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El futuro. Un tema, una idea, en la que si se piensa hay dos opciones: miedo o esperanza. La primera de esas dos parece ser la más habitual, la que viene ganando en el imaginario popular a través de la ficción: Black mirror, 1984, El cuento de la criada, hasta Los juegos del hambre.

La distopía le viene ganando a la utopía porque reina la sensación de que a este mundo no le queda mucho futuro.

Y el panorama era todavía más oscuro hace apenas dos años, en 2022, cuando los rescoldos de la pandemia de covid-19 se estaban enfriando, pero el miedo y la tensión seguían en el aire.

En ese contexto empezó a rodar un proyecto que tenía como eje el futuro, pero desde otro encare. ¿Y si todo sale bien? ¿Cuál es la mejor versión posible del futuro para Uruguay? ¿Cómo sería ese país utópico?

El resultado se puede escuchar (e imaginar) en el podcast 2064, disponible en Spotify y demás plataformas de streaming desde fines de noviembre. Son diez episodios que rondan cada uno la media hora y están marcados por algunos ejes temáticos, que van desde las ciencias y la educación hasta la cultura, la accesibilidad y el transporte.

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Cada capítulo parte desde la ficción. La historia de un habitante de ese Uruguay de 40 años en el futuro cuya vida está marcada por alguno de los temas de los que trata el episodio: un niño nieto de inmigrantes venezolanos es el guía para hablar de la inclusión y la educación; una científica para contar cómo el país avanzó en formación, tecnología e innovación, y todo así.

Esas ficciones se van cruzando –mediante la narración de la conductora Noelia Campo– con los testimonios de una lista de 25 entrevistados, que imaginan desde el presente el futuro que viven los personajes.

Aunque ese cruce de formatos no siempre termina de cuajar, sí sirve cuando se plantean ideas potentes y llamativas. Posibles tópicos y discusiones a las que apuntar y pensar en un país que no suele mirar mucho al largo plazo.

De libro a podcast

La politóloga Victoria Gadea es una de las responsables de la creación de 2064, junto a sus compañeros de la asociación civil y think tank Ágora, los economistas Germán Deagosto y Gabriel Oddone (futuro ministro de Economía en el gobierno de Yamandú Orsi), y el contador Bruno Gili.

Gadea explicó a El Observador que el grupo tenía “una inquietud sobre cómo se veía el futuro en ese momento complejo que era 2022, y en cómo la mayoría de las manifestaciones culturales plantean futuros oscuros". "Para nosotros hay que pensar la política alimentándose de esas cosas y respondiendo a esas preocupaciones. Entonces Deagosto propuso la idea de hacer una narrativa que planteara una utopía y renovara ese panorama que había”, explicó.

“En nosotros resonó esa idea, pero el tema es que ninguno era Aldous Huxley, no nos sale inventar universos así. Entonces queríamos que estuviera anclada en lo terrenal, en el mundo real, así como hay distopías muy aterrizadas y tangibles”, agregó.

Así empezó un proceso de entrevistas a 25 personas de distintos ámbitos, algunas más conocidas, otras no tanto, representantes de distintas áreas de lo que Gadea llama “nuestro contrato social”, y que son los temas que repasa el podcast.

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A cada entrevistado se le planteaba primero un disparador: ¿cómo te imaginás el futuro de Uruguay? Una pregunta abierta, sin limitaciones de qué tan adelante en el tiempo era ese futuro o sin las reglas que estipula la realidad al determinar presupuestos, vaivenes económicos o condiciones que afecten los recursos disponibles.

En base a esa primera pregunta y a la respuesta, se buscaba que el entrevistado bajara a tierra sus ideas o que las echara a volar si era muy concreto. Al final, las conversaciones cerraban con la consulta de si eran optimistas o pesimistas con respecto a la posibilidad de alcanzar ese futuro. Casi todos fueron optimistas.

“Mientras lo hacíamos nos sorprendió encontrarnos con eso, porque veíamos esa angustia que había postpandemia. Después nos dimos cuenta que si querían participar en este proyecto era porque tenían ese optimismo sobre el futuro”, contó Gadea.

En un principio, el equipo responsable pensó en un libro y llegaron redactar un manuscrito. Sin embargo, sintieron que se alejaba de la idea que querían transmitir y del clima que había en las entrevistas. A sugerencia de Gili, lo reconvirtieron en un podcast.

“Desde un principio estuvo planteado que tuviera esa mezcla de ficción con entrevistas. Los personajes que protagonizan la historia surgieron naturalmente, eran puntos de vista que sentíamos necesarios para contar cómo es ese futuro”, explicó la politóloga.

Pensar para adelante

Según Gadea, uno de los desafíos mayores fue el de que los entrevistados pensaran hacia tan adelante en el tiempo. “Hay una incomodidad y una falta de costumbre. Más allá de que, por ejemplo, para los economistas es difícil pensar sin restricciones como les pedíamos nosotros”, comentó.

“Pero se sorteó enseguida ese obstáculo y todas las entrevistas fueron al menos de dos horas”, concluye. “Algunos iban más a lo que hay que cambiar ahora, otros más hacia el futuro, dependiendo del perfil de cada uno. Logramos que no pase tanto eso que hacemos los uruguayos de partir las reflexiones desde el diagnóstico y además desde el diagnóstico que se remonta al pasado, eso de ‘esto viene de tal época’. Se miró para adelante”.

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