De dormir en un sofá a cambiar la forma de aprender inglés: Andrés Moreno y el secreto detrás de Open English
El venezolano Andrés Moreno creó Open English y hoy cuenta con 3 millones de estudiantes en 30 países. Empezó durmiendo en un sofá en EEUU, sufrió la ruptura temporal con su padre y sobrevivió a crisis que casi lo hunden. En esta charla comparte las lecciones de ser emprendedor latino, los desafíos detrás del éxito y sus nuevos proyectos.
Cuando el venezolano Andrés Moreno decidió dejar la universidad para emprender, su padre, sociólogo, no le dirigió la palabra por tres meses. Iba a ser el primer hijo en graduarse. Llevaba excelentes notas en ingeniería. Y lo dejó todo para vender inglés por internet en una época en que nadie compraba nada por esa vía en América Latina.
Hoy, Open English tiene 3 millones de estudiantes, opera en 30 países y acaba de ganar una licitación para que cualquier costarricense pueda aprender inglés como derecho humano.
En el ciclo de entrevistas Playbook, de El Observador USA, Moreno habló del colapso venezolano que casi destruye su empresa, de cómo ideó una disruptiva publicidad televisiva sin dinero que ni siquiera Silicon Valley pudo imitar, y de por qué cree que su mayor talento no es la genialidad sino la resiliencia.
Pros y contras de emprender en América Latina
Andrés Moreno define el emprendimiento como “un deporte extremo, de alto riesgo”, especialmente en América Latina. Pero al mismo tiempo detecta ventajas en esa identidad por momentos algo difusa de ser latino. Cuenta que su decisión de ser emprendedor fue “la más importante quizás” de su vida: no vino de una familia de negocios ni terminó la universidad y arrancó sin network ni capital.
ENTREVISTA PLAYBOOK - ANDRES MORENO reel 1
Relata años de supervivencia: “historias de sobrevivencia milagrosa”, inversores o créditos puntuales que salvaron la empresa, y recuerda que hoy Open English está en 30 países, con 3 millones de estudiantes y servicios para 13.000 compañías.
Aun así, dice, no se relaja: “Me despierto en la mañana resolviendo 30.000 problemas que tenemos”. Moreno destaca la diferencia del ecosistema estadounidense, donde “la gente cree en ti” y él pudo levantar “2 millones de dólares”, del de la región. En muchos casos faltaba capital y muchas ofertas "depredadoras" no venían de inversores, sino de compradores (“20.000 por 51% de la compañía”). También valora la revolución tecnológica: “Se necesita cada vez menos capital para empezar una compañía”.
Para él, América Latina es “la región quizás más emprendedora del mundo”, y su vínculo con el riesgo y la resiliencia lo llevan a comparar emprender con lanzarse en paracaídas: “Me encanta el deporte extremo. Quiero volver a lanzarme de paracaídas”.
El problema antes que la solución
Moreno creció viajando. Su padre trabajaba para organizaciones internacionales y la familia vivió en nueve países. Aprendió idiomas, vio el mundo, y cuando volvió a Venezuela para terminar el bachillerato notó algo que lo marcó: sus compañeros, talentosos, chocaban contra un techo de cristal. "Por más que seas increíble en lo que hacés, si no hablás inglés, no vas a pasar la entrevista, no vas a entrar a la universidad que querés, no vas a tener la promoción que te merecés", apunta.
La solución existente era cara, lenta e ineficiente: clases presenciales con 30 alumnos, dos noches por semana, una hora de tráfico de ida y otra de vuelta, para terminar siendo experto en gramática, pero sin poder hablar. "Toda esa inversión de tiempo y dinero para un retorno bajo".
Antes de Open English fundó Optimal, una empresa que llevaba profesores estadounidenses a vivir a Latinoamérica y dar clases en empresas, como Procter & Gamble. Funcionaba, pero no escalaba. Cuando apareció la voz sobre IP, la tecnología que permitía llamadas baratas por internet, vio la oportunidad y lo dejó todo otra vez.
El sofá en EEUU y los comerciales sin presupuesto
El venezolano pasó dos años en Estados Unidos viviendo en un sofá en San Francisco, buscando inversores. Levantó medio millón de dólares, que "en ese momento era todo el dinero del mundo", y lanzó la plataforma. No funcionó. Los banners de publicidad digital eran caros y nadie hacía clic. La gente no compraba por internet.
Un día, sin dinero y sin ideas, se le ocurrió algo que en ese momento sonaba descabellado: salir en televisión. Ninguna empresa de internet lo hacía, salvo Mercado Libre. Y ellos no tenían presupuesto. Fueron canal por canal ofreciendo un modelo de revenue share - "el espacio publicitario que no vendés hoy es como pan viejo, lo tirás"- hasta que Venevisión Plus dijo que sí.
