificó su quiebre con su servicio para tomar la ventaja de 4-2 parcial y le brindó mucha más confianza en el juego, atacando con más convicción, precisión y soltura.

Un Alcaraz que se lo vió muy superior de ánimos y juego que Zverev en el primer set, un alemán que cometió demasiados errores no forzados, fallando tiros fáciles y sin encontrar respuestas ante el juego sobre su derecha.

Se notó un Zverev menos concentrado e incluso bajando el porcentaje de efectividad en su servicio, una de sus armas más fuertes. Sin embargo, Alcaraz empezó a fallar mucho con su revés, algo que el alemán interpretó a la perfección para complicar al español.

El murciano volvió a ratificar la rotura con su servicio y en el noveno game volvió a quebrar el saque del alemán que a su vez fue el set point y así cerrar la primera manga por 6-3. lUn set caracterizado por la consistencia de Zverev ante la variedad de golpes y alturas de Alcaraz, que fue más efectiva.

Reaccionó Alexander Zverev

Un inicio de la segunda manga un tanto más irregular de Alcaraz, en parte porque se vió a un Zverev con más iniciativa de cara al segundo set. Sin embargo, pese a que tuvo tres breaks en contra, el murciano logró adelantarse con su servicio a favor ante las complicaciones que resolvió muy bien.

Con el correr de los juegos se vió a un Zverev más asentado, pero no lo suficiente como para marcar una diferencia y sentirse superior a Alcaraz. Ambos aferrándose a su servicio para dominar y ganar los juegos.

Sin embargo, se produjo otro punto clave en el desarrollo del juego y es que en el quinto game Zverev logró quebrar el servicio de Alcaraz, yendo al descanso break arriba y posteriormente lo confirmó para adelantarse 4-2. Un game en el que se notó a un Carlitos menos preciso en comparación con el primer set.

Creció mucho Sasha en el transcurso del segundo set, yendo de menos a más y arriesgando mucho más con tiros eficaces, pegándole mucho mejor a la bola, sintiéndose más cómodo en el juego y tomando la iniciativa en los puntos.

Alcaraz perdió las riendas del partido en el segundo set. Las cosas empezaron a cambiar, Zverev creció en juego, estando más suelto, empleando golpes más punzantes y con mucha más convicción, lo que lo llevó a lograr su segundo quiebre en la manga y así dictaminar el 6-2 a su favor.

Con algunas dificultades con respecto al inicio del partido debido al crecimiento anímico y de juego de Zverev, el murciano mantuvo su saque en el comienzo de la tercera manga, un aspecto clave para encarar el set.

Carlitos dejó de variar golpes y las alturas de los mismos, en parte por la profundidad de los tiros de Zverev, pero dejó de emplear esa variedad que se notó en la primera manga y que tan buen resultado le dió. Muchas doble falta para Alcaraz, algo sorprendente.

El desarrollo del juego se equiparó mucho más. Zverev aumentó mucho en confianza con su derecha, variante que en el primer set flaqueó demasiado y que fue una zona de constante ataque para Alcaraz. Se notaba la frustración de Carlitos que, pese a las complicaciones, logró adelantarse 3-2 al descanso empleando su grito de guerra característico “Vamoooss!!”.

Con el envión anímico que significó la ventaja al descanso, Alcaraz retomó la confianza y se lo notó más liberado y con mucha más energía, apostando por un juego más cercano a la red, recibiendo los saques más cerca de la línea y más adentro y atacando mucho más. Esta levantada del murciano provocó el quiebre de servicio a su favor, adelantándose 4-2 en un momento clave del encuentro.

Pese a que Zverev le dió batalla y el sexto game se tornó muy disputado, en especial el último punto, el murciano nuevamente logró sostener su saque, confirmar una vez más el quiebre conseguido y ampliar la diferencia en el marcador.

No obstante, el español presentó dificultades para cerrar el set: de estar 5-2 a su favor, no logró quebrar el servicio, sino que fue Zverev el que lo consiguió y de esa manera acercarse y poner el 5-4 a favor del murciano.

El envión anímico del alemán fue notorio y se vió reflejado tanto en su juego, como también en el de Alcaraz que volvió a cometer errores constantes. Eso derivó en la igualdad de Zverev en el marcador y obligar a jugar un game más.

