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Dice: “Yo no era consciente de que podía llegar a lograr eso. Entonces cuando la canción pegó dije ‘ta, logré esto, puedo lograr muchas más cosas’, y le empecé a meter más cabeza. Siempre fui en serio con la música, pero fue el clic de que podía dedicarme a esto. A partir de ahí me puse como objetivo seguir haciendo música hasta que pasara algo similar. Yo sabía que iba a suceder de nuevo, era cuestión de tiempo nomás”.
Da Rosa habla con la certeza del que siente que está cumpliendo con un camino señalado. Se planta ante la música con una lógica de trabajador: hacer, esforzarse y tratar de superarse para no quedar atado a los éxitos que ya pasaron. La filosofía de alguien con vocación artística que se enamoró de la música y que de a poco fue dejando sus otros trabajos hasta que ahora, y gracias a un conjunto deportivo que en realidad nunca tuvo, pudo dejar.
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El camino de Joaquín da Rosa: De la feria a Miami y París
Joaco de Piedras Blancas.
Foto: Leonardo Carreño.
Joaquín da Rosa no nació en Piedras Blancas, sino unos kilómetros hacia el noreste, en Barros Blancos. Fue a los seis años, tras la separación de sus padres, cuando llegó al barrio donde sigue viviendo y que hizo suyo.
El vínculo con el arte viene desde niño. Primero fue el baile. A los 10 años se metió en una academia de danza donde hizo merengue, salsa y reguetón. Después vino la actuación, en forma de sketches que todavía se pueden encontrar en YouTube.
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Y después, sí, la música. Por un lado, la feria de Piedras Blancas. Desde chico Da Rosa acompañaba a su abuela a vender ropa y libros. El puesto de al lado vendía discos, y Joaquín paraba la oreja.
Por otro, una experiencia fundamental en el Liceo n°2 de Pando, donde vivió durante un año, como integrante del coro de la institución que lo enamoró del todo de esta rama del arte y la convirtió en su objetivo de vida.
“Empecé haciendo mis primeras canciones en casa. Grababa las voces con mi celular y la música la hacía con un programa que tenía en la computadora de mi madre. Bien casero. Después empecé a comprar instrumentales, y ya después empecé a ir a un estudio de grabación”.
En paralelo, sus trabajos como limpiador, barman, productor, vendedor y repartidor de milanesas de soja y lentejas. También el tenis de mesa.
Joaco de Piedras Blancas.
Foto: Leonardo Carreño.
Da Rosa es practicante federado de esta disciplina que también descubrió en secundaria, cuando estudiaba en el Instituto Tecnológico Superior de UTU.
“Había una mesa en el recreo y yo jugaba. Había otro que jugaba con una paleta diferente y ganaba siempre, le pregunté y empecé a entrenar. Llegué a repetir un año de liceo porque me quedaba jugando. Desde ese momento sigo compitiendo y fui instructor”.
Ese fue el último trabajo que dejó hace apenas semanas, con el éxito de El traje del PSG. La canción fue hasta ahora su éxito más grande, pero tenía los antecedentes de Oh! Pará y de Los pibes en Miami, una canción que llegó a los parlantes de la selección uruguaya de fútbol, y que hace algunos días fue registrada en la fiesta de origen argentino Bresh en esa ciudad.
Embed - Los Pibes en Miami - JOAQUÍN DA ROSA (Video Oficial)
Su debilidad
De nuevo: Joaquín da Rosa nunca tuvo el mentado conjunto del parisangermein.
Ni siquiera sabe como se le vino esa prenda a la cabeza hace casi un año, cuando escribió la letra que recién saldría el pasado agosto.
Si recuerda que durante su adolescencia solía vestir conjuntos deportivos, y algo de esa memoria jugó en el proceso, pero ni es particularmente fanático del fútbol ni tampoco del club francés que se hizo marca global en los últimos años, a fuerza de fichajes millonarios y dinero árabe.
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“A veces me siento y empiezo a bajar ideas que se me van ocurriendo, voy plasmando todo por escrito. Otras veces llegan, por ejemplo voy manejando la moto, freno en un semáforo y me cae algo, lo grabo en un audio y queda para después usar en una canción”, explica sobre su proceso creativo, que se centra en letras y melodías.
