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¿Es posible traducir un género? ¿Tomar los códigos de un movimiento cultural y convertirlo en un idioma con el que contarnos a nosotros mismos? ¿Y hacerlo por fuera de la maquinaria industrial? Nafta lo hizo. Y lo volvió a hacer.

Magamo, vocalista, guitarrista y compositor de la banda Argentina, dice que el objetivo siempre fue ese: "Lograr que así como pasó con el rock –que se tomó algo de afuera y se latinoamericanizó, se llevó a nuestro idioma sea en Uruguay, en Argentina o donde quieras– pase con el soul. Que deje de sonar a una traducción, como a Christina Aguilera cantando en español, sino que tenga una impronta más local. Agarrar ese código musical y usarlo para contar cosas más nuestras".

Una forma de contar historias.

Una mujer camina por una calle de un barrio de clase media entre niños corriendo y pintadas futboleras en las paredes mientras tiene una conversación en el teléfono. No quiero que me expliques nada. No quiero ni puedo escucharte una palabra más. Un hijo comparte un mate con su madre en una cocina de paredes de lambriz y mesa de melamina. Habría que hacerte un monumento a vos, ma. Un hombre se despide desde el sillón con una conversación desgarradora pero familiar. Te cuento que hoy me encuentro dentro de este cuerpo que no da para más.

Historias pequeñas. Conversaciones cotidianas. Escenas de una vida tan nuestra. Algo de la música de Nafta atraviesa la experiencia de los vínculos humanos, desde el amor a la decepción. Entre la esperanza y la melancolía.

Nafta la integran Magãmo, An Espil, Abril Olivera, Simón Grunblatt, Brian Vainberg, Toni Sanchez, Manquel Tito lo Presti, Guillermo Willy Avender y Agus Ruiz Panelo.

Nafta es una banda que nació de esa inquietud en 2016, en la búsqueda de un sonido cuidado al detalle y con la intención de grabar un disco. En 2019 editan su primer álbum, Nafta, con el que rápidamente logran destacarse en el catálogo de bandas porteñas. Cuatro años después editan su segundo disco de estudio, Nafta II, con el que ganan el Premio Gardel Mejor álbum pop alternativo.

Foto de prensa 02 (PH Esteban Penovi).jpeg

Unos días antes de presentarse en el Festival Buena Vibra, Magamo –nombre real: Matías García Molinari– atiende el teléfono para hablar con El Observador sobre la búsqueda de un sonido propio, el vínculo con el público uruguayo, la creación de una obra conceptual y el día que compartió un asado con Rubén Rada.

Nafta nace con la intención de traer la influencia del soul y el R&B al código argentino. El resultado es algo local y con identidad, con lo que también es lo que los uruguayos nos sentimos muy cercanos. ¿Cómo empieza esa búsqueda?

Surge de estar escuchando mucho esa música y de lo que me generaba. Esa vibra, esa llevada, ese groove. Era como “che, ¿por qué no hay algo así en nuestro idioma?”. Vos ponés George Benson, Martin Gaye o D'Angelo y te pone en un clima que no es el clima del rock, no es el clima del jazz, no es el clima del reggae. Es un clima que te genera el groove, la mezcla de estilos. Y también el soul es el alma, ¿no? Había algo ahí, con el alma. Un poco era “por qué no hay algo de este estilo acá, qué poco se investigó”. Intentar lograr que así como pasó con el rock –que se tomó algo de afuera y se latinoamericanizó, se llevó a nuestro idioma sea en Uruguay, en Argentina o donde quieras– pase con el soul. Que deje de sonar a una traducción, como a Christina Aguilera cantando en español, sino que tenga una impronta más local. Agarrar ese código musical y usarlo para contar cosas más nuestras. Un poco el desafío, más que nada, era con las letras. Ese fue el trabajo más arduo que, a mi criterio y con mis exigencias, de alguna forma se llevó a un buen punto que me dio la seguridad de creer en eso y salir a defenderlo.

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Nafta surgió como con la idea de hacer un disco y a partir de ahí es que se afianza como banda.

Sí, porque en el momento en que quise explorar esto las personas que yo conocía y necesitaba para lograrlo, estaban muy atareadas con otros proyectos. Somos un grupo muy grande de amigos, hubo mil bandas, entonces cada uno tenía una banda distinta y había muchos proyectos dando vueltas. Yo los llamaba diciendo "che, yo quiero hacer un disco solo, no quiero hacer otro proyecto, no quiero hacer una banda, no quiero salir a tocar; quiero hacer un disco". Después terminó armándose la banda, salimos a tocar, pero fue un resultado de todo eso. Ni siquiera estaba en los planes el segundo disco. Pero bueno, eso es lo lindo: a medida que vas armando el camino te van surgiendo nuevas inquietudes.

