El hijo mayor del expresidente Jair Bolsonaro, por su parte, aseguró que durante su visita a EEUU pidió expresamente que las empresas brasileñas no fueran castigadas. "Siempre he defendido a las empresas brasileñas y, siempre que tenga la oportunidad, seguiré defendiendo nuestro sector productivo. Los aranceles no son la solución. Tenemos que sentarnos a negociar con seriedad, sin fanfarronadas, como hace Lula", dijo el precandidato del Partido Liberal (PL).
Qué dijo Bolsonaro en EEUU
Al anunciar los nuevos aranceles en junio, la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) había alegado que "determinadas políticas" de Brasil son "desleales" en áreas como el comercio digital, la propiedad intelectual, la deforestación ilegal y el acceso al mercado del etanol. A la vez, el organismo incluyó una lista de excepciones para productos considerados estratégicos por Estados Unidos, como la carne, la fruta, el café, las aeronaves y las tierras raras, entre otros.
La amenaza llegó después de que, en medio de su guerra comercial, Trump aplicara en abril del año pasado aranceles a Brasil, como a todos sus socios, que luego aumentó al 50% en represalia por el proceso judicial contra el expresidente Jair Bolsonaro, aliado del republicano, que calificó de "caza de brujas". Ante el impacto inflacionario, el mandatario anunció en noviembre exenciones a productos agropecuarios como el café, la carne de res o los tomates.
En febrero de este año, la Corte Suprema provocó un revés para el gobierno de Trump, al determinar que el presidente excedió su autoridad al imponer una serie de aranceles que trastocaron el comercio mundial. El dictamen no aplicó a todas las tarifas, sino a los derechos de aduana presentados como "recíprocos" por Donald Trump y no a los que estuvieron dirigidos a sectores específicos como el del automóvil, el acero o el aluminio.
"Los datos de 2025 muestran que estos aranceles no han producido los resultados que Estados Unidos pretendía; en cambio, han sido explotados políticamente por el actual gobierno de Brasil", advirtió el martes Flávio Bolsonaro, que aseguró que el mismo gobierno al que se quería presionar fue ganando fuerza en las encuestas.
El senador señaló que, entre tanto, el intercambio comercial de Brasil con China alcanzó un valor récord de 171.000 millones de dólares, más del doble de los 83.000 millones de dólares con Estados Unidos. Eso muestra, apuntó, que China absorvió las exportaciones que antes iban dirigidas a EEUU.
"Brasil celebrará elecciones presidenciales en octubre. Dentro de solo 90 días, el panorama político del país será completamente diferente", dijo el senador, que se convirtió en la esperanza de la derecha para desplazar a Lula. "Imponer una tarifa ahora, que sería difícil de revertir, terminaría recompensando a los responsables de las acciones en cuestión y castigando a quienes sufrieron sus consecuencias. Este sería el peor momento posible para actuar", añadió.
El precandidato del PL estuvo acompañado en Washingotn por su hermano Eduardo Bolsonaro, condenado recientemente por el Tribunal Supremo (TSF) de Brasil a cuatro años de prisión por interferir ilegalmente al cabildear ante el gobierno de EEUU para amenazar a funcionarios brasileños con el fin de detener el juicio contra su padre por golpismo. El exdiputado, que vive hace más de un año en Estados Unidos, también fue inhabilitado para presentarse a elecciones durante un máximo de ocho años.
Qué dijo el gobierno de Lula
Por su parte, el gobierno de Lula repudió la intervención "con claro objetivo electoral" de Bolsonaro en Washington. "El senador no negó que la campaña promovida por su familia y sus aliados estuvo en el origen del tarifazo contra Brasil", afirmó la presidencia en un comunicado, recogido por la agencia AFP.
La semana pasada, Lula fustigó a Flávio Bolsonaro por pedir a Estados Unidos "postergar" una eventual aplicación de nuevos aranceles a Brasil hasta después de las presidenciales de octubre. "Pedir que el tarifazo contra nuestro país sea postergado hasta después de las elecciones es una actitud más de traidores a la patria", publicó en X, después de que el senador enviara un documento a la USTR previo a la audiencia de esta semana.
El presidente brasileño se reunió este viernes con su equipo en el Palacio de Planalto y decidió mantener la estrategia de negociar a través de los canales técnicos y diplomáticos con la administración estadounidense. El gobierno de Lula estima que EEUU terminará aplicando los aranceles del 25% el 15 de julio, a partir de las señales que recibieron de su contraparte en Washington, según dijeron fuentes del Planalto a CNN Brasil.
"He estado hablando con los brasileños. Hemos intentado negociar. Creo que todavía hay una gran distancia entre nosotros; por lo tanto, muy pronto se dará a conocer una decisión final sobre Brasil, ya que tenemos un plazo legal que vence el 15 de julio", dijo el representante comercial estadounidense, Jamieson Greer.
En las negociaciones de las últimas semanas, el equipo brasileño presentó varias propuestas para atender las preocupaciones estadounidenses en torno a los temas que motivaron una investigación bajo la sección 301 de su Ley Comercial de 1974. De todas formas, el gobierno de Lula reiteró que Pix no es negociable y dejó al sistema de pagos electrónicos, muy popular en el país, afuera del documento. El USTR acusa a Brasil de "perjudicar injustamente a empresas estadounidenses que participan en servicios de pago electrónicos competidores".
La disputa electoral
El conflicto por los aranceles suma un nuevo elemento a la campaña electoral para los comicios del 3 de octubre. Tras la inhabilitación de Jair Bolsonaro hasta 2030 y su condena a 27 años de prisión por intento de golpe de Estado, el exmandatario eligió a fines del año pasado a su hijo mayor, de 45 años, como candidato. Las encuestas no lo mostraban en principio como favorito, pero lentamente fue subiendo en las preferencias y hace unos meses llegó a alcanzar un empate técnico con Lula.
Sin embargo, diversos conflictos salpicaron la candidatura del candidato conservador, que comenzó a perder fuelle y fue nuevamente desplazado en la punta por el líder del Partido de los Trabajadores (PT), que a los 80 años va por un cuarto mandato.
Primero fue el escándalo por sus vínculos con Daniel Vorcaro, el dueño del Banco Master que se encuentra preso por acusaciones de fraude millonario y en los últimos días la disputa que mantiene con la esposa de su padre, Michelle Bolsonaro. La ex primera dama renunció al liderazgo femenino del Partido Liberal y difundió un explosivo video contra el candidato de derecha, debilitando su apoyo entre mujeres y evangélicos. Por ahora Michelle no ha renunciado a su candidatura al Senado, lo que supondría un golpe extra a la campaña.
De acuerdo con el último sondeo de AtlasIntel, publicado el 1 de julio, el mandatario de izquierda lidera las preferencias en un hipotético balotaje con 49%, mientras que Flávio recibiría 42% de los votos. La distancia de siete puntos sugiere que Lula ha logrado amortiguar el impacto de la vinculación del senador Jaques Wagner, uno de sus aliados en el PT, con el escándalo del Banco Master.