La medida "hace parte de la estrategia regional del gobierno y no requerimos autorización ni el permiso de otro gobierno", aseguró este viernes la portavoz del Departamento de Estado, Natalia Molano, en declaraciones a El Observador USA, que aclaró de todos modos que "no es algo dirigido a Brasil como país ni al gobierno de Brasil".
La designación llega además después de la visita que hizo esta semana a Washington el senador brasileño Flávio Bolsonaro, que disputará la presidencia con Lula en las elecciones de octubre. El hijo mayor del expresidente Jair Bolsonaro, estrecho aliado de Trump, dijo que le había pedido al mandatario republicano que tomara esa medida.
Ante la consulta de este medio de si la decisión tenía que ver con el pedido de Bolsonaro, Molano dijo que "no está vinculado directamente". "Es algo que Estados Unidos lleva haciendo con muchos grupos de la región. Desde el año pasado llevamos 17 designaciones de grupos que operan en nuestro hemisferio occidental, o sea que no es una sorpresa ni fue algo específicamente ligado a una persona en particular", apuntó.
Qué implica la designación
En concreto, el gobierno de Trump designó al CV y al PCC como organización terrorista extranjera (FTO). La lista FTO es un compilado de entidades en el exterior elaborada por el Departamento de Estado, cuyo fin es gestionar sanciones, congelamiento de activos y procesos jurídicos contra individuos o empresas que colaboren o provean asistencia a los acusados.
Para caer bajo esta designación, la norma establece que el grupo en cuestión debe participar en "actividades terroristas o de terrorismo" y "amenazar la seguridad de los ciudadanos estadounidenses o la seguridad nacional de Estados Unidos". Ejemplos de esto son el Estado Islámico y Al Qaeda, conocidos por emplear la violencia con fines políticos y religiosos.
"CV y PCC son dos de las organizaciones criminales más violentas de Brasil. Juntas, dirigen a miles de miembros y han orquestado brutales ataques contra policías brasileños, funcionarios públicos y civiles. Su influencia y sus redes ilícitas se extienden mucho más allá de las fronteras de Brasil", declaró el secretario de Estado, Marco Rubio, en un comunicado.
Marco Rubio - 5-5-26 - AP
Su inclusión en la lista de FTO, que rige desde este jueves, significa que cualquier bien que tenga conexión con estos grupos y que se encuentre dentro del sistema financiero en Estados Unidos quedará bloqueado. A la vez, cualquier entidad o persona que participe en transacciones o actividad o tenga conexión con estos grupos también se expondrá a ser sancionada.
"Una persona que, sabiendo lo que está haciendo, le proporcione apoyo material o recursos a estas organizaciones" estaría cometiendo un delito para EEUU, aclaró la vocera del Departamento de Estado. "El apoyo material podría incluir directamente dinero, alojamiento, capacitación, o cualquier asesoramiento como experto en alguna área", explicó, y apuntó que estas personas tampoco podrá recibir una visa para Estados Unidos o se le revocará si ya cuenta con una.
A la vez, indicó que estas designaciones aplican tanto a ciudadanos estadounidenses y residentes permanentes legales como a extranjeros.
Las reacciones a la decisión
"Agradezco al presidente Donald Trump y al secretario de Estado Marco Rubio por atender rápidamente mi pedido en nombre del pueblo brasileño. Ahora nos toca a nosotros, aquí en Brasil", reaccionó Flávio Bolsonaro en sus redes sociales, en las que se adjudicó el crédito por la decisión.
"En un viaje como precandidato hicimos más por Brasil y por la seguridad de los brasileños que el PT y Lula en sus 17 años de mandato", aseguró el senador, que fue perdiendo apoyo en las encuestas en las últimas semanas después de verse salpicado por un escándalo por su vínculo con un banquero acusado de fraude.
Lula, que a sus 80 años va por su cuarto mandato, dijo que Brasil no aceptará un trato de "país de pacotilla". "No aceptamos que nos traten como niños. No aceptamos que nos traten como si fuésemos un país de pacotilla", dijo en un evento oficial el mandatario de izquierda, visiblemente enojado.
A la vez, fustigó duramente a Bolsonaro, de quien dijo que "no tiene vergüenza de traicionar a la patria y pedir la intervención" de Estados Unidos en Brasil.
En un comunicado, el gobierno brasileño cuestionó fuertemente la decisión de EEUU y se mostró abierto a la cooperación, pero consideró que la designación puede debilitar el combate a estos grupos. "Cualquier colaboración internacional para el combate a las facciones es bienvenida. Estamos dispuestos a construir soluciones conjuntos benéficas a los países involucrados. Pero no aceptamos el uso de medidas arbitrarias procedentes del extranjero como pretexto para atacar nuestra soberanía y nuestra economía", afirmó.
"Las medidas unilaterales, no negociadas, pueden debilitar la lucha contra los delincuentes y generar acciones que pongan en peligro la vida de personas que no tienen nada que ver con el delito. Pueden reducir la capacidad de intercambio de información entre las fuerzas policiales", apuntó el texto.
Asimismo, advirtió que estas medidas pueden afectar al sistema financiero brasileño y al sistema de pagos PIX, desarrollado por el Banco Central brasileño y criticado por Washington por haberle restado cuota de negocio a las multinacionales de tarjetas de crédito.
La avanzada de EEUU contra los grupos criminales en la región
En su segundo mandato, Donald Trump focalizó gran parte de su atención en Latinoamérica, donde ha emprendido acciones contra el narcotráfico y sellado alianzas para acciones conjuntas. En ese contexto, designó como terroristas a bandas criminales como los cárteles mexicanos de Sinaloa o Jalisco Nueva Generación, o el Tren de Aragua venezolano.
Mientras que países como México o Brasil han mostrado su oposición a esta designación, otros en América Latina se muestran partidarios de seguir los pasos de Trump, como Ecuador u Honduras.
Daniel Noboa con Donovan - 3-26 - EFE
El presidente de Ecuador, Daniel Noboa, con el jefe del Comando Sur de EEUU, Francis L. Donovan, en Quito
EFE
"Lo que queremos es que, así como lo ha hecho Argentina, por ejemplo, y Canadá, que otros gobiernos de nuestra región y del mundo tomen medidas similares y también designen a estas organizaciones como grupos terroristas extranjeros", señaló la portavoz del Departamento de Estado.
Molano destacó que el gobierno de EEUU quiere trabajar con otros en la región que compartan sus intereses de seguridad. "Ese llamado está abierto. Obviamente, cada país tiene su soberanía para actuar como decida, pero esa es la oferta que tiene el gobierno estadounidense en este momento: el llamado de trabajar en conjunto en temas de seguridad", apuntó.
"No podemos controlar la reacción de otros gobiernos, otras administraciones al respecto", señaló la vocera ante la pregunta de cómo creía que podía impactar la designación de las dos principales bandas criminales brasileñas en el vínculo bilateral. "No vamos a parar de tomar acciones para hacer rendir cuentas a los criminales simplemente por temerle a las consecuencias financieras o económicas o de políticos o de otras entidades", añadió.
Brasil lleva combatiendo al PCC y al CV desde su aparición en cárceles brasileñas. El Comando Vermelho surgió en el penal de Ilha Grande, frente a Rio de Janeiro en los años 70, mientras que el Primeiro Comando da Capital nació en una cárcel cerca de Sao Paulo.
A pesar de la violencia de esos grupos, reconocida por Brasilia, el gobierno no los equipara con grupos terroristas con pretensiones de poner en peligro al Estado.