El clásico del fútbol holandés entre Ajax y PSV Eindhoven quedó envuelto en un grave escándalo luego de una durísima infracción protagonizada por Ruben Van Bommel, atacante del segundo e hijo del exfutbolista de Barcelona y de la selección de Holanda, Mark Van Bommel. La desmedida acción terminó con el joven defensor rival Aaron Bouwman, de 19 años, hospitalizado y con un diagnóstico preocupante.

En los minutos finales del compromiso disputado en el Johan Cruyff Arena que ganó PSV Eindhoven 3-1 de visita, Van Bommel ingresó a disputar un balón aéreo con una fuerza e inercia desproporcionadas, arrollando sin atenuantes al zaguero de su clásico rival.

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Bouwman debió abandonar el campo de juego en camilla de inmediato y el parte médico oficial confirmó contusiones severas en el esternón y en un pulmón, dejándolo fuera de competencia durante todo el mes.

Tenía la sangre en el ojo y es igual a su padre

Para indignación del entorno de Ajax y de los analistas deportivos, el árbitro del encuentro solo sancionó la jugada con tarjeta amarilla, mientras que el VAR desestimó intervenir para decretar la expulsión.

La omisión desató una catarata de críticas en la televisión local, donde el comentarista Hugo Borst de ESPN llegó a calificar el choque como "un intento de asesinato", comparando el estilo agresivo de Ruben con la dureza histórica que caracterizó a su padre.

Según reportan medios holandeses, Ruben Van Bommel estaba decidido a vengarse contra Ajax, debido a que en la temporada pasada, frente a este mismo equipo, había sufrido una lesión que lo apartó de las canchas durante ocho meses.

A pesar de que el delantero acudió al vestuario local para disculparse personalmente con Bouwman y mostrarse afectado, el debate sobre el arbitraje y la violencia en el campo ya cruzó las fronteras europeas.

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