El partido se le hizo cuesta arriba a Alcaraz ante un Zverev que comenzó a jugar más profundo, volviendo a las bases del segundo set que tan bien le funcionó. Abundaron lo errores en el juego del murciano y eso derivó en un nuevo quiebre para el alemán, que se adelantó en el contador y posteriormente confirmó su rotura y así llevarse el tercer set por 7-5.

Despertó Carlos Alcaraz

Alcaraz necesitaba volver al partido en el cuarto set, principalmente por obligación para forzar el quinto y pelear por el título. Se vió un Carlitos muy distinto al de la primera manga: preciso, contundente, confiado y empleando mucha variedad de altura en sus golpes, algo que sorpresivamente dejó de hacer.

Comenzó bien, aferrándose a su saque y quebrando el servicio a su favor para tomar una buena ventaja. Alcaraz volvió a las bases de su planteamiento del primer set, variando alturas e incluso velocidad: enlenteciendo algunos golpes para después acelerar y rematar.

Ese ajuste táctico de Carlitos le brindó más confianza, nubló a Zverev que se vió sin respuestas y derivó al doble break de Alcaraz para ponerse 4-0 en games en el cuarto set, un colchón de diferencia para brindarle tranquilidad y encaminar el quinto.

Pero el alemán no soltó tan fácil la cuerda y recuperó uno de los break en contra y así recortó distancias. En el descanso, el murciano solicitó la asistencia del fisioterapeuta por molestias en el aductor que lo tenía aguerrido. No pasó a mayores, y Carlitos continuó en el partido, pero un aspecto a tener en cuenta la molestia.

Mantuvo su buen nivel y juego el murciano quebrando nuevamente a su favor, en parte por muchos errores de Zverev, pero amplió la ventaja con respecto a su rival y, con su saque, cerró el cuarto set con un contundente 6-1.

El alemán empezó la última manga de una manera muy contundente, asegurando todos sus servicios y no dando la posibilidad a Alcaraz de quebrar, algo fundamental a esa altura del encuentro en donde cualquier decisión o error puede costar muy caro.

En este tipo de encuentro, con alta tensión y nerviosismo, los partidos no se definen por quién juega mejor, sino por quién comete menos errores. Un error de un jugador, provoca el envión anímico del otro y eso genera la diferencia dentro de la cancha.

Durante los primeros juegos, tanto Alcaraz como Zverev cuidaron al máximo los detalles para no sufrir un break en contra. El alemán, en el tercer juego, le dió la chance de triple break point al murciano con una doble falta y en la segunda oportunidad Carlitos firmó el quiebre a su favor.

Igualmente, la incertidumbre se apoderó del estadio ya que Carlitos, con su saque, empezó a tomar decisiones apresuradas y forzando errores, lo que motivó a Zverev. La ecuación se modificó y Alcaraz le devolvió el favor al alemán, otorgándole una triple oportunidad de quiebre. Pese a estar 0-40 en desventaja, el murciano no se dió por vencido y remontó el game para certificar el quiebre y adelantarse en el marcador, desplegando un tenis magnífico, con una madurez envidiable y con mucho coraje.

La confianza de Alcaraz estaba por las nubes, pese a la insistencia de Zverev con su juego profundo y tratando de lastimar con su saque y de ejecutar tiros punzantes con su revés, pero no le logró encontrar la vuelta a las variedad de altura de los golpes del español.

Carlitos desplegó un tenis muy pocas veces vista en él. Algunas malas decisiones, pero que supo contrarrestar con un buen juego y apostando a puntos cortos, jugando el saque abierto y subiendo rápido a la red.

De esta manera, el murciano luchó y salvó en dos oportunidades un break point en contra y se quedó con game fundamental con su saque y aumentar la ventaja a 4-2. Un nivel muy alto de tenis el de Alcaraz y que pocas veces se vió de él: mucha explosión en los golpes, impactando muy bien y con personalidad para afrontar ese momento del partido.

Otro quiebre a favor de Alcaraz en la primera oportunidad que tuvo declinó por completo la balanza y fue el punto de inflexión que liquidó el partido. Con su saque, no tuvo piedad, no quiso sufrir y Carlos Alcaraz se consagró campeón de Roland Garros por primera vez en su carrera.

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