La Agencia Internacional de la Energía (IEA por sus siglas en inglés) advirtió que las reservas de petróleo que funcionan como colchón frente a disrupciones en el suministro se están agotando a un ritmo récord, una dinámica que intensifica la presión sobre el mercado y amenaza con desatar nuevas alzas en el precio del barril, que se mantiene por encima de los 100 dólares y acumula un salto del 50% desde el inicio de la guerra en Irán.
En su informe la Agencia precisa que los inventarios de crudo y productos refinados se redujeron en marzo y abril a un promedio de 4 millones de barriles diarios, una merma equivalente al consumo conjunto de España, Italia y Francia.
El epicentro del temblor es la guerra en Irán y el cierre del estrecho de Ormuz. Tras los ataques de Israel y Estados Unidos, Teherán clausuró esta ruta naval por donde transitaba una quinta parte del petróleo que abastece a la economía global.
Toril Bosoni, jefa de la división de mercados e industria petrolera de la AIE, advirtió en una entrevista con Bloomberg TV que “incluso si hay una solución al conflicto, tomará tiempo —semanas y meses— para que los flujos por el Estrecho de Ormuz retomen un ritmo normal”. Añadió que “cuanto más duren las disrupciones y más rápido caigan los inventarios, mayor será la presión sobre los precios”.
Las pérdidas de suministro de petróleo desde el Golfo Pérsico no solo se han compensado con el uso de las reservas, también ha habido recorte en el consumo. La Agencia proyecta que la demanda caerá en el segundo trimestre de este año en 2,4 millones de barriles diarios, el mayor descenso desde la pandemia de Covid en 2020.
En su informe la Agencia indica que “si se alcanza un acuerdo para poner fin a la guerra que permita reanudar gradualmente los flujos por el estrecho de Ormuz desde el tercer trimestre de este año como supone este informe, la demanda podría volver a crecer hacia fin de año”.
No obstante, explica que “la oferta tardará más en recuperarse. Como resultado, el mercado petrolero permanecerá en déficit hasta el último trimestre del año. Con los inventarios globales ya cayendo a un ritmo récord, es probable que haya más volatilidad de precios de cara al período de máxima demanda en verano”.
La señal de Pekín
El mercado interpretó como una señal alentadora la reunión en Pekín entre los presidentes de Estados Unidos y China, Donald Trump y Xi Jinping, quienes coincidieron en que el estrecho de Ormuz debe mantenerse abierto y rechazaron la posibilidad de que Irán cobre a las embarcaciones por su tránsito.
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China, principal comprador del crudo iraní, podría presionar a Teherán para alcanzar un acuerdo con Washington que permita reabrir la ruta y poner fin a la guerra. “Las dos partes estuvieron de acuerdo en que el estrecho de Ormuz debe seguir abierto para favorecer la libre circulación de la energía”, señaló la Casa Blanca en un comunicado, en el que agregó que Xi expresó su oposición a una “militarización” del paso y a la instauración de un peaje, como pretende Irán.
En este contexto el precio del crudo Brent, principal marcador, tomó un respiro y se mantuvo estable en torno a 105 dólares el barril.
La inflación
Para Donald Trump resulta vital enfriar la presión sobre el mercado petrolero en un contexto en que la inflación en Estados Unidos comenzó a acelerarse. El encarecimiento del barril se traduce en aumentos en el precio de la gasolina y el diésel, que progresivamente se trasladan al costo de una amplia gama de productos.
En abril los precios al consumidor en Estados Unidos se elevaron 0,6%, con lo que acumulan en doce meses un salto de 3,8%, el más alto desde mayo de 2023 cuando la invasión de Rusia a Ucrania desestabilizó el tablero energético.
Supermercado - inflación - Precios - EEUU (AFP).avif
Las cifras de la Oficina de Estadísticas Laborales revelan que el incremento estuvo impulsado en gran medida por los precios de los combustibles, cuyo encarecimiento intensifica la preocupación por una aceleración mayor de la inflación a medida que su impacto se expande al resto de la economía.
El aumento de los combustibles deriva en un mayor costo del transporte que progresivamente ira filtrándose hacia otros productos como los alimentos y los textiles. El precio promedio de la gasolina en Estados Unidos se sitúa por encima de los 4,50 dólares por galón (3,78 litros) y acumula un alza de 30% en los últimos 12 meses.