10 de agosto de 2025 15:57 hs

El diario The New York Times informó el viernes 8 por la mañana que Donald Trump firmó una directiva secreta que autoriza al Pentágono utilizar la fuerza militar en operativos en América Latina en contra de los carteles de las drogas. Agrega que la decisión representa un giro importante al incorporar a las fuerzas armadas en tareas que habitualmente han estado en manos de las agencias antidrogas y de inteligencia y plantea interrogantes sobre el fundamento legal para llevar a cabo operativos militares directos de Estados Unidos en territorio extranjero. Hacia la medianoche de ese viernes, The Washington Post publicó su propia nota sobre el tema centrándose en las opciones militares que ha considerado Estados Unidos para enfrentar a los carteles en México.

A los pocos minutos de la publicación de la nota del NYT, en México el tema fue abordado por Claudia Sheinbaum en su conferencia matutina. Por su parte, a lo largo del día, Trump y su embajador en México proporcionaron algunos elementos adicionales sobre el tema. Frente a los pronunciamientos estadounidenses, la SRE emitió un posicionamiento mediante un comunicado por la noche que delimitó los alcances de la colaboración antidrogas.

Al surgir un elemento que representará un cambio cualitativo en la estrategia antidrogas de Estados Unidos, ¿cómo se vincula la directiva con otros elementos que ha delineado el gobierno de Trump para enfrentar a los carteles de las drogas? ¿Cuál ha sido la postura del gobierno de México ante el eventual uso de la fuerza militar de Estados Unidos fuera de su territorio para desmantelar a los carteles? ¿Cómo incide el factor de la militarización en una dinámica inmersa en una compleja negociación de varios temas bilaterales?

Pete Hegseth en una visita a la zona fronteriza con México en febrero 2025 - AP.jpg

El componente militar en la estrategia y la retórica antidrogas de EEUU

Desde que Donald Trump retornó a la Casa Blanca, el combate a los carteles de la droga, en particular por su vinculación con el tráfico de fentanilo, ha sido una prioridad para su gobierno que no ha estado disociado de la evaluación de opciones militares para enfrentarlos. El lenguaje belicista frecuentemente ha acompañado al discurso oficial antidrogas.

En el primer día de su segunda presidencia, Trump firmó una orden ejecutiva que declaró la existencia de una emergencia nacional en la frontera sur de Estados Unidos por lo que autorizó el despliegue de efectivos militares bajo el liderazgo del Comando Norte. Además, pidió al Departamento de Estado analizar la posibilidad de designar a los carteles como organizaciones terroristas extranjeras; en respuesta, el 20 de febrero, seis grupos delictivos mexicanos recibieron esa clasificación junto con uno de Venezuela y otro de El Salvador. A fines de enero, Pete Hegseth, secretario de Defensa, no descartó el uso de la fuerza militar para atacar a los carteles en territorio mexicano. El 1 de febrero, la Casa Blanca identificó una alianza entre el gobierno de México y las organizaciones delictivas en un documento oficial. Con variantes, el tema de la interacción entre autoridades mexicanas y carteles se ha planteado en diversas ocasiones por Trump y varios de los integrantes de su gabinete al grado que Pam Bondi, fiscal general, sostuvo en el Senado que México es un adversario de Estados Unidos, en la misma categoría que Rusia, China e Irán. Desde el 11 de abril, el Departamento de Defensa tiene la jurisdicción de tierras federales limítrofes y se han establecido cuatro zonas nacionales de defensa en tramos de Arizona, Nuevo México y Texas.

Donadl Trump en la Frontera. con México. EFE.jpeg

El afán por recurrir a la fuerza militar para combatir a los carteles y su consideración como organizaciones terroristas extranjeras no están dirigidos exclusivamente hacia México. De hecho, el día previo a la nota de NYT, el gobierno estadounidense duplicó a $50 millones de dólares la recompensa, un nivel definido como histórico, para localizar y arrestar a Nicolás Maduro, identificado como uno de los principales líderes narcotraficantes del mundo por sus vínculos con estos grupos delictivos clasificados como organizaciones terroristas extranjeras: el Tren de Aragua, el cartel del Sol y el de Sinaloa. Marco Rubio, secretario de Estado, señaló en una entrevista con la cadena EWTN que los miembros de los carteles tienen las mismas armas que poseen los terroristas y las fuerzas armadas de varios países y controlan territorios, por lo que la respuesta para enfrentarlos no puede ser a partir de un enfoque de procuración de justicia, sino de seguridad nacional.

La respuesta de México

De acuerdo con varios relatos periodísticos, tanto Trump como Hegseth han planteado infructuosamente en distintos contactos variantes de uso de la fuerza militar estadounidense en territorio mexicano que han sido rechazados. Claudia Sheinbaum ha confirmado su oposición cuando el tema ha surgido en sus conversaciones telefónicas con Trump. La semana pasada recordó que en una ocasión, frente a la propuesta de envío de tropas estadounidenses a territorio mexicano, dijo que ese tema no estaba en la mesa de discusión.

Soldados en la frontera con México - EFE.jpg
Soldados de EEUU patrullan la frontera con México

Soldados de EEUU patrullan la frontera con México

En particular, la respuesta de Sheinbaum a la nota de NYT del viernes 8 esa misma mañana fue contundente: “Estados Unidos no vendrá con sus militares a México” ni habrá invasión. Compartió que tuvo información por anticipado de la directiva secreta de Trump con la aclaración que no estaba relacionada con la participación de fuerzas armadas estadounidenses en México. Como lo ha hecho en múltiples ocasiones, reiteró la disposición de su gobierno de colaborar y cooperar en la lucha contra de los carteles en apego a la soberanía. En otras ocasiones, ha resaltado la buena comunicación que existe entre las Secretarías de la Defensa Nacional y de Marina con el Comando Norte que ha quedado demostrada en iniciativas para coordinar en la región fronteriza operaciones en los respectivos territorios.

Más tarde, la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) respondió a un comunicado del embajador Ronald Johnson de Estados Unidos en el que señaló que se enfrentará a los carteles con la “fuerza combinada” mediante un “frente conjunto e inquebrantable” de ambos gobiernos que contempla usar “todas las herramientas a nuestra disposición para proteger a nuestros pueblos.” Por su parte, la SRE reiteró la disposición de colaborar con Estados Unidos para atender en cada país, con pleno respeto a las leyes propias, “las causas que provocan las adicciones y la violencia derivada del tráfico ilegal de drogas y de armas” sin hacer referencia alguna a los carteles en su texto. Como conclusión la cancillería señaló que “México no aceptaría la participación de fuerzas militares estadounidenses en [su] territorio.”

Sheinbaum. EFE.webp

Negociaciones bilaterales en curso

En una coyuntura en la que México y Estados Unidos se encuentran en un complicado proceso de negociación sobre una amplia gama de temas, entre otros, aranceles, barreras comerciales, migración, gestión de aguas, e incluso un acuerdo específico de seguridad prácticamente concluido, en palabras de Sheinbaum, ¿cómo incide el factor de la militarización en la dinámica bilateral? Por las respuestas dadas el viernes 8 en México, dicho acuerdo excluirá la participación de fuerzas estadounidenses en el combate al tráfico ilícito de drogas y de armas y el desmantelamiento de las organizaciones delictivas. Sin embargo, crecen las voces belicistas y las presiones en Estados Unidos para utilizar alguna variante de su asimétrico poderío militar para enfrentar a los carteles en un contexto de negociaciones bilaterales complejas.

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