22 de marzo de 2026 10:09 hs

La administración de Donald Trump, a través del Departamento del Tesoro, emitió el miércoles pasado una licencia que flexibiliza de manera amplia las sanciones y autoriza a empresas establecidas en Estados Unidos a operar con Pdvsa, la petrolera estatal venezolana. De todas formas, el manejo de los ingresos seguirá bajo cuentas supervisadas por Washington.

Venezuela - PDVSA - AFP

El Departamento del Tesoro afirmó que “esta licencia beneficiará tanto a Estados Unidos como a Venezuela, al tiempo que apoyará al mercado energético global mediante el aumento de la oferta disponible de petróleo”. También señaló que “ayudará a incentivar nuevas inversiones en el sector energético venezolano”.

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La licencia amplía el espectro de operaciones y autoriza la extracción, exportación, venta y transporte de crudo venezolano, junto con el suministro de servicios y tecnologías al sector. Además, permite la provisión de diluyentes y la firma de nuevos contratos de inversión en petróleo, gas y petroquímica.

La apertura ocurre tras la operación militar que capturó a Nicolás Maduro y lo trasladó a una cárcel en Nueva York para ser juzgado por narcotráfico. En ese escenario, Delcy Rodríguez asumió como presidenta encargada y aceptó las condiciones de la administración Trump, entre ellas impulsar una ley que abrió el negocio petrolero al sector privado. Venezuela cuenta con las mayores reservas de petróleo del planeta, estimadas en 300.000 millones de barriles.

La producción

Por considerar a Maduro un gobernante ilegítimo, Estados Unidos impuso sanciones severas a Venezuela desde 2019. En diciembre de 2025, Trump ordenó un bloqueo naval que frenó la exportación de petróleo, forzando el almacenamiento de crudo en tanques y buques y la reducción de la producción. A esto se sumó la inestabilidad generada por la operación militar del 3 de enero.

Donald Trump - 7-11-25 - AFP

De acuerdo con las cifras entregadas a la OPEP, la producción venezolana cayó 18% en este entorno, hasta ubicarse en 924.000 barriles diarios en enero. Sin embargo, tras la nueva etapa marcada por las buenas relaciones entre la Casa Blanca y la administración de Delcy Rodríguez, la producción repuntó en febrero y alcanzó un millón de barriles diarios.

La nueva licencia beneficiará a empresas estadounidenses como Chevron, que ya opera en Venezuela y a medianas empresas que han mostrado interés. Al mismo tiempo, gracias a licencias específicas otorgadas por el Departamento del Tesoro, se ampliarán las operaciones de grandes compañías europeas como Repsol, ENI y Shell.

La nueva ley, aprobada por el Parlamento con mayoría oficialista a solicitud de Rodríguez, reduce el control de Pdvsa sobre el sector. La norma autoriza a empresas privadas a operar directamente los pozos, disminuye la carga fiscal del Estado y abre la puerta al arbitraje internacional en caso de disputas.

Delcy Rodríguez - 29-1-26 - AFP

No obstante expertos consideran que las grandes empresas serán cautelosas en el monto de sus inversiones en un país que está bajo una presidenta encargada y la estrategia de tres fases que anunció el secretario de Estado Marco Rubio: estabilización, recuperación y transición a la democracia.

Algunas multinacionales mantienen cuentas pendientes con Caracas: ConocoPhillips, por ejemplo, aún reclama compensaciones por las nacionalizaciones pasadas y su presidente ejecutivo, Ryan Lance, ha dejado claro que su prioridad es recuperar lo adeudado antes que abrir nuevos pozos.

El director ejecutivo de Exxon Mobil, Darren Woods, calificó a Venezuela como “no invertible” en una reunión con Trump en la Casa Blanca, apenas una semana después de la salida de Maduro. Chevron, por su parte, anticipó que financiará sus proyectos con el flujo de caja proveniente de la venta de crudo, sin comprometer capital fresco.

Chevron.jpg

La consultora Síntesis Financiera proyecta que este año la producción de Venezuela alcanzará 1,3 millones de barriles diarios y en 2027 aumentaría hasta 1,5 millones. Francisco Monaldi, director del Programa de Energía del Instituto Baker, ha estimado que elevar la producción hasta 4 millones de barriles diarios —una magnitud que devolvería al país el papel de actor clave en el mapa energético global— requeriría inversiones cercanas a 100.000 millones de dólares, una década de trabajo sostenido y un entorno institucional óptimo.

Los petrodólares

La estrategia de Washington para controlar el sector petrolero y tutelar al gobierno de Delcy Rodríguez incluye también el manejo de los recursos. La nueva licencia del Departamento del Tesoro establece que el uso de los ingresos petroleros queda sujeto a la aprobación y auditoría de Estados Unidos, lo que convierte a Washington en árbitro de un segmento estratégico de la renta nacional: más de tres cuartas partes de los dólares que ingresan al país provienen del crudo.

Los ingresos por la venta de petróleo, salvo los pagos de impuestos locales o tasas por permisos, se depositan en una cuenta supervisada por el Departamento del Tesoro. Desde allí, Washington autoriza su uso en importaciones, en la venta de divisas en el mercado cambiario y en la atención de necesidades básicas como alimentación, salud, vivienda e infraestructura.

Venezuela -petróleo - EFE

José Ignacio Hernández, abogado y especialista de Aurora Macro Strategies, explica en un análisis que “cualquier pago adeudado a la República en virtud del government take del petróleo y el gas, así como cualquier pago relacionado con la venta de la producción propia de Pdvsa, se depositará en los Fondos de Depósito de Gobiernos Extranjeros”.

Agrega que el gobierno de Estados Unidos “tiene la autoridad exclusiva para decidir qué fondos pueden transferirse al Gobierno de Venezuela, en particular para realizar operaciones cambiarias en el mercado venezolano”.

Para que las empresas puedan adquirir las divisas necesarias para pagar sus importaciones, Washington creó un mecanismo mediante el cual transfiere dólares a bancos privados. Estos los venden en el mercado cambiario y luego entregan bolívares al gobierno venezolano.

“El propósito final de los Fondos de Depósito de Gobiernos Extranjeros es aislar los ingresos venezolanos de petróleo y gas de cualquier riesgo relacionado con el Gobierno de Venezuela, en particular con las prácticas de gobernanza deficientes”, indica Hernández.

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