A partir de ese primer disco se afianzan como banda, con Nafta II ganaron un premio Gardel a Mejor Álbum de Pop Alternativo, llenaron un Luna Park, hicieron un Movistar Arena, los vemos en Uruguay y están a punto de hacer una gira también por Europa. ¿Cómo ves, ahora desde este otro lado, todo ese proceso?

Es una locura en todo lo que terminó. Todo lo que viene pasando parece de película, es medio el sueño del pibe. Nos concentramos mucho en valorarlo, darnos cuenta de todo lo que pasa y vivirlo bien, por eso también lo vivimos a nuestro ritmo. Siempre nos dicen "Nafta se toma su tiempo". Hacemos las cosas para poder disfrutarlas y vivirlas también, porque si no se te pasa, no te diste cuenta y te pasaste 15 años haciendo una cosa atrás de la otra y no lo disfrutaste. Nos concentramos mucho en entender que hay tiempos que te queman la cabeza, compusiste un disco, después de hacer un disco quedás agotado a nivel creativo y entonces es el momento de salir a tocar, de compartir esa música que construiste con la gente y ver cómo te reciben. Hay un tiempo para eso, un tiempo para lo otro. Identificar esos momentos, disfrutarlos y agradecer, porque también es un privilegio estar en esta situación.

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¿Cómo es la dinámica de una banda como Nafta? Una banda numerosa, con muchos artistas con experiencia que conocen bien lo que hacen. ¿Cuál suele ser el proceso creativo?

Hay una conducción por mi parte del proyecto y después cada integrante aporta lo suyo. Nos repartimos en distintas áreas la producción, la composición y todo. Después en los ensayos es ir a tocar y boludeamos, nos cagamos de risa. Es un grupo muy lindo a nivel humano, creo que eso es de lo que más valor tiene. La pasamos muy bien creando entre nosotros. Nos respetamos y no hay diferencias de egos y esas cosas que son jodidas.

El vínculo es en parte lo que sostiene a una banda.

Sí, claro. Y cuando lo ves desde abajo ves lo que pasa entre los integrantes. Eso es determinante. Podés ver una banda que tocan perfecto pero están todos con cara de culo y no se mueve nadie, quizás hay algo que te hace ruido o no te transmite tanto. A mí me gusta, cuando voy a ver una banda, ver cómo interactúan entre los músicos y me imagino cómo se llevan y cómo es el trasfondo. Creo que se nota y eso transmite también.

Embed - NAFTA // Hasta que te vas (vivo en el Luna Park)

Hay algo muy especial que pasa con Nafta en vivo, una comunión entre el público y los músicos que no se ve con todas las bandas.

Eso es lo más lindo, pero siento que eso también es el resultado de que nosotros amamos lo que hacemos y disfrutamos haciéndolo, entonces eso también se conecta con el público. Estamos ahí no porque estamos persiguiendo el billete o porque nos armó una productora o porque nos conviene, estamos viviendo nuestro sueño. Ir a Uruguay y que te reciba la gente así te la recontra sube, entonces el recital lo das con una felicidad y una entrega que la gente lo percibe y a la vez te entrega su energía. Ahí se arma una bola que la pasamos todos increíble. Es lo que debería pasar en los recitales, de alguna forma. En el caso ideal. Vas a ver a los Stones y querés el show de los Stones, no querés que estén quietos tocando los temas. Queres ver qué pasa ahí en la escena. Te puse un ejemplo muy legendario igual (risas).

Hablando un poco de tu vínculo con Uruguay, el primer show de Nafta fue en 2022 en la Sala del Museo. ¿Cómo recordás esa noche?

Es loco porque alguien nos había sugerido el nombre de Facundo Balta. Y nosotros no solemos poner banda de apertura por distintos motivos, pero cuando me lo mostraron me pareció espectacular. Él abrió el show, nos quedamos todos re locos con la calidad musical que tenía él y su grupo. Ahí empezamos un vínculo que se fue fortaleciendo con el tiempo desde la admiración. Empezamos a conectar con gente de ahí, con los Rada. Abril es amiga de Julieta, también lo conocen a Matías, terminamos comiendo un asado con Rubén. De repente son experiencias que jamás te imaginás y eso es lo lindo, cómo la música te va llevando a conocer gente con otra trayectoria, con toda una carga legendaria, que está sentada al lado tuyo como un colega. Eso habla también de la humildad y del cero comerse la película de algunas personas, que por más que sean íconos y leyendas se tratan como si fueses un par.

