15 de marzo 2026 - 14:39hs

El histórico editor que dirigió The Washington Post durante el primer mandato de Donald Trump analiza la presión del poder político sobre los medios, critica la actitud de Jeff Bezos y alerta sobre la concentración de poder en los magnates tecnológicos. Martín Baron charla a fondo en Playbook y repasa los momentos más cruciales de su extensa carrera.

La toma de decisiones del editor del Washington Post

¿Cuál fue la decisión más difícil que tomaste en tu carrera?

Yo creo que la decisión más difícil fue en el año 2013, después de mi llegada al Washington Post. Recibimos información y documentos muy clasificados sobre seguridad nacional. Era una filtración de Edward Snowden, que había tenido acceso a documentos altamente secretos. Tomamos la decisión de publicar el contenido de esos documentos porque revelaban una intrusión muy grave en la intimidad de los ciudadanos estadounidenses y también de ciudadanos de otros países. Era una decisión muy pesada, porque podía poner en peligro la vida y la integridad de Snowden, y también corríamos el riesgo de que el gobierno estadounidense nos imputara. Pero decidimos publicar porque era información de enorme interés público.

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¿Cuando tenés que tomar una decisión tan trascendente, ¿cómo lo hacés? ¿Con más corazón o más razón?

Es una decisión colectiva, colaborativa, con los otros miembros del equipo de gestión. También después de conversaciones muy profundas con el reportero que había recibido esa información y con mi jefe, porque había una posibilidad de que se pusiera en riesgo toda la empresa. Pero yo pensaba sobre todo en las implicancias de una intrusión en la intimidad de tantos ciudadanos. Siempre pensaba en el poder del gobierno; es un riesgo cuando el gobierno tiene tanto poder y, además, el poder de vigilar a los ciudadanos.

Bueno, en tu libro Collision of Power hablás mucho del poder. ¿Creés que esa decisión de publicar los documentos fue la correcta?

Sí, yo creo que sí. Porque ahora tenemos un presidente que aprovecha toda la información que el gobierno tiene para su política de deportaciones, por ejemplo, respecto de los inmigrantes. Los ciudadanos tienen derecho a su propia privacidad. Si hay un gobierno que puede abusar de esa información, es algo que la prensa debería divulgar.

Son tiempos raros para hablar de privacidad, porque todo el tiempo estamos entregando nuestra información a las redes sociales.

Es verdad, es una contradicción. Siempre estamos dando información a las redes sociales, a las plataformas tecnológicas y al gobierno. Pero dependemos del gobierno para proteger nuestra privacidad, nuestra información. Y además el gobierno esta obligado a protegerla. No hay un debate público importante sobre la política del gobierno de obtener tanta información sobre los ciudadanos estadounidenses.

Jeff Bezos . AP
El fundador de Amazon, Jeff Bezos.

El fundador de Amazon, Jeff Bezos.

Despidos en el Washington Post

Quiero hablar un poco del Washington Post. Fue noticia en el último tiempo por los despidos de unas 300 personas, cerca de un tercio de sus empleados. ¿Qué reflexión te merece eso?

Estoy muy disgustado por esos despidos. Es más de un tercio del personal, casi el 40 o 45%. Ahora el tamaño de la redacción es menor que cuando Jeff Bezos compró el periódico en 2013. Eliminó el departamento de deportes, casi eliminaron la cobertura local, despidieron a muchos corresponsales en el extranjero y casi no hay cobertura cultural. Hay menos cobertura en general, y eso perjudicó mucho la marca del Washington Post. Además, ni el consejero delegado ni el propietario, Jeff Bezos, articularon todavía una visión actual para el periódico; no elaboraron una estrategia clara. Le deben al personal y al público una explicación sobre el rumbo.

Los medios tradicionales atraviesan una crisis, pero en el caso delWashington Post hay una sensibilidad extra por Trump y por cierto giro editorial. ¿Tiene relación una cosa con la otra?

No creo que los despidos tengan que ver directamente con Trump. Sin embargo, la situación económica del periódico sí tiene mucho que ver con el comportamiento del propietario. Parece que ha cedido a la presión de Trump. Por ejemplo, en 2024, once días antes de las elecciones presidenciales entre Trump y Kamala Harris, Bezos tomó la decisión de cancelar un editorial de respaldo presidencial, algo que el diario hacía desde hacía décadas.

¿Eso te molestó?

