7 de junio 2024 - 14:07hs

A sus 21 años, el español se convierte en el jugador más joven de la historia en alcanzar finales de Grand Slam en todas las superficies, y buscará sumar su tercer Grand Slam contra el vencedor del duelo entre el alemán Alexander Zverev, cuarto del mundo, y el noruego Casper Ruud, séptimo favorito.

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Un encuentro que tuvo absolutamente de todo. Un inicio de partido muy cuesta arriba para Alcaraz, logrando estar 0-4 abajo en el primer set, sufriendo dos roturas en contra, pero poco a poco creciendo en confianza y en juego para complicarle las cosas a Sinner y aprovechando al máximo sus momentos en el desarrollo del cotejo.

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Alcaraz, que el año pasado cayó en una dramática semifinal contra el serbio Novak Djokovic, se convierte en el segundo finalista más joven sobre la tierra batida de París, por detrás de su compatriota Rafa Nadal.

Como en su ya legendario choque en el Abierto de Estados Unidos de 2022, en el que Alcaraz levantó una bola de partido antes de apuntarse el choque y, posteriormente, el torneo, lo que le propulsó al número 1 del mundo, los dos contendientes batallaron durante cinco sets.

Considerado el duelo entre los dos mejores exponentes de la generación nacida en el siglo XXI, la presión fue la tónica dominante durante el partido y atenazó a ambos contendientes, que multiplicaron los errores. A falta de calidad, el partido tenía que resolverse por la épica, la constancia y la fe y el español, que estuvo a remolque durante buena parte del partido, tuvo un poco más para aguantar en el tramo final y acabar levantando los brazos.

Con su quinta victoria en nueve duelos contra Sinner, la segunda este año tras la de la semifinal de Indian Wells, Alcaraz frenó la progresión del italiano, que este lunes será el primero en coronar el ránking del tenis y que encadenaba doce triunfos consecutivos en Grand Slam tras haber levantado en Australia el primero del año.

Y también aguó el festín del tenis italiano en este Roland Garros, frenó el póker que preparaban y dejó al cuadro individual masculino como el único que no tendrá el fin de semana un finalista transalpino.

Carlitos comenzó mal, estuvo tenso todo el partido, multiplicó los errores (58) pero supo sobrevivir para llegar con opciones hasta el final, contra un rival que más allá del primer set, tampoco tuvo un tenis fluido, y también firmó numerosos fallos (44).

No era un día para retrasos en un París tomado por las fuerzas de seguridad, con calles cortadas para dejar paso a los presidentes de Estados Unidos, Joe Biden, y Ucrania, Volodímir Zelenski, de regreso de la conmemoración del desembarco de Normandía, pero Alcaraz llegó tarde.

Estaba en la central de París a la hora acordada de su cita con Sinner, la novena de su corta carrera que, a buen seguro, traerá otras, pero aunque hizo acto de presencia, realmente no había llegado aun cunado empezó el peloteo.

Un 4-0 de salida, dos servicios rotos del español, dos juegos en blanco con su saque el italiano y ya el partido hipotecado, cuesta arriba. Veinte minutos tardó el español en ganar su primer juego, 26 el romper el primer saque a su rival, pero cuando parecía que se reenganchaba, el martillo del virtual número 1 volvió a golpear para cerrar la manga.

No encontraba la vuelta al duelo el murciano, obligado a arriesgar para contrarrestar la eficacia de Sinner con su servicio, una apisonadora con una eficacia del 85 %, y así tanto se acierta como se falla.

A Sinner, el cándido, se le ponía cara de asesino, apretaba el puño con rabia, cerraba la mandíbula y en sus ojos se dibujaba sangre. No quería dejar escapar la presa.

La reacción de Carlos Alcaraz

La segunda manga parecía discurrir por el mismo cauce, 2-0 de entrada y un augurio sin apelación: a ese ritmo no se puede ganar al italiano. Pero el tren de tenis de Sinner fue perdiendo fuerza, su servicio dio algo de oxígeno al español, su derecha empezaba a hacer estragos (14 golpes ganadores) y mandaba bolas más altas, más molestas, a las que el italiano no supo responder (solo dos golpes ganadores). Cinco juegos seguidos se apuntó Alcaraz y la segunda manga de su lado. Otro partido.

El duelo se fue a la deriva. Nerviosos, tocados físicamente, los dos adversarios multiplicaron los errores, que fueron más que los aciertos desde ambas raquetas, dejaron escapar una y otra vez opciones de cobrar ventaja.

El fisio atendió al italiano, de la mano derecha y de las piernas, como si quisiera prevenir posibles calambres. El español tampoco rulaba a pleno rendimiento. Sin calidad, el partido se aferró a la emoción.

Alcaraz golpeó primero, rompiendo el servicio en el tercero, pero enseguida cedió el suyo y ya no lo pudo recuperar, pese a que dispuso de hasta cuatro opciones para conseguirlo.

El saque del español entró en una fase dramática, mustio, inofensivo, sin picante, un regalo para Sinner que se lo arrebató en el sexto juego y ya no dejó escapar el margen.

Se aferró al cuarto set Alcaraz, el más impreciso de todos, una hoja caída de un árbol que podía ir a cualquier lado. Atenazados por el miedo, arriesgaban poco y fallaban mucho, pero el español amarró el set en un acelerón final, que no fue más que el preludio de la apoteosis final.

El murciano mantuvo su regularidad, quebrando el servicio en el segundo game y confirmandoló al adelantarse por 4-1 de manera parcial ante Sinner, que atravesó un bajón en su rendimiento en parte por el gran papel y el subidón de confianza de Alcaraz.

El italiano no se entregó tan fácilmente y siguió luchando e cada game, priorizando y asegurando su saque para no recibir otra rotura en su contra. El desarrollo del juego se torno golpe a golpe y ambos tenistas intentanto rematar los puntos con golpes ganadores, la única manera de que se compliquen entre sí.

Carlitos, con una confianza altísima en el quinto set que no tuvo en todo el encuentro, volvió a hacer valer su saque para aumentar la diferencia parcial y ponerse 5-2 en el marcador, empleando un servicio fuerte y al cuerpo para subir rápidamente a la red y complicar al italiano.

El español empezó el octavos game con la posibilidad de quebrar una vez más y cerrar el encuentro, pero Jannik Sinner se hizo fuerte y no cometió errores, por lo que recortó distancias y le dió la oportunidad a Alcaraz de sacar para partido. Y así lo hizo: el murciano, pese a que le costó cerrar el partido por el nerviosismo y la ansiedad, en la tercera chance de match point firmó su pasa a la final de Roland Garros por primera vez con un marcador de 2-6, 6-3, 3-6, 6-4 y 6-3.

FUENTE: EFE

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