25 de julio 2025 - 12:47hs

Maduro se anticipó al anuncio oficial y, en declaraciones al canal Telesur la noche del jueves, confirmó que su gobierno recibió la notificación: "Efectivamente, la empresa Chevron fue informada de la concesión de licencias para seguir sus operaciones en Venezuela. Ellos informaron a la vicepresidenta ejecutiva Delcy Rodríguez".

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El mandatario agregó que ya se han instalado mesas de trabajo para facilitar la reincorporación de Chevron a sus operaciones. "Los felicito, me parece muy bien. Chevron tiene 102 años en Venezuela y yo quiero que tenga 100 años más y que podamos trabajar sin problemas", expresó.

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Desde su cuestionada reelección en 2018, Washington ha considerado ilegítimo su gobierno. En respuesta, ha impuesto una batería de sanciones, aunque con un margen de maniobra: la concesión, renovación o revocación de licencias que permiten suavizar o endurecer el castigo económico.

La política que ha seguido Washington en este mandato de Trump se ha caracterizado por giros drásticos. El pasado 27 de mayo, Chevron cesó sus operaciones en Venezuela, luego de que el Departamento del Tesoro revocara la licencia que recibió de manos de la administración de Joe Biden para producir y exportar petróleo desde Venezuela. Como medida adicional de presión, Trump anunció un arancel del 25% para los países que adquirieran crudo venezolano.

Estos giros abruptos reflejan las tensiones internas dentro de la administración Trump. Mientras el secretario de Estado, Marco Rubio, promueve una política de máxima presión sobre el régimen de Maduro, Richard Grenell, enviado especial para operaciones estratégicas, apuesta por mantener el canal de negociación abierto y asegurar la presencia de empresas estadounidenses en el país con las mayores reservas petroleras del planeta.

Maduro, sin comentarios

El anuncio del retorno de Chevron a Venezuela tiene como telón de fondo una negociación a tres bandas. En días recientes, Estados Unidos, Venezuela y El Salvador acordaron la liberación de diez ciudadanos estadounidenses detenidos en territorio venezolano, así como la excarcelación de 252 venezolanos retenidos en un centro de máxima seguridad salvadoreño. Como gesto adicional, Maduro liberó a cerca de 70 presos políticos en Venezuela.

Consultado sobre si el regreso de Chevron está vinculado al reciente proceso de negociación, el mandatario se limitó a responder: "No comment".

En enero de este año, Grenell se reunió con Maduro en el Palacio de Miraflores y regresó a Estados Unidos con seis ciudadanos norteamericanos liberados y un acuerdo para facilitar la deportación de venezolanos en situación irregular. En ese entonces afirmó: "Estamos muy claros sobre el Gobierno venezolano y Nicolás Maduro, pero Donald Trump es alguien que no quiere hacer cambios de régimen".

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En enero, el enviado de Trump, Richard Grenell, se reunió con Maduro en Venezuela

En enero, el enviado de Trump, Richard Grenell, se reunió con Maduro en Venezuela

Pero en poco tiempo apareció en el tablero la visión de Marco Rubio, que dio paso al endurecimiento de las sanciones a fin de “rescindir todas las licencias de petróleo y gas de la era Biden que han financiado vergonzosamente al régimen ilegítimo de Maduro".

Este enfoque se mantuvo hasta el nuevo giro producido tras la negociación entre Estados Unidos, Venezuela y El Salvador. Mariano de Alba, experto en derecho internacional, destaca que en esta oportunidad "lo llamativo es que, a diferencia de otros episodios en los que Richard Grenell ha tenido protagonismo, esta vez no ha emitido una reacción pública. En cambio, ha sido Marco Rubio quien aparece liderando la iniciativa y la negociación”.

"En los hechos sí se impone la visión de Richard Grenell, con una posición muy pragmática de Estados Unidos de llegar a unos acuerdos mínimos que beneficien su interés nacional", agrega.

Si bien señala que está por verse “si se hacen públicos los términos de la nueva licencia y si ésta es finalmente emitida, la conclusión es que al menos en estos primeros seis meses el Gobierno de Donald Trump ha tenido una política muy errática y bien poco definida hacia Venezuela, y no tiene una estrategia que busque ayudar a los venezolanos a recuperar la democracia y superar la crisis política”.

Licencia específica

El diario The Wall Street Journal, que anticipó el regreso de Chevron a Venezuela, reveló que un alto funcionario del Departamento de Estado aseguró que "el Gobierno de Estados Unidos no permitirá que el régimen de Maduro se beneficie de la venta de petróleo", dado que no estaría previsto que Chevron pague regalías e impuestos.

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Sin embargo, esta restricción ya había sido incluida en la licencia 41 - no renovada por el Departamento del Tesoro-, y aun así el Gobierno venezolano recibió ingresos por las operaciones de la compañía. Chevron produce petróleo en Venezuela mediante cuatro empresas mixtas en las que está asociada con Pdvsa, la estatal venezolana, y son estas compañías las que pagan impuestos y regalías al Gobierno de Maduro.

Fuentes señalan que Chevron obtendrá una licencia específica para reanudar sus operaciones en Venezuela, cuyas condiciones, sustentadas en información reservada, no serían de acceso público. Una de las cláusulas contemplaría que el gobierno de Maduro no reciba pagos en efectivo, sino en barriles de petróleo, aunque incluso bajo esta modalidad seguiría obteniendo ingresos relevantes al venderlos en el mercado internacional.

Además, al igual que en el pasado, habrá un esquema para que el gobierno venezolano continúe con el pago de la deuda que tiene con Chevron.

El rol clave de Chevron

Durante el tiempo en que Chevron operó bajo licencia, gestionó las empresas mixtas en las que participa, con una extracción diaria de 212.000 barriles de petróleo, equivalentes a una cuarta parte de la producción total de Venezuela. Tras el fin de sus operaciones, Pdvsa asumió el control de los pozos y en el poco tiempo que ha transcurrido no hubo variación en los niveles de producción.

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Sede de PDVSA en Caracas

Sede de PDVSA en Caracas

Un aspecto clave es que el petróleo extraído por las empresas mixtas en las que participa Chevron se comercializaba directamente en Estados Unidos a precios de mercado. En contraste, el resto de la producción nacional debe colocarse a través de intermediarios en China, con descuentos cercanos al 30% para esquivar el régimen de sanciones impuesto por Washington.

Otro elemento relevante es que, para cubrir compromisos en bolívares, Chevron vendía dólares en Venezuela, aportando así cerca del 30% de la oferta de divisas en el mercado cambiario oficial.

El retorno de la oferta de divisas de Chevron y su aporte de ingresos a la caja del Gobierno sería un punto positivo en medio de la crisis fiscal y cambiaria por la que transita la economía venezolana. Para cubrir un persistente déficit de ingresos, la administración de Maduro emite dinero que en un contexto de poca confianza en la moneda rápidamente se dirige a la compra de dólares.

Con una demanda que supera ampliamente la oferta de divisas, el bolívar se depreció un 56% frente al dólar durante el primer semestre y la inflación acumuló un preocupante salto de 105%.

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