Un trago amargo: el Gobierno ordenará que las máquinas expendedoras sirvan el café sin azúcar
La decisión forma parte de una reforma que apunta a mejorar la calidad de los alimentos que se ofrecen en cafeterías y comedores, con el objetivo de reducir el consumo de productos poco saludables.
12 de enero 2026 - 13:24hs
El café deberá salir sin azúcar de las máquinas de vending.
El Gobierno avanza en una reforma profunda de la alimentación en espacios públicos. El real decreto que ultima el Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 modificará la oferta de cafeterías, comedores y máquinas de vending, con un foco claro: reducir el consumo de azúcar, ultraprocesados y productos poco saludables, empezando por el café.
Uno de los cambios más simbólicos afectará a las máquinas de bebidas calientes. Según el borrador, el café deberá dispensarse con “cero gramos” de azúcar por defecto, y solo se permitirá añadir una cantidad máxima opcional de 5 gramos si el usuario así lo solicita.
La medida busca romper con la normalización del consumo automático de azúcar en bebidas calientes, que dejará de ser la opción estándar en los edificios públicos.
Máquinas de vending con mayoría de productos saludables
Las máquinas expendedoras deberán ofrecer mayoritariamente productos saludables. La norma fija que el 80% de la oferta estará compuesta por agua, fruta, frutos secos no fritos y bajos en sal, leche, panes y bocadillos integrales, zumos naturales, yogures y otros lácteos fermentados sin azúcares añadidos.
El decreto también define una lista prioritaria de alimentos que deberán ubicarse en las filas centrales y más visibles, entre ellos frutas y hortalizas frescas, frutos secos sin freír, pescados, carnes magras de ave, aceites de oliva virgen, panes con al menos un 50% de harina integral, platos vegetales y sopas frías de verduras.
Ultraprocesados, con presencia residual
Productos como chocolates, bolsas de patatas fritas o snacks azucarados no desaparecen por completo, pero su presencia quedará fuertemente limitada. No podrán superar las 200 calorías, con un máximo del 35% de grasa y del 10% de azúcares añadidos o libres.
Además, estos artículos no podrán situarse en los estantes más visibles y solo tendrán una presencia residual dentro de las máquinas.
De hospitales y colegios a bibliotecas y museos
El alcance del decreto se amplía de forma significativa. Las nuevas obligaciones se aplicarán no solo a colegios y hospitales, sino también a bibliotecas, museos, universidades, centros deportivos, centros de mayores, instalaciones militares y policiales, y cafeterías de centros de trabajo públicos.
La norma también abarcará centros y servicios sociosanitarios privados que atienden a colectivos vulnerables, como menores o mujeres víctimas de violencia de género.
Agua y bebidas sin azúcar, como referencia obligatoria
El texto establece que el agua gratuita y las bebidas sin azúcares añadidos serán la opción de referencia obligatoria en todos estos espacios, atendiendo a una demanda histórica de asociaciones de consumidores.
Catering: de recomendación a obligación legal
Hasta ahora, promover una alimentación saludable en los contratos públicos de catering era un criterio voluntario. Con el nuevo decreto, pasará a ser obligatorio.
El real decreto exige que al menos el 90% de las raciones de frutas y hortalizas sean frescas y de temporada, y que parte de la compra proceda de producción ecológica y de proximidad.
Menús de cafetería y comedores colectivos
En las cafeterías de centros públicos, el 70% de los platos no podrá contener ultraprocesados con altos niveles de sal, azúcar o grasas saturadas. Las comidas deberán estar supervisadas por nutricionistas.
La norma fija también que las empresas de catering deberán adaptar los menús a necesidades sanitarias, éticas o religiosas.
Menús infantiles: sin ultraprocesados
Las condiciones se endurecen en el caso de los menores. Los menús infantiles deberán estar completamente libres de ultraprocesados y ajustarse a la dieta mediterránea, con el agua como bebida principal.
El decreto obliga además a ofrecer alternativas específicas, vegana, sin gluten, halal, sin lactosa u otras adaptaciones, “sin coste adicional para el usuario (tanto en menús como cafeterías)”.
Implantación progresiva
El Gobierno prevé una entrada en vigor gradual, con medidas transitorias y plazos amplios para facilitar la adaptación de empresas de restauración, operadores de vending y centros públicos.
El objetivo final del decreto, según el borrador, es reducir la obesidad y las enfermedades crónicas, disminuir las desigualdades en el acceso a una alimentación saludable y fomentar la producción local y ecológica.