15 de abril de 2026 12:34 hs

Hungría inicia una nueva etapa política tras el triunfo del partido Tisza. Su líder y futuro primer ministro, Péter Magyar, ha protagonizado una tensa y esperada comparecencia en los medios públicos -Radio Kossuth y el canal M1- para desglosar los pilares de su programa de gobierno. En un clima de alta confrontación, Magyar ha dejado claro que su prioridad absoluta es el desmantelamiento del sistema de propaganda que, según denuncia, ha sostenido al ejecutivo de Viktor Orbán durante 16 años.

El fin de la propaganda estatal y la nueva ley de medios

Uno de los anuncios más contundentes de Magyar ha sido la suspensión del servicio de noticias de la televisión pública M1. Según el líder de Tisza, el ente no ha cumplido con la obligación legal de ofrecer información equilibrada, actuando como una "fábrica de mentiras" al servicio del poder.

"No se trata de una venganza personal, sino de que cada húngaro merece un medio que transmita la realidad", afirmó. Magyar propone la creación de una nueva ley de medios y una autoridad independiente que garantice la objetividad. Ante las preguntas sobre una posible interferencia política, fue tajante: "No me confundan con Antal Rogán (jefe de gabinete de Orbán); no interferiré en el trabajo periodístico, pero el actual sistema de noticias falsas debe terminar".

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Cuatro condiciones para desbloquear los fondos de la Unión Europea

Magyar ha mantenido consultas con la Comisión Europea para asegurar que Hungría recupere los 4.000 millones de florines del fondo de reconstrucción. Para ello, su gobierno se ha comprometido a cumplir cuatro condiciones fundamentales:

  • Medidas anticorrupción: Adhesión a la Fiscalía Europea e inicio de la recuperación de activos.

  • Independencia judicial: Restaurar la libertad de las autoridades de investigación y del poder judicial.

  • Libertad de prensa: Garantizar la autonomía de los medios de comunicación y cesar el apoyo ilegal a la propaganda.

  • Libertad académica: Restablecer la autonomía universitaria y la libertad de enseñanza.

Respecto al uso de estos fondos, Magyar criticó la gestión anterior y aseguró que el dinero se utilizará de forma eficaz: "No construiremos pasarelas financiadas con fondos de la UE que no tengan utilidad real", sentenció.

Economía y servicios públicos: nacionalización y reducción de facturas

En el ámbito económico, el programa de Tisza contempla una revisión profunda de la riqueza acumulada por el entorno de Orbán. Magyar anunció que recuperarán las acciones de empresas como MOL (petrolera) y Gedeon Richter (farmacéutica) que fueron transferidas sin coste a fundaciones como el Mathias Corvinus Collegium.

Además, el futuro primer ministro prometió:

  • Extensión de la reducción de facturas: Se mantendrán las rebajas en los servicios públicos y se extenderán específicamente a la leña social, cuyo presupuesto ha estado congelado desde 2019.

  • Investigación de patrimonios: Se iniciará una investigación de 20 años sobre el patrimonio de exdiputados y sus familiares.

  • Apoyo social: Foco en combatir la pobreza extrema que, según Magyar, afecta a 400.000 niños en el país.

Seguridad nacional, energía e infraestructuras

Péter Magyar ha confirmado que mantendrá la valla fronteriza del sur para garantizar la seguridad y no liberará a traficantes de personas condenados. En cuanto a la energía, su objetivo es la diversificación para no depender exclusivamente de suministros como el oleoducto de la Amistad. "El país debe poder abastecerse incluso en caso de conflictos internacionales", señaló.

En materia de infraestructuras, el plan de gobierno incluye:

  • Desarrollo ferroviario: Compromiso de construir un ferrocarril de alta velocidad que conecte Budapest con Varsovia a 200 km/h.

  • Sanidad rural: Desarrollo de pequeños hospitales regionales y creación de centros sanitarios de primer nivel en las provincias.

Magyar concluyó sus intervenciones denunciando que, mientras el gobierno gastaba 20.000 millones de florines en propaganda contra su formación, servicios básicos como la educación y la sanidad sufrían recortes drásticos. Con el lema de representar a "todos los húngaros", el líder de Tisza se prepara para asumir el cargo bajo la vigilancia de una ciudadanía que le ha otorgado un mandato de cambio sin precedentes.

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