Durante años, la especulación sobre la política monetaria de la Fed ha generado gran expectación e incertidumbre en las bolsas de valores del mundo. Sin embargo, en el contexto macroeconómico actual, la incógnita sobre cuándo decidirá el banco central estadounidense realizar un ajuste al alza en las tasas de interés parece haber perdido su carga dramática. Según un reciente informe publicado por JP Morgan, "la pregunta no es cuándo se moverá la Reserva Federal, sino hasta dónde llegará".
La tesis central del informe firmado por la estratega global de inversión Kriti Gupta es clara: "Lo que importa más que si la Fed sube las tasas o cuándo lo hace, es cuánto". En palabras de Gupta, "mientras el banco central no incremente los tipos de interés más de dos veces, los activos de riesgo probablemente mantendrán su resiliencia". De este modo, para los inversores que apuestan por la continuidad del ciclo alcista en la renta variable, el calendario exacto de la Fed se ha vuelto un factor secundario.
Tasas para arriba
En los círculos financieros internacionales predomina un debate diario: ¿subirá la Fed las tasas en su próxima reunión? ¿Optará por mantenerlas congeladas? ¿Cuándo se materializará el primer movimiento? Para JP Morgan, esta discusión omite una realidad operativa fundamental: los mercados financieros ya han digerido y descontado en gran medida la posibilidad de un endurecimiento moderado.
Las probabilidades de un alza de tasas inmediata en septiembre han tendido a la baja, sobre todo tras publicarse el dato del Índice de Precios al Consumo (IPC) de julio, que se situó en el 3,4%, alineado con las proyecciones del mercado. Asimismo, tras dos informes consecutivos sobre empleo e inflación más suaves de lo previsto, "las posibilidades de un ciclo de subidas significativo (diseñado para combatir un sobrecalentamiento económico) han disminuido sustancialmente".
Wall Street y las tasas de interés
El informe recuerda que la cautela de los inversores responde a la memoria de episodios pasados. Durante el ciclo de ajuste de 2015 a 2018, la Fed elevó las tasas en 225 puntos básicos, mientras que entre 2022 y 2023 aplicó una subida de más de 500 puntos básicos. En ambos casos, el S&P 500 sufrió caídas superiores al 20%. No obstante, el informe subraya que "una repetición de esa magnitud de alzas de tasas y la consecuente liquidación del mercado es altamente improbable en el entorno macroeconómico actual".
Para calibrar el impacto de un ajuste hipotético de 25 puntos básicos, el estudio analiza las correcciones bursátiles de finales de 2018 y 2022, donde el S&P 500 cedió un 20% y un 28% respectivamente. La media indica una caída del 3,3% por cada incremento de 25 puntos básicos en el tipo de interés.
Sin embargo, proyectar de forma lineal ese comportamiento sería equívoco. Desde mediados de junio, cuando comenzaron a incorporarse las expectativas de alza en los precios, la bolsa ya ha registrado un retroceso aproximado del 4%. En otras palabras, "ya está descontado en el mercado".
Qué pasa con el S&P
Además, se destaca que desde la crisis financiera de 2008, el S&P 500 ha registrado caídas de al menos un 5% un promedio de tres veces al año, lo que demuestra que este tipo de correcciones "son muy comunes" dentro del comportamiento habitual de los mercados.
Una de las conclusiones clave de JP Morgan es que, "con el paso del tiempo, los mercados financieros se han vuelto mucho menos sensibles a los cambios en las tasas". Por esta razón, "el margen del ajuste y la comunicación previa importan más que la subida en sí, al dar a los inversores la oportunidad de digerir el movimiento antes de que ocurra".
Si bien los datos macroeconómicos futuros de empleo e inflación pueden modificar las fechas estimadas, la dirección estratégica de fondo sigue siendo clara. Tal como concluye el informe de JP Morgan, "el impacto sigue siendo digerible, siempre y cuando la Fed no modifique su política monetaria más de lo que el mercado ya está esperando".