Sí, me molestó. Porque si hubiera tomado esa decisión un año antes, o varios meses antes, sería razonable decir que ya no quería seguir publicando editoriales de respaldo presidencial. Pero hacerlo apenas once días antes de la elección mostraba, obviamente, que tenía miedo de que Trump volviera a la Casa Blanca. Trump había dicho durante su campaña que iba a vengarse de sus supuestos enemigos políticos, y Bezos siempre fue visto como uno de ellos por la cobertura del Washington Post. Además, Amazon tenía y tiene muchos contratos con el gobierno federal, y Blue Origin también quería más contratos. Había un riesgo real de represalias.

Martin Baron

Jeff Bezos al frente del Washington Post

En tu libro contás una cena muy tensa en la Casa Blanca. Trump le pidió a Bezos una cobertura más amigable y luego hubo represalias económicas. ¿Fue así?

Sí, es verdad. Fue una cena muy extraña. Yo no quería ir, pero era el director del periódico. Trump criticó durante esa cena al Washington Post, dijo que era el peor medio de Estados Unidos. Incluso me daba un codazo cada vez que lo hacía. Él siempre se quejaba de la cobertura y pensaba que Bezos debería haber intervenido. En su cabeza, había dos opciones: o Bezos era responsable de la cobertura negativa o no había hecho nada para cambiarla y debería haberlo hecho. Después vino la pérdida de un contrato muy importante para Amazon.

¿Vos atribuís directamente esa represalia a la cobertura del Washington Post?

Sí, claro. Amazon llevó el caso a la Justicia y presentó una demanda contra el Departamento de Defensa, argumentando que Trump había intervenido ilegalmente en la adjudicación del contrato.

¿Por qué creés que Jeff Bezos compró el Washington Post?

Siempre hubo mucha conversación sobre eso. Yo creo que lo compró porque pensaba que podía revertir la situación económica del periódico. Veía una oportunidad en una marca con muy buena reputación, con sede en la capital del país, y pensaba que podía convertirlo en un medio nacional e internacional. Antes éramos un diario regional con cobertura nacional principalmente en política. Él veía el potencial de construir una audiencia más amplia y global, apoyado también en la historia y la herencia del Post, especialmente por Watergate.

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La sostenibilidad y independencia de los medios

¿Creés que para los medios tener una línea crítica respecto del poder puede dar audiencia, pero no ser rentable?

No, no estoy de acuerdo. Durante mi mandato tuvimos seis años consecutivos de rentabilidad. Muchos lectores decidieron suscribirse porque creían que la prensa tenía que desempeñar un papel importante en la democracia y exigirle cuentas al presidente de los Estados Unidos, la persona más poderosa del mundo. Querían apoyar esa cobertura.

Hoy se habla mucho del inmenso poder de los multimillonarios tecnológicos. ¿Cómo lo ves?

Es así. Hay un puñado de tecnócratas que tiene casi todo el poder. Controlan algunas de las empresas más poderosas del mundo. Y la riqueza de esas personas es impresionante. Es un nivel de concentración de poder y dinero realmente extraordinario.

¿Te parece que la política de Trump rompe códigos y tradiciones del orden democrático?

Yo creo que es corrupción abierta, corrupción a la vista de todos. No es solamente "America First"; es "solo América y solo yo". A Trump no le importa nadie excepto él mismo. Quiere obtener más poder y más riqueza. Eso está completamente en contra de las normas de una democracia. Puede que incluso vaya contra la ley, aunque el Departamento de Justicia probablemente no haga nada. Pero sin dudas va contra las normas de un gobierno democrático.

Riesgos a la libertad de expresión

La libertad de prensa está protegida por la Constitución en Estados Unidos. ¿Creés que hoy está en riesgo?

Sí, creo que está en riesgo. Trump ha hecho mucho para socavar no solo la libertad de prensa, sino la libertad de expresión en general. Mucha gente ya no se siente libre de defender ciertas posiciones por miedo a represalias. También ha atacado a comediantes, conductores de programas nocturnos, profesores universitarios y estudiantes que se manifiestan. Cuando Trump habla de libertad de expresión, en realidad habla de su propia libertad y de la de sus aliados, no de la de los demás.

Congreso de EEUU. AP

En un entorno mediático tan fragmentado, ¿realmente se puede controlar lo que la gente dice?

Es verdad que el ecosistema mediático es muy fragmentado. Sin embargo, Trump puede ejercer mucha influencia sobre grandes cadenas de televisión y otros medios. También ha utilizado organismos regulatorios para presionar y ha presentado demandas infundadas contra medios como el Wall Street Journal y el New York Times. Son formas de acoso.

Y más allá de ese acoso, los medios tradicionales perdieron peso. ¿Hay autocrítica?

