El presidente de Estados Unidos le hizo jurar a su público que saldrá a votar el 3 de noviembre. Su núcleo alzó la mano derecha y literalmente juró que lo haría. Donald Trump rogó para que las 20.000 personas que coparon el American Airlines Center multipliquen la cruzada cívica sobre la necesidad de participar. Minutos antes, JD Vance les habló a los votantes que todavía dudan respecto a qué hacer. La segunda noche de la convención republicana en Dallas fue aún más desinhibida que la primera.

¿Qué dejó la inédita convención republicana previa a las midterms? Aquí, cinco claves:

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1. Trump convirtió las midterms en un plebiscito sobre él

“Estoy en la boleta. Hagan de cuenta que estoy”, dijo Trump el jueves por la noche, después de haber hecho el mismo planteo el día anterior. Aunque su nombre no esté en ninguna boleta, pidió a sus votantes que voten en noviembre como si él estuviera compitiendo.

La estrategia puede ser un éxito o un fracaso, pero el líder MAGA nacionalizó y trumpizó las elecciones de medio término, en las que los republicanos se juegan la mayoría en ambas cámaras del Congreso.

2. El desafío está fuera de la base MAGA

La convención mostró que Trump todavía puede movilizar con enorme eficacia a sus seguidores. Tanto el presidente como especialmente su vice, JD Vance, le hablaron a los votantes que los apoyaron en 2024 y ahora están dudando.

El problema para el gobierno es cómo llevar esa energía más allá del núcleo duro.

3. El mensaje republicano volvió a girar alrededor de la amenaza de la izquierda

Comunismo, socialismo, inmigración, género y cultura woke fueron los grandes ejes. El fantasma de que el socialismo vaya a instalarse en Estados Unidos es un recurso hiperbólico que a la vez gana verosimilitud a raíz del crecimiento del ala izquierdista en un Partido Demócrata sin liderazgo nacional.

Y Trump agregó una promesa inesperada y de improbable aplicación práctica: 5.000 dólares para cada adulto estadounidense si los republicanos mantienen el control del Congreso. Tal es la importancia que le da a las elecciones legislativas.

4. Texas

El estado que durante décadas fue un bastión republicano aparece ahora como una prueba de fuego. La última vez que un demócrata ganó una elección estatal en Texas fue en 1994

La pelea entre Ken Paxton y el demócrata James Talarico por la banca para el Senado por Texas es competitiva, y por eso Trump vino a Dallas y puso todo el peso de su movimiento detrás de Paxton y el gobernador Greg Abbot.

Ken Paxton y James Talarico

"No necesitamos un tercer senador de California", se quejó Paxton.

Ex maestro de escuela, Talarico es una estrella en ascenso dentro del sistema demócrata. Domina el español a la perfección en un estado con 6,5 millones de latinos en condiciones de votar.

Si bien es encasillable en el ala izquierdista del partido, con un discurso populista que antagoniza entre ricos y el pueblo, su fe evangélica lo diferencia de los clásicos liberals seculares.

5. JD Vance da un paso al frente

Si bien falta demasiado tempo el 2028, el vicepresidente JD Vance fue el encargado de dar el segundo discurso más largo y central de la convención. Lo hizo con el aval de Trump, amo, señor e ideólogo de la conveción en Dallas. Ese mero hecho lo ubica al frente de la (prematura) carrera por la sucesión presidencial.

La multitud coreó “¡JD! ¡JD!” mientras se acercaba al micrófono. Y cuando el público lo postuló como continuador de Trump en 2028, Vance se atajó. Pero no lo negó en absoluto. "Encarguémosnos de lo que viene, antes de lo que venga después", respondió.

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