El problema: les pidieron dos comerciales para ese viernes y no tenían ni guión, ni agencia, ni actores. Esa noche, en un apartamento de dos habitaciones donde trabajaban 22 personas sobre puertas acostadas que hacían de escritorios, escribieron los guiones ellos mismos. Le pidieron auxilio a un actor desconocido -Adrián Lara, hoy celebridad latinoamericana- y filmaron en fondo blanco. Nacieron el "repollo", el "éxito" y el "I can talk Washington too".
Embed - Open English Comercial TV La Entrevista
"No hay momento en que salga a la calle en Latinoamérica, 15 años después, que no me griten repollo o éxito desde un auto", cuenta.
Cuando Venezuela se cayó
La empresa creció de dos millones a 10, a 30, a 70 millones de dólares en revenue. Levantó más de 100 millones en capital. Era, según Moreno, la primera empresa de tecnología latina en alcanzar esa cifra. Y entonces Venezuela, que representaba la mitad del negocio, colapsó con una devaluación del 10 millón por ciento.
"El revenue que iba a ser 100 millones fue 35. ¿Cómo le explicás eso a un inversionista americano que nunca vio devaluarse su moneda?", reflexiona Moreno en Playbook. Los descalabros del chavismo se colaron en su plan de negocios.
Venezuela - inflación 2 - AFP
Casi cerraron. Tuvieron que reorganizar todo. Pero esa crisis los obligó a regionalizarse de verdad. Hoy los tres mercados más grandes de Open English son Estados Unidos, Brasil y Medio Oriente. Nada que ver con el Caribe andino donde empezaron.
IA más humano: la apuesta actual
Cuando llegó la inteligencia artificial generativa, Moreno admite que tuvo miedo. Open English es una empresa construida sobre la interacción humana: profesores nativos en vivo, call centers que llaman a cada estudiante, equipos de motivación y seguimiento: "Dijimos: ¿y si llega algo mejor que el profesor en vivo?".
Después de mucho probar, encontraron la respuesta en la combinación. Entrenaron a Jenny, su IA, con 10 millones de clases en vivo. Ahora Jenny y el profesor humano comparten el mismo salón virtual: el docente da la clase, y cuando pide que los alumnos repitan o practiquen, Jenny toma el control, da feedback personalizado a cada uno en tiempo real y al final genera un análisis individual de errores y una clase a medida.
"El ser humano es fenomenal conectando, motivando, generando adherencia. La IA es fenomenal personalizando. Combinamos los dos", apunta.
Un detalle inesperado: a los estudiantes principiantes, el 70% de los nuevos, les da vergüenza hablar con un humano cuando todavía no saben nada. Con Jenny, hablan más y más seguido.
Gobiernos como clientes
El salto más reciente es hacia el sector público. Open English acaba de lanzar un programa para 70.000 alumnos de secundaria en São Paulo, con potencial de llegar a 3 millones, y ganó una licitación nacional en Costa Rica para ofrecer inglés gratuito a cualquier ciudadano que lo pida. Hasta 2 millones de personas.
"Costa Rica quiere ser el primer país del mundo en declarar el inglés como un derecho humano", comenta.
Moreno dice que la propuesta funcionó porque resolvió un dilema que los gobiernos no podían superar: elegir entre algo barato pero aburrido - lecciones asíncronas donde los chicos hacen clic sin aprender- o algo efectivo pero imposible de escalar, como contratar miles de profesores presenciales.
Venezuela, María Corina Machado y el futuro
Moreno acompañó a María Corina Machado a Oslo a recibir el Premio Nobel de la Paz. Estaba al lado de la vicepresidenta electa en 2024. Habla de Venezuela con una mezcla de amor, nostalgia y expectativa. "Por primera vez en mucho tiempo, el sentimiento cambió. La gente ve una oportunidad real", afirma.
María Corina Machado 1. AP
María Corina Machado recibió el Premio Nobel de la Paz 2025 en Noruega, Oslo.
AP
Recuerda que Venezuela llegó a ser la mitad del revenue de Open English. Luego cayó a cero. Y ahora ve un país que hay que reconstruir desde los cimientos: sistema educativo, salud, infraestructura. "Como emprendedor, eso me resulta fascinante. Hay todo por hacer", se ilusiona.
Junto a su madre dirige Boquitas, una organización que asiste a familias en situación de pobreza extrema con nutrición infantil. "Somos un país con mucha riqueza que debería poder redistribuirse para todos", plantea.
Diferencia con Musk y Zuckerberg
Al final, cuando se le pregunta qué tienen en común los grandes emprendedores, Moreno se excluye del grupo de los geniales. "Elon (Musk) y Mark (Zuckerberg) son geniales. Yo no creo que sea mi caso. Mi superpoder es la resiliencia", explica.
Y remata con una imagen que resume su filosofía: "Si te gusta montar bicicleta y fuera pura bajada, como que no lo pensarías. A veces hace falta la subida bien empinada para disfrutar la bajada un poco más".