24 de julio de 2026 16:33 hs

Un nuevo informe del Instituto de Finanzas Internacionales (IIF, por sus siglas en inglés), un think tank formado por los principales bancos internacionales del mundo, encendió las alarmas sobre las perspectivas económicas de México: la debilidad persistente de la inversión privada y la incertidumbre en torno al futuro del acuerdo de libre comercio T-MEC (USMCA) están acercando al país a un escenario de estancamiento similar al que atravesó antes de la pandemia.

El reporte, firmado por Martín Castellano, María Paola Figueroa y Mason Mantey, sostiene que la economía mexicana "permanece atrapada en un patrón habitual de bajo desempeño", en referencia al bajo dinamismo que caracterizó al período 2016-2019 y que ahora amenaza con repetirse tras el agotamiento del impulso post-pandémico ligado al nearshoring.

Deterioro institucional golpea inversiones

Según el IIF, la inversión privada ha sido el principal freno del crecimiento mexicano durante los últimos tres años. El repunte que había traído la relocalización de cadenas de suministro perdió fuerza, y el rubro de construcción no residencial muestra la mayor debilidad. Los analistas remarcan que esta dinámica responde sobre todo a factores internos y no a las condiciones externas, que en general fueron favorables pese a shocks globales como la guerra en Ucrania o el conflicto en Medio Oriente.

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El informe atribuye buena parte de esta debilidad a las fragilidades institucionales del país: la reforma judicial, el debilitamiento de organismos reguladores y los cambios propuestos al sistema electoral habrían erosionado los controles y contrapesos, afectando la confianza empresarial. De acuerdo con las estimaciones del IIF, este deterioro del clima de negocios le resta al menos 0,5 puntos porcentuales al crecimiento anual del PBI, sin contar los efectos indirectos sobre el consumo, el empleo y la productividad.

Crecimiento económico muy bajo

A esto se suman otros factores que el reporte identifica como obstáculos: el deterioro fiscal reflejado en recientes rebajas de calificación crediticia, medidas laborales que desalientan la creación de empleo formal, marcos regulatorios poco efectivos en energía e infraestructura, y persistentes problemas de seguridad pública.

Con este panorama, el IIF proyecta un crecimiento de apenas 0,9% para 2026 y 1,1% para 2027, por debajo del promedio de las últimas dos décadas (1,6%) y también por debajo del resto de la región.

El informe dedica un capítulo central a la incertidumbre sobre la renegociación del T-MEC, que —sostiene— afecta más a las decisiones de inversión que a los flujos comerciales en sí. El escenario base del IIF es el de negociaciones prolongadas bajo un mecanismo de revisión anual, con las reglas actuales vigentes hasta que se alcance un nuevo acuerdo trilateral. Aunque reconoce un riesgo real de fragmentación hacia acuerdos bilaterales, el instituto considera que la profunda integración regional debería evitar un desenlace disruptivo.

Mucho déficti fiscal

El reporte anticipa que puntos conflictivos, como el reclamo de Washington de un mayor uso de productos estadounidenses, probablemente deriven en umbrales de contenido regional más altos y mayores restricciones a insumos chinos, aunque sin generar una relocalización manufacturera significativa ni una corrección profunda de los desequilibrios comerciales.

En el plano fiscal y monetario, el IIF advierte que el margen para estímulos es limitado. Proyecta un déficit fiscal de entre 4,5% y 5% del PBI para 2026-2027 y una deuda pública que se mantendría por encima del 50% del PBI. La inflación esperada por encima de la meta, junto con presiones en alimentos y servicios, también reduciría el espacio para nuevos recortes de tasas por parte de Banxico.

El documento concluye que México está "bien posicionado" para beneficiarse de la reconfiguración de las cadenas de suministro globales y de su cercanía con Estados Unidos, pero advierte que desbloquear ese potencial requiere instituciones más sólidas, una reducción creíble del crimen organizado y mayor apertura en sectores estratégicos como la energía. Sin señales más firmes hacia los inversores, señala el IIF, el país corre el riesgo de volver al equilibrio de baja inversión y bajo crecimiento que lo caracterizó antes de la pandemia, perdiendo así la oportunidad de capitalizar plenamente el reacomodamiento geopolítico global.

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