ver más

En medio de la ofensiva de Washington contra el régimen de Nicolás Maduro, que incluye acusaciones de narcotráfico y una recompensa millonaria por su captura, Chevron ha reanudado sus operaciones en Venezuela, convirtiéndose en el principal motor del repunte exportador y reactivando los envíos de crudo hacia las refinerías de Estados Unidos.

La petrolera estadounidense se replegó en abril, cuando el Departamento del Tesoro no renovó la licencia que le permitía operar en el país. A finales de julio, sin embargo, la misma oficina, encargada de administrar las sanciones económicas, emitió una nueva autorización que le permitió retomar sus actividades en los campos que explota junto a Pdvsa, la estatal venezolana.

Según datos citados por Reuters, las exportaciones petroleras de Venezuela, impulsadas por la reanudación de los despachos hacia Estados Unidos, aumentaron un 27% y promediaron 966.000 barriles diarios en agosto, el nivel más alto desde noviembre de 2024.

La administración de Donald Trump, que al igual que una extensa lista de gobiernos no reconoce a Maduro como presidente legítimo tras su reelección en unos comicios marcados por denuncias de fraude, aplica una estrategia de doble vía. Mientras flexibiliza las sanciones para que el crudo venezolano fluya hacia refinerías estadounidenses, acusa al mandatario de liderar el Cartel de los Soles, una organización narcotraficante presuntamente comandada por altos mandos militares.

Nicolás Maduro - 22-8-25 - AFP

En paralelo, el Pentágono ha desplegado buques de guerra en aguas del Caribe, frente a Venezuela, como parte de una operación antinarcóticos. La Casa Blanca, por su parte, ha advertido que recurrirá a "todos los elementos de su poder" para frenar el ingreso de drogas por sus fronteras y "llevar a los responsables ante la justicia".

Así, en la práctica, se han combinado dos enfoques respecto a Venezuela. El primero, de corte pragmático, busca preservar la presencia de empresas estadounidenses en sectores estratégicos como el petrolero y mantiene canales de negociación con el gobierno de Maduro. El segundo, de presión y confrontación, responde a la línea dura de los halcones republicanos, encabezada por el secretario de Estado, Marco Rubio.

Esta semana, Maduro dejó en claro que está dispuesto a mantener abierto los canales de negociación y afirmó: "A la Chevron le dieron unas licencias. Bien, perfecto. El que quiere invertir de Estados Unidos en petróleo, en el marco de la Ley y la Constitución, sabe que somos buenos para trabajar y producir".

Licencia limitada

En agosto, Chevron exportó desde Venezuela un promedio de 60.000 barriles diarios de crudo hacia Estados Unidos y los campos que opera en asociación con Pdvsa producen 246.000 barriles diarios, lo que representa cerca de una cuarta parte de la producción total del país.

La nueva licencia otorgada a Chevron es específica y, por tanto, sus términos no son públicos. Sin embargo, fuentes del sector señalan que, en las empresas mixtas donde está asociada con Pdvsa, Chevron gestiona la producción y aporta capital de trabajo. El gobierno venezolano recibe su parte en barriles de crudo, mientras que la porción correspondiente a Chevron se exporta a Estados Unidos.

PDVSA - EFE.jpg

Se trata de un cambio significativo. Bajo la licencia anterior, Chevron exportaba la totalidad del crudo a Estados Unidos y, para cumplir con el pago de regalías e impuestos al gobierno venezolano -en bolívares, la moneda local- vendía dólares en el mercado cambiario oficial.

Un elemento clave es que las sanciones de Estados Unidos afectan a todas las exportaciones de crudo no amparadas por la licencia. Por ello, para monetizar los barriles que recibe como parte del acuerdo, el gobierno de Maduro se vería forzado a venderlos mediante intermediarios que los trasladan a Asia -principalmente a China- con descuentos significativos. En agosto, según datos de Reuters, China concentró el 85% de las exportaciones venezolanas.

Además, la nueva licencia implica que Chevron reducirá la venta de dólares en el mercado cambiario venezolano, justo cuando la economía enfrenta una aguda escasez de divisas. Esta situación ha llevado a varias empresas a incrementar el uso de criptomonedas para pagar importaciones de insumos y materias primas.

Europeas a la espera

A diferencia del trato concedido a Chevron, el gobierno de Estados Unidos aún no ha autorizado a las empresas petroleras europeas, cuyas licencias fueron suspendidas hace cuatro meses, a retomar sus operaciones en Venezuela, según dijeron fuentes del sector a Bloomberg.

Se trata de la española Repsol, la italiana ENI y la francesa Maurel & Prom, que, al igual que Chevron, están asociadas con Pdvsa en empresas mixtas. El 1 de septiembre, durante una rueda de prensa, Maduro fue consultado sobre este punto y evitó una respuesta directa.

Repsol Venezuela 2.jpg

"¿Hasta cuándo Europa va a subordinarse a lo que dicten en Washington? Aquí ustedes son libres. Vengan a producir, sigamos produciendo con licencia o sin licencia", dijo el mandatario. Sin embargo, la experiencia demuestra que las compañías extranjeras, para no comprometer sus operaciones en Estados Unidos, suelen ajustarse a las sanciones y a las licencias vigentes.

En su informe del primer semestre, Repsol indica que "seguirá adoptando las medidas necesarias" para mantener su actividad "con pleno respeto a la normativa local e internacional de sanciones aplicable, incluyendo las políticas estadounidenses en relación con Venezuela".

"A la fecha, la compañía no ha recibido notificación oficial sobre posibles nuevas licencias, por lo que se limita la capacidad de operar en Venezuela y se restringen las posibilidades de cobro", agrega el informe de Repsol. El documento explica además que la empresa "está en continuo contacto con la administración estadounidense en un esfuerzo por ajustar el alcance de las actividades autorizadas en Venezuela y alcanzar un acuerdo que se alinee con sus intereses".

Al momento de ser notificada de la suspensión de la licencia, ENI emitió un comunicado en el que dejó en claro que la empresa "siempre opera en pleno cumplimiento del marco de sanciones internacionales".

La participación de Repsol, ENI y Maurel & Prom en el rompecabezas petrolero venezolano es menos significativa que la de Chevron, ya que en conjunto aportan menos del 10% de la producción total del país. Sin embargo, tanto la empresa española como la italiana también están involucradas en operaciones de gas natural, lo que amplía su presencia en el sector energético.

Temas:

Chevron Venezuela Estados Unidos EEUU Washington

seguí leyendo