La “magia” la pone después su productor. Otras veces, improvisa sobre bases de uso libre que toma de lugares como YouTube.
Joaco de Piedras Blancas, actuación en el estadio centenario.
Foto: Leonardo Carreño.
En el caso de su canción más exitosa hasta ahora, Da Rosa se dio cuenta que algo iba a pasar antes incluso de que saliera al mundo. El primer adelanto que publicó tuvo un millón de visitas. Cada avance, cada fragmento que anticipaba en sus redes repetía el logro. Pero cuando la canción salió al mundo, fue todo mucho más.
Dice: “Todavía estoy procesando muchas cosas, pero lo voy llevando. Hablo mucho con mi familia, mis amigos, los productores. Han pasado muchas cosas, fijate que yo recién viajé por primera vez en avión hace algunas semanas, y ahora en unos días voy a meter seis vuelos seguidos. Trato de cuidarme, de no marearme, pero estoy ahí, en el medio de eso. Trato de ser lo más amable y agradecido posible”.
Este proceso fue también el de aprender a sobrellevar las críticas, que siempre están. El “no es lo tuyo”, el “dedicate a otra cosa”. Joaquín cuenta que en un momento descubrió que era parte del funcionamiento de las redes sociales, y entendió que era algo intrínseco al crecimiento en la exposición. “Yo no te voy a decir que en algún momento no critiqué a alguien, seguramente cuando era gurí lo hice, pero son niveles de consciencia. Hoy sé que no tiene sentido hacerlo, pero hay gente que todavía no llegó a ese nivel, y critica porque tiene un dolor, o lo que sea”.
La polémica con Coscu que lo tuvo en el medio
Una de las figuras centrales en el impulso a la obra musical de Joaquín da Rosa fue el streamer argentino Martín Pérez Disalvo, más y mejor conocido como Coscu. El cantante subió un video a sus redes imaginando que el argentino, que entre las temáticas de sus transmisiones incluye comentarios sobre música, pudiera acceder a sus creaciones. Los seguidores de Joaco de Piedras Blancas se encargaron del resto, y Coscu escuchó y elogió Los pibes en Miami.
Luego, cuando repitió con El traje del PSG, a la que aplaudió mucho más, fue el espaldarazo definitivo. Pero también disparó una polémica. En uno de sus streams, Coscu señaló que en su opinión, el público uruguayo no respalda a sus músicos más interesantes de la escena urbana, enumerando entre ellos a Joaquín.
Durante los días siguientes los uruguayos se dedicaron a retrucar al argentino, y el tema rondó en las tendencias de redes sociales. Da Rosa, que no deja de agradecer el impulso de Coscu, señala: “No estoy tan de acuerdo con lo que dijo, pero es su opinión. Yo siento que sí, que siempre tuve el apoyo de la gente de acá, y que se apoya a los artistas de acá. Obviamente, en un momento crecés y como este es un lugar chico, es lógico probar suerte en Argentina. Y si allá te reconocen, después acá te respetan un poco más, si pegás afuera acá te miran mejor. Pero siempre funcionó así”.
Por lo pronto, Da Rosa tiene la intención de seguir trabajando en su música y seguir creciendo tanto aquí como afuera, y no quedar atado a su éxito viral ni al uso irónico que se le pueda haber dado a su canción. Es más, dice que no tiene ese miedo. “Estoy seguro de lo que quiero lograr, sigo trabajando para de acá a los próximos años tener mi propio show, que es lo que estoy armando ahora”.
Trabajo. Esa es la palabra que repite y que toma como su norte.
“Todo lo que logré hasta ahora lo logré siendo el Joaco que vendía milanesas. Entonces, si sigo teniendo la actitud que tenía en ese momento, voy a seguir creciendo. Como si siguiera vendiendo milanesas. Antes me levantaba a preparar milangas y salir a repartirlas, ahora me levanto a dar una entrevista, crear contenido o una canción. A servir al mundo”.