Sí, claro que la hay. Obviamente hemos cometido errores. Creo que deberíamos hacer más para cubrir a toda la comunidad, a todo el país, incluyendo personas con perspectivas distintas sobre la política. Toda la gente debería ver sus vidas reflejadas en la cobertura, con una mirada imparcial. También deberíamos ser más transparentes: no solo contar, sino mostrar mejor cómo trabajamos. Y tenemos que aprender a comunicarnos mejor con el público.

El periodismo y las nuevas tendencias

Los podcasters están ganando mucha audiencia. ¿Qué hicieron bien?

Yo creo que la gran ventaja de estas nuevas formas de comunicación es que pueden transmitir autenticidad. En el periodismo tradicional nos concentrábamos en la autoridad, en el reporteo, en verificar la información, y eso sigue siendo esencial. Pero deberíamos centrarnos más en cómo comunicar nuestra autenticidad. Los podcasters y otros influencers transmiten autenticidad. Algunos también tienen autoridad, no todos, pero casi todos emiten autenticidad.

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¿Sos realmente optimista respecto a los nuevos fenómenos, incluida la inteligencia artificial?

Intento mantenerme optimista. Hay que mantenerse optimista. Nunca deberíamos caer en el derrotismo. Nunca conocí a nadie que triunfara pensando que iba a fracasar. Y creo que es importante que tengamos éxito, porque la libertad de expresión y la libertad de prensa son uno de los cimientos de la democracia.

¿Qué mirada tenés sobre las redes sociales?

Son una herramienta poderosa en nuestro campo. Son una manera de comunicarnos con la gente y deberíamos aprovechar todas las herramientas disponibles. Sin embargo, muchos periodistas usan las redes sociales para expresar opiniones políticas o decir cosas imprudentes. Yo creo que deberíamos usarlas con mucha precaución y cuidado.

Trump y las elecciones

Se vienen las elecciones de medio término. ¿Qué sensación tenés sobre lo que puede pasar?

Hay señales de que Trump quiere intervenir en las elecciones, cambiar las reglas del juego, manipular resultados y volver a decir que hubo fraude. Está diciendo las mismas cosas que antes de las elecciones de 2020. Ya vimos su comportamiento después de elecciones. Sigue sosteniendo que fueron fraudulentas, aunque no hay pruebas. Presentó muchas demandas y, salvo una excepción irrelevante, las perdió todas.

Donald Trump. AP 1

¿Tiene alguna vía para buscar un tercer mandato?

Está en contra de la Constitución. Sin embargo, hay personas que dicen que podría intentar encontrar algún resquicio. No lo sé bien, pero claramente sería algo muy problemático.

La denuncia por abusos sexuales dentro de la Iglesia Católica

También estuviste al frente del Boston Globe cuando publicó las denuncias de abusos sexuales dentro de la Iglesia Católica. ¿Fue una decisión pesada?

Para mí no, porque los periodistas siempre estamos obligados a exigirles cuentas a los poderosos. La Iglesia Católica era la institución más poderosa de toda Nueva Inglaterra. Yo estaba pensando en las víctimas, no en el poder de la Iglesia. Creo que los periodistas deben dar voz a las personas que no tienen voz, a quienes no tienen poder. Escuchamos a las víctimas, hicimos una investigación minuciosa y profunda, descubrimos los hechos y estábamos obligados a publicarlos. Eso tuvo repercusiones en todo el mundo.

¿Creés que el hecho de ser un "extranjero" en Boston te ayudó a ver algo que otros no veían?

Sí, creo que sí. No por ser judío, sino porque era un extranjero en la ciudad. No tenía lealtades locales, no había nacido ni crecido allí, apenas llevaba dos días cuando llegué. Miraba la realidad con los criterios de un periodista, no con los de alguien condicionado por vínculos con la comunidad. A veces la mirada de alguien de afuera ayuda a ver lo que otros no ven.

El mayor error y lo que sigue

Para ir cerrando: ¿cuál fue el error más grande que cometiste?

He cometido muchos errores. Pero diría que, durante mi etapa en el Washington Post, hubo un levantamiento interno en mi último año, en 2020, después del asesinato de George Floyd. Muchos miembros del equipo dijeron, correctamente, que no teníamos suficiente diversidad en el liderazgo del periódico y que no estábamos contando las historias necesarias para reflejar lo que estaba pasando en el país, especialmente en la comunidad afroamericana.

¿Qué sigue para vos?

No tengo planes definidos. Estoy muy ocupado con conferencias, participando en mesas redondas, defendiendo la libertad de expresión y la libertad de prensa, y articulando mis ideas sobre las normas que deberíamos cumplir como periodistas. También estoy pensando en la posibilidad de escribir otro libro, aunque todavía no tengo una idea clara.

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