12 de octubre de 2026 12:10 hs

La decisión de Donald Trump de acudir a Rusia para intentar abaratar el diésel, en la antesala de las elecciones legislativas (midterm) que definirán el control del Congreso, desató cuestionamientos dentro de sus propias filas. Un grupo bipartidista de senadores —integrado por cuatro legisladores republicanos y referentes demócratas— exigió a la Casa Blanca frenar “de inmediato” el pacto sellado con Vladímir Putin, al advertir sobre su ilegalidad y el riesgo de otorgar un auxilio financiero a Moscú.

El mandatario acordó con el Kremlin el suministro escalonado de diésel: una entrega inicial de más de 300.000 toneladas para abastecer tanto a Estados Unidos como al mercado global, seguida por otras 500.000 toneladas en noviembre, un millón adicional poco después y una partida posterior de otros tres millones. La maniobra apunta a elevar la oferta y contener el encarecimiento de un combustible neurálgico para la economía, indispensable para el transporte de carga, trenes, embarcaciones y maquinaria agrícola.

La advertencia quedó plasmada en un comunicado conjunto firmado por seis miembros del Senado. Por el ala republicana suscribieron Susan Collins (Maine), Lisa Murkowski (Alaska), Thom Tillis (Carolina del Norte) y John Curtis (Utah), mientras que por la bancada demócrata estamparon su firma Jeanne Shaheen (Nuevo Hampshire) y Richard Blumenthal (Connecticut).

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El eje central del pronunciamiento radica en que la administración Trump no consultó al Congreso ni presentó justificación legal alguna para avanzar con la operación, vulnerando de forma directa la legislación federal de 2022 que prohibió explícitamente la compra de energía rusa para cortar el financiamiento de la invasión a Ucrania.

"El Congreso fue claro: Estados Unidos no debería importar petróleo de Rusia hasta que ponga fin a su agresión contra Ucrania y cese las amenazas contra nuestros aliados de la OTAN. La decisión del presidente Trump de permitir importaciones de diésel ruso a Estados Unidos viola directamente esa ley", sostuvieron los legisladores, al tiempo que exigieron dar marcha atrás de inmediato para evitar otorgar "un salvavidas financiero a Putin".

Vladímir Putin

Vladímir Putin

Las objeciones dentro del propio espacio republicano también se hicieron sentir en los medios de comunicación. En el programa televisivo Meet the Press de la cadena NBC, el senador Thom Tillis insistió en que existe un argumento legítimo para sostener que la Casa Blanca no está cumpliendo la ley si sigue adelante con la compra de diésel, y remarcó: "Fuimos muy claros en que Rusia es el agresor. Rusia es la que puede terminar esta guerra retirándose del territorio que ocupó".

La incomodidad alcanzó incluso a espacios mediáticos habitualmente afines a Trump. En el programa matutino Fox & Friends, de la cadena Fox News, el conductor Brian Kilmeade advirtió que "sería el mayor error de su administración trabajar con Rusia", calificando a Putin como "el Hitler moderno de nuestra generación". El rechazo de Kilmeade fue celebrado públicamente en la red social X por el senador republicano por Texas, John Cornyn, quien citó sus declaraciones con un "Bravo".

Mercado inflamable

De acuerdo con los registros de la Asociación Estadounidense del Automóvil, el galón de diésel promedia actualmente 6,2 dólares a nivel nacional, un salto considerable frente a los 3,6 dólares en que se ubicaba hace un año. El encarecimiento impacta la distribución de mercancías como alimentos y aparatos electrónicos, incidiendo en los costos y aumentando el malestar con la marcha de la economía a tres semanas de las elecciones legislativas.

La escalada responde a una menor oferta global de petróleo y a restricciones en las refinerías que lo procesan. Desde el ataque conjunto de Estados Unidos e Israel contra Irán en febrero, el barril de petróleo superó los 100 dólares, mientras que el posterior hostigamiento bélico en el estrecho de Ormuz paralizó rutas marítimas clave. El escenario se agravó con ataques de drones y misiles contra refinerías estratégicas, tanto en Medio Oriente como en Rusia.

La importación acordada con Moscú no es el primer intento de Trump por abaratar el combustible. La semana pasada, el mandatario levantó las restricciones al uso del "diésel rojo" en las carreteras de Estados Unidos. Este producto es idéntico al convencional, pero está exento de impuestos porque solo se utiliza en tractores y maquinaria pesada, industrial o de construcción, y no en vehículos de transporte que circulan por autopistas. Para facilitar la fiscalización y evitar evasiones, el carburante se tiñe de rojo en las refinerías mediante un aditivo especial.

Las perspectivas

Expertos del sector energético aseguran que es poco probable que el acuerdo con Rusia tenga un impacto en la reducción de los altos precios en las gasolineras.

Instalaciones petroleras en Rusia

Instalaciones petroleras en Rusia

Richard Nephew, investigador en el Centro de Política Energética Global de la Universidad de Columbia, señaló a Associated Press que el total de diésel acordado parece ser menor de lo que Estados Unidos utiliza en un solo día. Además, argumentó que Irán y Rusia podrían resultar más beneficiados que el propio mercado estadounidense: "Los iraníes probablemente estén muy entusiasmados porque demuestra que todavía hay mucha presión sobre Estados Unidos. Y los rusos, porque abre un gran agujero en el régimen de sanciones", explicó.

De acuerdo con cifras de la consultora especializada OPIS recogidas por el diario The Wall Street Journal, el planeta consumió una media de 28 millones de barriles diarios de diésel y otros destilados en 2025. Frente a semejante demanda, los 36 millones de barriles comprometidos en total por Moscú —equivalentes a 4,8 millones de toneladas métricas repartidas en varias etapas— representan un volumen marginal que difícilmente incidirá en los valores internacionales.

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