¿Cómo es su vinculo con otros artistas uruguayos?

Se va armando de a poco, porque se da naturalmente. No es que vas a buscar una colaboración, no es desde una búsqueda comercial de “a ver de quién me conviene hacerme amigo así sacamos un tema”. Yo tampoco soy un erudito de la música uruguaya y hay un montón de gente que no conozco y voy conociendo y me voy encontrando y voy aprendiendo también los códigos del candombe y los distintos ritmos que se curten como la plena. Cosas culturales que te vas encontrando y te van seduciendo. Que eso de repente termine en una fusión, de terminar haciendo un tema con Facu o con los Rada, puede pasar cualquier cosa, pero todo desde la fraternidad. Desde el encuentro artístico. Que sea algo natural, no una búsqueda comercial de hacerme amigo de alguien porque me conviene.

Este sábado vienen al Festival Buena Vibra, me imagino que esa expansión y ese conocimiento también tiene que ver con el rol del público. ¿Cómo son ustedes como público?

Muchas veces no podemos acceder a ver todos los shows porque te estás preparando, estás nervioso, no podes relajarte e ir a ver una banda. En general es después de tocar, otras veces también quedas como tan atravesado por lo que acaba de pasar que necesitas sentarte en una silla y tomarte un fernet. Pero está buenísimo eso que pasa en los recitales, que te encontrás con colegas o terminás viendo cosas que quizás desde tu inquietud no hubieses buscado. En el último Cosquín estaba tocando la Mona Jiménez y de repente tocaban los Ratones Paranoicos, toda esta mezcla loca solo te lo da un festival y eso está bueno. De repente, qué sé yo, te encontrás a La Mona en un camarín. Muchas veces prefiero ser público que estar haciéndome el amigo si no me conoce nadie. Prefiero estar mirando abajo que estar ahí intentando figurar, qué sé yo (risas).

Volviendo a los discos de Nafta, cada canción cumple una función muy particular dentro de una historia que además está acompañada de un proyecto audiovisual. Son dos discos que juntos se convierten en una película, ¿cómo tomaron esa decisión? ¿En qué momento dijeron 'además vamos a hacer una película'?

Lo del video sirvió para ayudar a esta historia que había en las canciones, que estaba en mi cabeza y en las letras pero que no era tan evidente. Era un poco inaccesible para las personas hilar todo. Era un poco exigente pretender que la gente se arme esta historia prestándole atención a las letras, entonces lo que buscamos fue que complemente y que ayude a que ese rompecabezas, esa historia, esté un poquito más clara. No está totalmente servida pero hay como una síntesis de "este tema representa este momento, esta escena". Es una escena simple, entre la letra de la canción que va pasando, la imagen que ves y vas escuchando la música y tus ojos rebotan entre la imagen y los subtítulos que dicen la letra, ahí encontramos que se iba construyendo un sentido que está más que interesante. Y decidimos mandarle por ahí. En el primer disco encontramos ese lenguaje y en el segundo decidimos seguir explorándolo.

Embed - NAFTA 1 + 2 // PELICULA COMPLETA (Full Video-Album)

En cuanto a las canciones, de que estén hiladas, eso en un principio se fue dando. Al tener dos o tres temas de repente pensé en que todo forme parte de una gran historia, que también me iba a facilitar el saber de qué hablar. La famosa crisis de la hoja en blanco, de "quiero hacer una canción, pero de qué canto". Si yo te digo “hacéte una canción describiendo la escena en la que tal persona se encuentra con su hija que no ve hace mucho” ya tenés algo para escribir que es mucho más fácil que decir "escribí de lo que quieras". Es algo para resolver esa crisis. Muchas veces te surgen canciones de experiencias personales, o de amigos, o de cosas en la vida, que de repente terminas ficcionándolas y asignándoselas a un episodio de una historia, a un personaje, y ahí el universo de las posibilidades para componer se abre mucho más que si exclusivamente hablas de cosas que te pasaron a vos. Te puede pasar algo a vos y empezás a escribir eso, pero si se lo asigno a un personaje también me puedo salir un poco de que no sea 100% real. No es lo que me pasó a mí, sino que puedo cinturear y agregar cositas que le aporte al tema.

