A sus 80 años, Luiz Inácio Lula da Silva va por la reelección en Brasil en octubre. Hasta hace unos meses, parecía que su cuarto mandato era una apuesta segura, pero el senador Flávio Bolsonaro fue acortando distancias en las encuestas y el último sondeo de esta semana reveló un empate técnico entre ambos. El dato se dio a conocer el mismo día en que se reveló que la Corte Suprema ordenó investigar al hijo del expresidente Jair Bolsonaro por una publicación en redes sociales.
"Brasil quiere y puede mucho más. Y, juntos, vamos a reconstruir este país de justicia, libertad y prosperidad. El camino aún es largo", escribió Flávio Bolsonaro este miércoles en la red social X en respuesta al resultado de la encuesta de Genial/Quaest que le dio 42% de intención de voto en una segunda vuelta, frente al 40% de Lula. La diferencia entra dentro del margen de error de +/- dos puntos, por lo que se considera un empate técnico.
Los últimos sondeos habían mostrado un fuerte avance del senador de 44 años, considerado el heredero del expresidente de ultraderecha Jair Bolsonaro, que cumple una condena de 27 años de prisión por intento de golpe de Estado. En diciembre, el líder del Partido de los Trabajadores (PT) le sacaba 15 puntos a su rival bolsonarista.
El contexto económico favorable había impulsado las chances de Lula. En 2025, Brasil tuvo un crecimiento del 2,3% (por debajo del 3,4% del año anterior), pero la menor tasa de desocupación desde que comenzaron los registros en 2012, al ubicarse en el 5,6% en el promedio anual. A la vez, la inflación se desaceleró y en febrero estaba en el 3,81% interanual, el nivel más bajo desde la pandemia.
Pero el impacto de la guerra en Medio Oriente, que estalló tras el ataque de EEUU e Israel contra Irán del 28 de febrero, en los precios del petróleo generó preocupación sobre la inflación, así como el colapso del Banco Master, que develó una trama de corrupción y fraude que salpica a su gobierno, hizo que el mandatario fuera perdiendo apoyo.
Lula da Silva -14-4-26 -AFP
La investigación de la Corte Suprema
El juez Alexandre de Moraes, del Supremo Tribunal Federal (STF), que estuvo a cargo del proceso contra Jair Bolsonaro, ordenó investigar a su hijo Flávio por una publicación que hizo en la red social X. El 3 de enero, el día de la operación militar de Estados Unidos en Venezuela en la que capturó a Nicolás Maduro, el senador vinculó a Lula da Silva con el narcotráfico.
"Lula será delatado. Es el fin del Foro de São Paulo (agrupación latinoamericana de partidos de izquierda): tráfico internacional de drogas y armas, blanqueo de dinero, apoyo a terroristas y dictaduras, elecciones fraudulentas...", afirmó en ese entonces el senador.
De Moraes ordenó a la Policía Federal investigar si el senador cometió el delito de "calumnia" contra Lula en la publicación, en la que lo vinculó con Maduro.
La Fiscalía apoyó la apertura de la investigación, pues considera que su publicación se produjo en un "ambiente virtual público, accesible a miles de usuarios", según recogió De Moraes en el fallo, al que tuvo acceso la agencia EFE. En este sentido, señaló que el mensaje "atribuye falsamente, de manera pública y vejatoria, hechos delictivos al presidente de la República".
Flávio Bolsonaro, por su parte, denunció la decisión como "un claro intento de restringir la libertad de expresión". En un comunicado, señaló que no cederá "ante la intimidación ni ante el uso del aparato policial y judicial para silenciar a la oposición".
"El gobierno de Lula debe dar explicaciones sobre sus relaciones con la dictadura venezolana, y ninguna presión impedirá nuestro deber constitucional de vigilar y defender las libertades fundamentales de los brasileños", agregó, según recogió la agencia AFP.
El destino de Eduardo Bolsonaro
El hijo mayor de Bolsonaro participó el mes pasado en la conferencia anual conservadora CPAC que se celebró en Dallas, en la que le hizo un guiño a Donald Trump y su base de apoyo. "Trump 2.0 es mucho mejor que Trump 1.0, ¿no es así? Pues Bolsonaro 2.0 también será mucho mejor", dijo.
El senador estuvo acompañado de su hermano Eduardo Bolsonaro, que en algún momento fue considerado un posible sucesor del expresidente. Desde marzo del año pasado, Eduardo está radicado en Estados Unidos, desde donde hizo lobby ante la administración Trump para imponer sanciones al gobierno de Lula. Ante sus repetidas ausencias, fue despojado en diciembre de su banca en la Cámara de Diputados.
Aunque el año pasado le confirmó a El Observador USA que analizaba la posibilidad de presentarse en las elecciones de este año, finalmente apoyó la candidatura de su hermano Flávio. El senador de 44 años, considerado más moderado que su padre, recibió el apoyo de la formación de ambos, el Partido Liberal (PL), que cuenta con la mayor bancada en el Legislativo.
Según dijeron fuentes cercanas del candidato bolsonarista a CNN Brasil, Flávio Bolsonaro descarta por el momento la posibilidad de elegir a su hermano como posible ministro de Relaciones Exteriores ante una victoria electoral. Al menos eso le dijo a un grupo de empresarios con los que se reunió recientemente. A los empresarios les genera rechazo el nombre del exdiputado, porque lo asocian con los aranceles impuestos por Trump a Brasil, además de generarles antipatía su cercanía con líderes mundiales de la derecha antiglobalista.
De todas maneras, Eduardo podría llegar a ocupar algún cargo en nombre de Brasil en el exterior, como el de embajador ante la Organización de los Estados Americanos (OEA), cuya sede está en Washington.