Por lo general, son temas que se cantan desde una primera persona. Historias costumbristas, cosas que nos pasan a todos y que de alguna forma conectan con aquello que veníamos hablando sobre la identidad.

Creo que la gente se identifica tanto porque las letras y las cosas que pasan son cosas que les pasan a todos, que incluso van más allá de cualquier clase social. Son cosas de la vida. Un poco la búsqueda está en encontrar música en un diálogo de teléfono, como en Ya es tarde –un tema del primer disco– que es como una llamada telefónica dice "no, no, no quiero que me expliques nada", como si le estuviese hablando al otro, pero vos escuchas eso y usamos a favor musicalmente. La búsqueda va más por ahí que por una poesía llena de metáforas y de cosas súper interpretables de distinta forma. Las letras son crudas y específicas, y creo que por ahí también pasa esa cosa de la identificación, porque son cosas cotidianas que le pasan a todos: una charla con una madre. Va más por ahí la cosa.

Embed - NAFTA // Monumento (vivo en el Luna Park)

De hecho, no sé si sos de leer los comentarios en los videos pero antes de llamarte estuve leyendo algunos. Hay uno que dice "nunca me encontré una letra que hable tan parecido a lo que siento" y otro que ponía "la historia me destruye más de lo que pensé que lo haría, crearon una cosa que es hermosa".

Sí, es que por momentos es tan despojado de metáfora y es tan crudo que te hace bosta. Por momentos te deja mal. Pero si te pasa algo es que hay arte ahí, hay algo que está funcionando si te atraviesa, si te mueve. Creo que eso es lo lindo, por más que te deje un poco roto. Leo los comentarios en YouTube, aunque a veces dejo de leerlos porque encuentro algunos que bardean y capaz que no tengo ganas ese día de leer eso, por más que no haya que darles bola. Y uno dice "quedé un poco roto, pero nadie sale ileso de una obra de arte". Ese me encanta. Y es eso, capaz que vos ves una película y quedaste destruido pero decís "qué peliculón". Prefiero que pase eso a que no pase nada.

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Esto de haber generado una película o varios videos en los que se ponen personajes en el centro mantiene también cierto misterio sobre los músicos, sobre quiénes están ejecutando la pieza. Es interesante en este momento en que la explotación de la imagen es algo bastante central en el consumo cultural. ¿Esa fue una decisión que tomaron cuando empezaron a llevar adelante el proyecto?

Sí, es algo que siempre pensé. Quería que lo que sea conocido sea la música o la obra, no tanto quiénes la ejecutan. Hubo más que nada una puesta del foco en el disco, en la obra y en la música más que en los personajes que la construimos. Hay proyectos en los que la figura es el personaje del que canta y está bien. Hay que entender que no todas las cosas tienen que ser de una forma y que lo lindo es eso, que haya variedad de propuestas. Pasó siempre también esa cosa de explotar la imagen, porque también es algo con lo que la gente conecta más fácil, es más vendible. También está bueno eso que pasó con Nafta, es como que tuvo éxito algo que no siguió esas formulitas más tradicionales. Apostamos a hacer un disco conceptual en una época en que a nadie le pintaba hacer eso y que la gente lo haya valorado y recibido bien habla muy bien de que la gente también quiere ver otras cosas.

Hay algo que el público valora de Nafta particularmente que es la preocupación por el detalle, que está muy vinculada también al respeto hacia el público.

Sí, totalmente. Es un respeto al público, hacia la música y también es como creemos que se deben hacer las cosas. Si escuchás un tema de Michael Jackson o de Bob Marley cada cosa está puesta en un lugar perfecto. Ese nivel de detalle es una búsqueda natural, genuina. "Esto quiero que quede perfecto". Que lo perfecto no existe, pero en esa búsqueda te vas superando a vos mismo. Cuando tenía una de mis primeras bandas y quisimos grabar fuimos a una sala de ensayo donde te grababan un demo y escuchabas el disco que te habían grabado y era como "¿por qué esto no suena como suenan las cosas? ¿Qué hay que hacer?" Fueron años y años de ir descubriendo qué es lo que hay que hacer para que suene como suenan las cosas que nos gustan. Vas evolucionando, aprendiendo y subiendo tu propia vara.

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